VALÈNCIA. Con la compañía Yapadú preparada para la siguiente función del El llibre de la selva y la programación escénica del Institut Valencià de Cultura (IVC) recién presentada llegaba la noticia que nadie quería dar: el Teatre Principal de València cerraba sus puertas. El mal estado del inmueble, propiedad de la Diputació de València y en cogestión con la Generalitat, derivaba en una clausura que provocaba un terremoto en la escena cultural valenciana y, también, política.
Los informes sobre el estado del edificio, los de ahora y los de antes, no dejan lugar a duda y señalan una batería de problemas que obliga a una rehabilitación que, según la estimación de las administraciones, superará los 60 millones de euros. Cuando se cumple un mes del anuncio de cierre, quedan todavía no pocas incógnitas por resolver, desde el futuro del IVC tras su mudanza a un teatro mucho más pequeño al reparto del coste de las obras o el posible cambio en la gestión del auditorio, que se debería abordar en un encuentro entre instituciones que, por cierto, todavía no ha llegado.
Pérdida de aforo
La Conselleria de Educación y Cultura parece haber encontrado la solución en el Teatre Martin i Soler de Les Arts, donde han reubicado las propuestas previstas para este otoño. Sin embargo, el traslado no es sencillo y presenta numerosas preguntas si se convierte, como se deduce de los movimientos del IVC, en la sala que ocupará de manera estable tras el cierre del Principal.
Ciertamente, las condiciones técnicas no son las mismas y su tamaño obliga a resituar algunas de las propuestas, algo que, una vez superada la reubicación de urgencia, marcará el diseño de las programaciones del futuro. Otra cuestión no poco importante es el tema del aforo. El Principal suma más de 1.200 butacas, aunque por su mal estado tan solo comercializaban algo más de 700 en las últimas temporadas.
En este sentido, la caída en comparación con la Martin i Soler es significativa, pues apenas suma 400 butacas, un 45% menos de las que se vendían antes del cierre, un aforo similar al de la Sala Rialto o el Teatre el Musical. Esta mudanza ha logrado salvar la programación de otoño, pero forzosamente será un aspecto clave a la hora de diseñar las próximas temporadas y de atraer a grandes compañías de ámbito nacional e internacional.

- La sala Martin i Soler antes de la representación de El entusiasmo. -
- Foto: IVC
¿Cambio en la propiedad?
La propiedad del inmueble es el debate colateral que quizá pocos esperaban. Aunque el inmueble es propiedad de la Diputación, ciertamente es la Generalitat la que despliega gran parte de sus programación en la sala, un convenio de gestión no exento de polémica y acusaciones entre instituciones. Con todo, tras el cierre, el primer lazo fue el de la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, quien planteó participar en la rehabilitación entrando en la propiedad de teatro, con lo que el Ayuntamiento pasaría a formar parte del nuevo tablero.
“La propiedad no es lo más importante. Yo creo que, siendo la Diputación únicamente propietaria, pues ha funcionado muchos años. Podríamos ir a más propiedades, podríamos participar todos juntos, podríamos cambiar de propiedad... Al final, lo importante es que el edificio se levante cuanto antes, que se abran las puertas otra vez”, expresaba el presidente de la Diputació, Vicent Mompó, a preguntas de los medios.
Si bien, el debate ha superado el ámbito mediático y este misma semana se tornaba mucho más tangible con la propuesta de Ens Uneix, en respuesta a una moción socialista, de transferir la propiedad. “La Diputación de València no puede estar destinando decenas de millones de euros en un edificio que apenas utiliza mientras los ayuntamientos valencianos carecen de recursos para la cultura”, reza el texto, que plantea reorientar el proyecto escénico de la corporación provincial, una propuesta que se espera sea debatida en el próximo pleno.

- Vicente Mompó en una imagen de archivo. -
- Foto: EDUARDO MANZANA
A la espera de la licitación
Entre las incógnitas, una se vuelve más urgente: ¿cuándo se licitará la redacción del proyecto de rehabilitación del teatro? Fue tras el anuncio de cierre de la sala que el propio president de la Diputació avanzó que ya se está trabajando en el proceso, para el que se destinarán dos millones y que se espera se publique a principios de 2027. El proceso, con todo, no será rápido y, teniendo en cuenta que hablamos de un inmueble protegido y de una intervención no poco ambiciosa, se calcula que pasarían dos años desde el anuncio de licitación del proyecto hasta que, con todos los permisos correspondientes, pudieran iniciarse las obras. En total, un mínimo de cuatro años -apuntan los más optimistas- de cierre.
Y esto, ¿quién lo paga?
La reforma del teatro no será barata. El presupuesto para la rehabilitación previsto supera los 54,5 millones y alcanza los 60,6 millones teniendo en cuenta las autorizaciones, licencias y honorarios, tal y como se desgrana en el informe remitido por la Diputació de València al Ministerio de Cultura. Este documento acompañaba una carta del presidente Mompó en el que demandaba al departamento de Ernest Urtasun una subvención nominativa para costear una obras que, de asumirlas en solitario, obligarían a “comprometer el ejercicio de sus competencias y las obligaciones que esta institución mantiene con los municipios de la provincia de València”.
De momento, sin embargo, no hay una respuesta y, claro está, hay que tener en cuenta que en apenas un mes hay cita con las urnas, lo que podría provocar un cambio de interlocutores. La pelota está en el tejado del Ministerio de Cultura, pero no es el único, también a la Generalitat, con la que la Diputació cogestionaba el teatro, y al Ayuntamiento ha apelado la Diputació para hacer frente al coste de la rehabilitación del inmueble, un ‘reparto’ sobre el que, por lo pronto, todavía no hay ningún compromiso sobre la mesa.
¿Falta de coordinación entre instituciones?

- Protesta de las artes escénicas tras el cierre -
- Foto: Vicente A. Jiménez
No hay compromiso entre administraciones sobre la mesa sobre la cuestión económica y, a decir verdad, sobre pocas cuestiones en torno al Teatre Principal. Más allá de los movimientos propios de cada corporación lo cierto es que la sensación en los sectores de las artes escénicas es la de una cierta falta de coordinación entre administraciones, algo que han criticado distintas asociaciones profesionales. Ciertamente, un mes después del cierre y a pesar de que se anunció que tras el 9 d’Octubre se daría un encuentro para tratar la crisis del teatro, la esperada reunión entre Diputació y Generalitat ni se ha dado ni tiene fecha de celebración.
La postura de la Generalitat, la gran incógnita
Tanto la Diputació de València como el Ayuntamiento de València han venido informando sobre los avances y postura con respecto al futuro del gran teatro público valenciano. La Generalitat Valenciana, sin embargo, ha optado por mantener un perfil bajo y, más allá del anuncio de reubicación de la programación a la Martin i Soler, han esquivado las preguntas sobre las distintas propuestas que hay sobre la mesa para definir el futuro en la gestión de la sala.
No fue hasta la semana pasada cuando la consellera de Cultura, Carmen Ortí, desgranó algo más sobre su postura en una intervención de Les Corts a petición del grupo socialista, en la que señaló que el gobierno autonómico “formará parte de la solución” aunque sin aterrizar sobre qué modelo apuesta. En la misma tónica se mantiene la secretaria autonómica, Marta Alonso, quien en su primer encuentro con medios tras el cierre respondió: “Dad la noticia bonita, que hemos estrenado en Martin i Soler, que va a haber una permanencia absoluta y que nadie se ve perjudicado".

- Carmen Ortí en el Principal en una imagen de archivo. -
- Foto: MARGA FERRER