VALÈNCIA. "Soy muy partidaria de la promoción interna para dirigir Feria Valencia". Así lo apunta, Amparo Bertomeu, directora general de la Asociación Nacional de Fabricantes y Exportadores de Muebles (Anieme), en una entrevista a Plaza, donde aborda las expectativas en Feria Hábitat, la situación del sector del mueble, su contexto internacional y las fortalezas y debilidades en la Comunitat Valenciana. Bertomeu, una de las principales voces autorizadas para analizar el negocio ferial, insiste en que las ferias siguen siendo punto de encuentro obligado y apunta a la necesidad de que el sector azulejero recupere su propio certamen. "Nada va a sustituir a las ferias físicas".
Mientras pone el foco en Feria Hábitat, que se celebra entre septiembre y octubre, en este punto el sector del mueble vive la misma incertidumbre que el resto de la economía. "Acabamos el año con un incremento del 5%. Ya lo firmaría este año", reconoce. En este sentido, apunta al comportamiento desigual de los mercados internacionales y al impacto de factores como los costes logísticos o la coyuntura geopolítica. "No somos nada pesimistas, pero somos realistas", resume sobre las perspectivas del sector. Durante la entrevista, también se detiene en la evolución del sector en la Comunitat Valenciana, donde señala un descenso de las exportaciones y en la necesidad de reforzar la promoción exterior.
- ¿En qué momento se encuentra el mueble a nivel nacional en materia de exportación?
- A día de hoy, la situación se está complicando. Acabamos el año con un incremento del 5%, que superó los 3.150 millones de euros y que ya firmaría este año. El entorno es de mucha incertidumbre. Ahora están ralentizadas las firmas de proyectos que estaban en marcha. No quiere decir que no se vayan a firmar, sino que esperamos que se aplacen ante el escenario internacional. Pero bien es cierto que no todos los mercados decaen a la vez.
- ¿Y por países?
- Estados Unidos crece. Marruecos también está teniendo un comportamiento buenísimo, porque celebran los mundiales de fútbol y necesitan hoteles, restaurantes, cafeterías y otras instalaciones para los deportistas. Esto es un boom que creemos que hasta el 2030 va a funcionar bien. Por otro lado, Argelia se ha vuelto un mercado difícil y complejo, con bajo poder adquisitivo, aunque empieza a abrirse y lo queremos aprovechar. Mientras, en Europa, Francia está pinchando un poco y Alemania no acaba de tirar. Reino Unido bien y Medio Oriente, si la situación y los precios se estabilizan un poco, retomaremos, pero no es el foco donde vamos a poner la promoción.
Ahora, nuestra prueba de fuego está en Milán. Es la cita número 1 del mundo. Las expectativas no son muy halagüeñas, pero a la gente de Europa y países del Este los esperamos. La gente de Extremo Oriente probablemente disminuya, porque los precios y el coste de los billetes se han triplicado y hay otras herramientas para acercarse. También seguiremos apostando por el mercado español, porque tenemos el canal de retail y contract, y nacional, aunque no lo trabajábamos prácticamente desde la covid en promoción, es nuestro primer mercado. Portugal tampoco va mal y desde allí se reexporta a otros países como Angola o Cabo Verde.
- ¿Hasta qué punto está afectando la incertidumbre?
- Se trata de una incertidumbre que hace que los prescriptores o los decisores de determinados proyectos los retrasen y aquí los salarios se tienen que pagar igual. La geopolítica impacta en el incremento del precio tanto de la materia prima como del transporte, si bien es cierto que EEUU es otra liga. El mueble español que se exporta a allí es el de más alto nivel. En ese punto, la repercusión del 15% del arancel, que se reparte entre quien compra y quien vende, a quien adquiere no le importa pagar un poco más. Mercados como México se han disparado, porque también tienen correlación. República Dominicana, porque la gente sigue yendo de vacaciones y tienen una buena política a nivel de impuestos para el inversor. Y las cadenas hoteleras grandes no dejan de invertir y arrastran a productores de mobiliario para proyectos turísticos. Pero no es un mercado que esté entre los top 10.
