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Un jefe de Emergencias admite posibles errores en la Dana: "Demasiados frentes hacen que se pierda la perspectiva"

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VALÈNCIA. La investigación de la Dana ha arrojado mucha luz sobre cómo se desarrolló la gestión de la catástrofe tanto en la reunión de máximos representantes en el centro de emergencias, el Cecopi, como en la sala de mando anexa o en otros puntos del sistema como la 'centralita' del 112 o el Consorcio Provincial de Bomberos. A la vista de todos los datos recabados, la gestión de la información fue mejorable: nadie de la sala anexa se enteró de la retirada de los bomberos movilizados para vigilar el Poyo, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) avisó de la súbita crecida cuando el caudal multiplicaba por diez el umbral máximo y lo hizo en un correo que ningún técnico de Emergencias pareció ver mientras se sucedían miles de llamadas en el 112 sin que se analizara su progresión.

El caos de aquella tarde en la sala de mando, en el que coinciden muchos testigos y los informes elaborados casi en tiempo real, impidió atender todos y cada uno de los imputs que llegaban sobre las incidencias repartidas por toda la geografía de la provincia de Valencia. Un jefe de Emergencias, de hecho, admitió ante la jueza que instruye la causa sobre la gestión de la catástrofe la dificultad para afrontar los múltiples frentes con pocas manos.

El jefe de la Unidad de Análisis del Riesgo de Emergencias destacó en su declaración, la segunda que ha prestado en la causa, la falta de avisos por parte del Consorcio Provincial de Bomberos sobre la retirada de la unidad que se había movilizado para vigilar el cauce del barranco del Poyo. Uno de los letrados de las acusaciones, Manolo Mata, le interrogó por qué no se analizaron toda la informción que llegaba por múltiples vías más allá de los bomberos.

"Los bomberos forestales informaron de poca cosa, esa es la primera; y luego ya le digo que nosotros la imagen que teníamos era otra", aseguró el jefe de la Unidad de Análisis del Riesgo ante las preguntas del abogado, y llegó a admitir que "probablemente" se equivocara al examinar la información que llegaba. "Usted está hablando de los analistas, pero es que los analístas éramos los que éramos, es decir, era yo", apostilló en referencia a la falta de personal ante un evento de aquella magnitud.

Fue aquí cuando el funcionario expuso, según consta en su declaración: "Me hubiera gustado que mi trabajo hubiera sido más eficaz pero demasiados frentes hacen que se pierda la perspectiva". En ese sentido, sostuvo que el análisis de la Dana durante la mañana fue "perfecta" y "muy bien definida". "Pero por la tarde se nos escapó porque estaba yo en otros menesteres. No tengo ni teníamos en ese momento la información ni las herramientas necesarias para tener una buena fotografía de la situación", se explicó el técnico.

  • Imagen del Cecopi aportada por la representación de Salomé Pradas

La falta de información

Antes de esto, el letrado había puesto el foco en la importancia de las llamadas del 112. "Si llaman mucho de Utiel y al cabo de un rato dejan de llamar tanto de Utiel pero llaman mucho de Chiva, luego empiezan a llamar muchos de Buñol y pocos de Chiva, y así todo lo que es los municipios afectados por el barranco, supongo que los analistas, expertos, geógrafos o quienes tengan el manejo de esa información puedan preveer qué va a ocurrir", le expuso el abogado: "De hecho, usted previó a las 12.30h que si llovía mucho en la cabecera del Poyo, el agua acabaría en Torrent".

Pero el técnico insistió en lo que habían declarado otros compañeros: la fotografía que tenían sobre lo que estaba ocurriendo no era fiel a la realidad. Así, recordó que la deficiente información que había llegado de la CHJ. Por la mañana, el organismo informó de que se habían superado los 350 metros cúbicos por segundo -"esto quiere decir que el barranco va cundido"- pero después, la "última notificación" era que había 20 metros cúbicos por segundo, antes del correo explosivo de las 18.43h. "Veinte metros cúbicos en un barranco como el del Poyo son veinte centímetros de agua, como mucho", explicó el técnico en otro momento, por lo que "entonces no era problema".

¿Considera que hubiera ayudado a a gestionar la emergencia que la CHJ hubiera interpretado los datos o realizado alguna llamada telefónica de refuerzo, por ejemplo, para avisar de la situación del Poyo?, se le preugntó al técnico, que fue tajante en su respuesta: "Por supuesto. Siempre". El jefe de Emergencias expuso que los organismos de cuenca han presentado un sistema semafórico de transmisión de alertas. "Pero, independientemente del semáforo, que está muy bien, siempre le reclamamos que nos digan exactamente qué es lo que puede pasar", abundó el funcionario, porque, dijo, "ellos son los expertos".

Así, explicó que la modelización hidrológica "es competencia de las confederaciones". "Yo puedo hacer una estimación, pero mi estimación no tiene nada que ver con lo que ellos puedan decir", apuntó: "Yo puedo interpretar lo que me dice Aemet, pero Aemet es Dios a la hora de hacer las predicciones meteorológicas". "Yo nunca voy a jugar a meteorólogo y podemos hacer estimaciones de lo que puede pasar en un cauce fluvial porque tenemos conocimiento del territorio, porque hemos nacido aquí y hemos visto ya muchas cosas, pero quien me tiene que decir efectivamente que esto se va, pues es competencia de la confederación".

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