VALÈNCIA. El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, tomó posesión de su cargo a principios de diciembre para, a renglón seguido, designar a los miembros del Gobierno valenciano. Un ejecutivo que, en los principales nombres, se caracterizó por la continuidad de la mayoría de los responsables autonómicos, aunque con algunas novedades que obedecían, en buena medida, a equilibrios orgánicos que el jefe del Consell pretendía garantizar.
Ahora, casi tres meses después de alcanzar el cargo, empiezan a producirse algunas variaciones, principalmente sustituciones, en el segundo escalón del gobierno que en su día diseñó su predecesor, Carlos Mazón. De esta manera, parece que Pérez Llorca ha iniciado una revolución por goteo con el objetivo de situar a personas afines o, en su defecto, de la confianza de los consellers y de otros dirigentes.
Uno de los relevos que se antoja inminente, tal y como ha publicado este diario, es el del director general de Participación, José Tárrega, considerado cercano a la alcaldesa de València, María José Catalá. Un cese todavía no confirmado oficialmente pero que apunta a producirse en los próximos días debido a la pérdida de confianza con alto cargo tanto en Presidencia como en la Conselleria de Justicia, que es de donde cuelga su área.
En este sentido, cabe recordar que con el rediseño acometido por Pérez Llorca se decidió separar el área de Transparencia y Participación (antes unificada y dirigida por Tárrega) y sacarla de Presidencia para enviarla a Justicia divididas en dos direcciones generales. Según distintas fuentes consultadas por este diario, la sintonía entre la nueva secretaria autonómica, Carmen Uriol, y el citado Tárrega, no ha sido especialmente buena en este tiempo, con distintas discrepancias que, tras intentos fallidos de solución por parte de Presidencia, apuntan a terminar con la destitución del alto cargo.
Este probable cese por cuestiones más próximas a la confianza que a la gestión, seguiría a otros que se han producido en los últimos días dentro del segundo escalón. Este viernes, se produjo la renuncia al cargo que ocupaba el director general de Innovación en Emergencias, Raúl Quílez, una salida que tenía lugar poco después de prestar declaración como testigo ante la jueza que investiga la gestión de la Dana, en un clima de malestar en la conselleria tras su comparecencia, en la que se definió como un "convidado de piedra" en el Cecopi, y donde también tuvo que responder por la ocultación de una prueba clave en la instrucción, las grabaciones del Cecopi que hizo una empresa subcontratada por la SGISE, que él manifestó haber conocido en febrero.
No sólo esto. Tras este cese, en el Gobierno valenciano admitían el mismo viernes que se sopesaba relevar también en este departamento a la secretaria autonómica de Emergencias e Interior, Irene Rodríguez, que además es la pareja de Quílez, lo que conllevaría una renovación casi completa del segundo escalón de la conselleria. Cabe recordar que el pasado mes de diciembre se incorporó Erich Vanacloig como nuevo director general de Seguridad Pública, mientras que Andrés Balfagó llegó en enero como nuevo director general de Coordinación de los Servicios de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS).
No es el único departamento donde se han producido importantes cambios en un corto espacio de tiempo. El pasado viernes, se conocía el nombramiento de Eva Palomares, concejal del PP en Tavernes de la Valldigna, como secretaria autonómica de la Administración Pública en sustitución de Emilia Selva, quien abandonó su cargo semanas antes. Además, en la misma cartera, había tenido lugar la marcha del director de Función Pública, Javier Lorente, tras ciertas desavenencias con el conseller José Antonio Rovira, quien fue sustituido por Vicente Serra. Al hilo de cambios estructurales, también el conseller de Sanidad, Marciano Gómez, acometió en enero una reforma importante en el segundo escalón de su cartera.
De esta manera, a los cambios concretos impulsados de manera personal por el presidente Pérez Llorca, hay que unir las diferentes reformas y relevos que los consellers, con el beneplácito del jefe del Gobierno valenciano, han introducido en las últimas semanas. Unas variaciones que, pese a haber sido acometidas por tandas, evidencian toda una revolución por goteo del ejecutivo valenciano.