Después, Colombia pensábamos que se iba a mover más y en Asia la incertidumbre tampoco es tan grande, pero no se manejan grandes volúmenes, porque casi el 70% de la exportación va a Europa. No pensamos en un escenario negativo ni en pérdidas de empleo, sino que la situación es una noria que, igual que sube, baja, pero cuando bajas no te caes. Pero ahora estamos en la ola baja. Pero no depende de nuestras decisiones, sino de la certidumbre. No somos nada pesimistas, pero somos realistas. Por eso pensamos que en Milán no se va a cerrar nada y se podrán presentar las novedades. Sin embargo, tenemos muchas expectativas con Feria Hàbitat Valencia.

- ¿Y el incremento de los costes?
- Nuestras empresas son resilientes. Están aguantando estas subidas y se lo están comiendo de sus márgenes. No se le está repercutiendo al consumidor. Pero es verdad que el transporte marítimo está aumentando mucho y el coste del flete lo paga siempre el importador. Pero el poder asumir el coste tendrá un límite; por eso la incertidumbre es lo más costoso. Ahora, no hemos trasladado incrementos más de los habituales de enero, pero si la incertidumbre continúa habrá que hacerlo. Porque es packaging, embalaje, pinturas, barnices...
- ¿Sería interesante que las empresas españolas fueran más grandes para afrontar el contexto internacional?
- En nuestro caso, el sector del mueble es todo pyme, pero más pequeña que mediana. Lo ideal sería que se hicieran ya no grandes, sino que hubiera una unión de empresas con diferentes tipos de productos. No consorcios ni asociaciones de interés económico, que ya es habitual. Pero como son empresas familiares, el tema de pensar en fusionarse, unirse o una absorción es casi un problema cultural. Lo idóneo sería que se fusionaran o llegaran a acuerdos, como ocurre en Italia. Yo he asistido a algunas ventas y fusiones, pero las podría contar con los dedos de una mano. Lo que sí que hay son inversores que buscan empresas con alma y que tengan una cierta rentabilidad para incorporarlas a sus inversiones, porque muebles siempre van a hacer falta.
- ¿Se están interesando los fondos por el sector del mueble?
- Hay y han invertido. La empresa Punt, fundada por Vicent Martínez y Lola Castelló, pertenece a Zriser. Ellos invirtieron porque encajó con sus criterios y tiene un producto extraordinario. Ha reflotado y va bien. Hay otras como Gandia Blasco, que se ha asociado con Gaviota y Atitlan. Lo que pasa es que las empresas son un poco reacias. Si no tienen sucesión, es una línea, pero es que algunas hasta prefieren cerrar. Está ese sentimiento de la empresa familiar que es muy difícil, aunque hay fondos que están buscando.

- ¿Cómo está el sector en la Comunitat Valenciana?
- A nivel de exportaciones, estamos peor. El 5% es a nivel nacional. Hay comunidades que lo están haciendo muy bien, como Murcia, que ya se ha convertido en casi un clúster. En Yecla hay 300 empresas de muebles muy productivas. O en Andalucía, la zona de Lucena, está creciendo mucho en nacional y exportación. Pero la Comunitat Valenciana ha descendido un 2,5% en el volumen de exportaciones de 2025. Y ha ocurrido porque las empresas son más pequeñas, el sector es más maduro y tenemos empresas centenarias.
Mantener una empresa familiar con ese volumen sin apartarse de lo que ha sido su producción es complicado. Entonces, la Comunitat Valenciana necesita más promoción fuera. ¿Pero por qué ese descenso? Porque las empresas son más pequeñas, más antiguas y cuando su volumen de exportación es alto en lugares como Francia, si el país se constipa, afecta. Como al final está concentrado, se nota. En la Comunitat hay mucha innovación y diseño, pero con empresas pequeñas abordar un plan de promoción o marketing o abrir una filial es más complejo. Participar en Milán, por ejemplo, se va a 300.000 euros y no es algo que todo el mundo pueda afrontar.
- ¿Y cómo se puede incrementar la promoción exterior?
