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TRIBUNA LIBRE

El voto de los estudiantes de Medicina o el milagro de P. Tinto

Publicado: 09/03/2026 ·06:00
Actualizado: 09/03/2026 · 06:00
  • Facultad de Medicina de la Universitat de València.
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No puedo dejar de compartir con ustedes la impresión que me causaron las cifras de votación del estudiantado de Medicina y Odontología de la Universitat de València en la primera vuelta de las elecciones a rector o rectora, celebrada el pasado 3 de marzo.

 

Mi sorpresa —que les traslado sólo con ánimo descriptivo— se apoya en tres datos muy concretos. Primero, una participación del 32,75% (905 votos de 2.763), frente al 7% del resto del estudiantado (3.247 de 46.483): casi cinco veces más. Segundo, un porcentaje de votos nulos del 9,5% en Medicina, mientras que en el resto apenas alcanzaron el 0,5%: alrededor de veinte veces menos. Y tercero, un voto válido extraordinariamente concentrado: una candidatura obtuvo en Medicina el 90,6% (739 votos de 817), cuando en el resto ronda el 37% y el reparto es mucho más plural.

 

Cáspita, me dije para mis adentros. Debo de estar asistiendo a una transformación antropológica de gran interés, porque la participación en clase —permítanme la sinceridad— no se caracteriza precisamente por su exuberancia. Y tampoco es sencillo encontrar estudiantes dispuestos a formar parte de Consejos de Departamento, donde el voto tiene consecuencias directas y muy terrenales. En otras consultas y votaciones, la voz estudiantil suele sonar con menos potencia. Pongamos dos ejemplos cercanos. En las elecciones de representantes a la Junta de Centro de la Facultad de Medicina (donde se discuten cuestiones de interés inmediato para ellos), la participación fue del 20,7%. Y en las encuestas de satisfacción del estudiantado (primer y tercer curso), orientadas a la evaluación y mejora de la docencia, en el curso 2024–2025 la participación no llegó al 11%.

 

Con ese contexto, mi natural curioso me llevó a intentar despejar cualquier sospecha precipitada y, en la medida de lo posible, comprobar si estábamos ante un fenómeno explicable por la pura casualidad. Para ello recurrí a analizar estadísticamente el comportamiento electoral de Medicina con el del resto del estudiantado.

 

El resultado del análisis es, como mínimo, llamativo: la mesa de Medicina muestra un patrón estadísticamente anómalo y muy robusto, por la combinación simultánea de participación extraordinariamente alta, nulos inusualmente altos y voto extremadamente concentrado. Dicho de forma sencilla: si Medicina se comportara como el resto, la probabilidad de observar un patrón tan extremo por puro azar sería astronómicamente pequeña. No obstante, es posible que los estudiantes de medicina hayan visto en la candidata unas ventajas que otros estudiantes no ven. Ay, que falta de finura por parte del resto del estudiantado al no apreciar las bondades de un programa, o que buen vender de la candidata a unos si y a otros tal vez menos.

Las pruebas estadísticas, conviene subrayarlo, no prueban una causa. Solo describen que el patrón es excepcional y poco compatible con una explicación aleatoria. Y, aun así, uno no puede evitar preguntarse: ¿qué habían desayunado esos estudiantes aquel día? Y si, tal vez, no se habrían pasado un poquito con la sal quienes se lo prepararon. El desayuno, claro.

 

María Francisca Abad García es profesora de la Facultat de Medicina i Odontologia de la Universitat de València

 

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