- Que la cultura de la empresa entienda que la exportación no es ni un capricho ni algo que sea opcional. Es una necesidad de supervivencia. A la exportación, si quieres sobrevivir y que tu negocio funcione, no puedes renunciar. La conselleria que nos corresponde de Industria y Comercio, sobre todo en Feria Habitat Valencia, se porta bien. Es correcto. Lo que pasa es que, a nivel de todo el conjunto de acciones, es un camino que no se puede hacer solo. Por un lado, nos hace falta el dinero para hacer la promoción de forma correcta, porque salir es costoso, pero también las empresas deben hacer su propia reflexión. Salir fuera ahora es realmente complicado. Hace 39 años era mucho más fácil, aunque teníamos menos herramientas. Tenemos muchos competidores, pero eso no tiene que asustar a nadie.
Sí que, a nivel nacional, la inversión es muy escasa. Nuestro plan sectorial del mueble está congelado desde hace 5 años. Si te exige la administración nacional que la base exportadora aumente con los mismos medios, no podemos hacer magia. También hay que abrir nuevos mercados. A nivel nacional, el presupuesto que nos dan no está correlacionado con el esfuerzo de las empresas ni con los planes sectoriales y la inversión en promoción. Nuestro grado de cumplimiento de ejecución del plan sectorial es del 99,6%. No hay un sector que cumpla con un plan de ejecución mayor. Movemos a las empresas, las evangelizamos y se lo ponemos fácil a pesar de la normativa y la burocracia, que es tremenda.
Cuando uno decide la compra de 1.000 habitaciones, no se lo das a un extraño, porque necesitan un pos venta importante. En un hotel, los colchones en un máximo de cinco años hay que cambiarlos. No se van a ir a comprar colchones baratos que tengan que cambiar en dos años. Entonces, cuanta más promoción y más fomentemos las marcas que se quieren introducir, será mejor. Y comunicar los proyectos que tenemos por el mundo. Pero las empresas, entre la IA, la deforestación, la cadena de valor, FSC para certificar que tu madera no procede de zonas de repoblación... El precio alguien lo ha de pagar.

- ¿Hay problemas con el producto que viene de fuera?
- Para los que introducen producto de fuera de Europa en nuestro mercado, no se les exige las mismas normas que al producto europeo. Nuestras normas están bien porque hay que proteger al medio ambiente, al ciudadano y al consumidor, pero todos con las mismas reglas. Porque cuando nosotros exportamos, también nos lo piden, por ser producto europeo. Esto es un problema de competitividad. Que cuando tengan que dejar entrar un camión, que se le exija a esa mercancía exactamente igual.
- ¿Cómo está afectando la mano de obra?
- En Valencia, con la Dana, el 40% de toda la producción de la Comunitat Valenciana estaba en esa zona. Eso nos ha perjudicado mucho a las empresas fabricantes, pero también a proveedores que han desaparecido porque no podían apoyarse en esa red. Ahora, en Valencia tenemos una escasez de proveedores de tapiceros, por ejemplo. Como es un sector empobrecido, los jóvenes no quieren meterse. Ahora se están haciendo encuestas de necesidades formativas, pero la industria tiene que funcionar. No se puede mandar un sofá en tres meses, porque entonces vas a Ikea y te lo compras en el momento.
Un carpintero, uno que sabe manejar la tupi, uno que sabe tapizar a mano, no se forma ni en un día ni en dos. Pero está pasando en todos los países. Es posible que se puedan automatizar partes de procesos, pero no todo se puede industrializar. El mueble que se exporta, la gente quiere la diferenciación y que no sea sota, caballo y rey, sino que sea personalizado. Por eso nuestro sector en España no puede funcionar tan industrializado. Por ejemplo, hay empresas de muebles de mimbre que todavía hacen las curvaturas con vapor de agua.
- ¿En qué momento está Feria Hábitat respecto al resto de ferias internacionales?
- Tenemos muchas expectativas. Para nosotros es la mejor plataforma de promoción. Es a finales de septiembre, principios de octubre, y pensar ya en finales de septiembre no tiene nada que ver con la circunstancia actual. Las cosas se pueden torcer, pero no creemos que esta situación se mantenga a nivel internacional porque sería insostenible. Vamos a tener una oferta enorme. Ya estamos rozando los 120.000 metros cuadrados de superficie ocupada. Además, con la desaparición de Cevisama, se suma un pequeño grupo de fabricantes que azulejo, más encaminados al canal del contract y que no van tan encaminados a la distribución tradicional: 360 Cevisama. Además, ha dejado de celebrarse la Feria de Colonia, que ha sido referencia a nivel mundial.

- ¿Cree que la desaparición de Cevisama como feria ha sido un acierto?
- Los sectores son los que tienen que saber organizarse y ordenarse para saber lo que quieren. En mi opinión, dentro del sector del azulejo, aunque no es lo mío, creo que deben tener una feria. Los sectores fuertes en la Comunitat Valenciana se merecen tener su propia plataforma ferial. Por la razón que sea, por los costes, por desilusión, por gestión, ha caído Cevisama, pero mi esperanza es que, con el nombre o formato que consideren, vuelvan a tener una plataforma ferial. Nosotros, con Hábitat, pasamos la travesía del desierto peor y más larga que os podáis imaginar. Porque no puedes hacer una feria si no tienes una industria detrás, aunque la administración ponga dinero.
Nosotros hemos dado una muy buena remontada cuando veníamos de estar peor que estaba el sector azulejero. Pero tenemos un presidente que es lo más, Vicent Pons, y un responsable que cree en la necesidad de tener una plataforma ferial para empujar. Las ferias, al final, tienen que ser a un coste razonable, mucha inversión en promoción y oferta diferenciada. Competir con Milán ahora es imposible, pero para todo hay un primero y un segundo. Una feria debe ser no para generar el beneficio a la ciudad, pero indirectamente sí. Y un precio razonable para que aguante la estructura de lo que es Feria Valencia como sociedad pública, pero que no nos lo repercutan todo a nosotros.
- ¿Cómo valora la gestión de la feria con la actual dirección?
- Lleva tan poco tiempo que es difícil de juzgar. Pero, muchas veces, en este tipo de instituciones, en los puestos de más decisión, no se pone a los mejores. Una feria necesita un conocimiento muy expreso, porque hay muchas sensibilidades. Las personas en una institución ferial son el mayor valor. El actual director no lleva más de un año. Con Feria Habitat, respecto a nuestro presidente y director, encantados, porque tenemos todos el mismo objetivo. La otra parte es aún pronto para valorarla, pero los puestos con este tipo de responsabilidades no deben ir por la política, sino por la meritocracia. No digo que no sea válido, pero hay que darle tiempo.
- ¿Qué perfil sería más óptimo para dirigir Feria Valencia?
- Es muy complicada una feria. Pero yo soy muy partidaria de la promoción interna para dirigir Feria Valencia. Conocen desde abajo y en la institución, a nivel de organigrama, hay gente preparadísima que conoce esas sensibilidades. Tienen que saber atender desde al guardia de seguridad, al equipo de limpieza, que si hay una posible huelga de taxis haya solución, hay que saber modular el espacio... Aquí no nos vale que venga un súper CEO de un país, porque es necesario conocer la idiosincrasia de la industria valenciana, desde Iberflora a Maderalia. No creo que venga nadie a Feria Valencia que sepa más que determinadas personas que podrían promocionarse a este nivel, pero es mi opinión. Ahora, al convertirse en sociedad pública, es diferente.

- Con la digitalización, ¿sigue siendo rentable hacer ferias?
- Nada va a sustituir a las ferias físicas. Pensábamos que, cuando pasó la covid, era un punto de no retorno, pero no fue así. La gente quiere viajar, salir, conocer nuestro producto, que es de probar, ver las novedades y las tendencias. Así se reflejaba en una encuesta que se presentó del Observatorio de Marcas Valencianas en el Exterior, y no era solo para nuestro sector, sino para todos. La digitalización y los robots no van a sustituir a las personas, y las ferias se utilizan como factor de relación. La digitalización nos está haciendo avanzar para agilizar los procesos y obtener más datos.
- ¿Se ha conseguido dar continuidad a la Capitalidad del Diseño? ¿La Fundació del Disseny ha conseguido recoger el legado?
- La capitalidad fue el boom y ahora hemos querido conseguir un legado. El diseño tiene la función en la vida del ciudadano: desde que el suelo esté bien hasta que quien vaya a ponerse la quimio al hospital tenga un espacio confortable. A través de la fundación se está intentando dar esa continuidad y visibilizar el papel de los diseñadores. Hacemos muchas acciones para incorporar a diseñadores en empresas.