VALÈNCIA. La movilidad, las nuevas formas de vida y el déficit residencial que arrastra España están impulsando la aparición de nuevos modelos alojativos como el coliving, el flex living o el senior living. Fórmulas que nacieron con fuerza en otros mercados internacionales, de ahí su denominación anglosajona, y que ahora comienzan a ganar peso en las principales ciudades españolas como respuesta a una demanda que busca alternativas al alquiler tradicional. En este escenario, València se posiciona como uno de los mercados donde más está creciendo el interés por el flex living debido a la presión residencial, el aumento de los precios del alquiler y la llegada de nuevos perfiles de residentes a la ciudad, desde estudiantes internacionales hasta profesionales desplazados o nómadas digitales. De hecho, existen varios proyectos en marcha que sumaran 3.000 unidades en total en la ciudad en los próximos años.
En concreto, el flex living se caracteriza por combinar estancias cortas, medias y largas dentro de un mismo complejo bajo un concepto flexible y de vida comunitaria. Los usuarios disponen de espacios privados, pero también de zonas comunes y servicios compartidos diseñados para favorecer la interacción. Por tanto, el usuario no alquila solo una vivienda, sino un alojamiento con una serie de prestaciones añadidas. Un modelo que habitualmente se desarrolla sobre suelo terciario y que, por tanto, no entra a competir directamente con la vivienda residencial tradicional, sino que responde a perfiles de demanda específicos que buscan flexibilidad. Además, este producto suelo desarrollarse, lejos de los cascos urbanos de las ciudades porque generalmente suelen albergar grandes volúmenes de unidades alojativas.
De hecho, no solo el capital está buscando oportunidades en el mercado valenciano, sino también en algunos de los municipios del área metropolitana de València. Y es que, según los expertos, el auge de este modelo responde a una combinación de factores: la dificultad creciente para acceder a una vivienda en las grandes ciudades, la escasez de producto actualizado y una mayor movilidad laboral y académica. Y todo ello con servicios añadidos y espacios compartidos.
"Hacemos muchos estudios de mercado para inversores y promotores y, después de Madrid, València es la ciudad donde más estamos trabajando para la búsqueda de oportunidades de espacios de flex living", aseguró Alejandro Bermúdez, CEO de Atlas Real Estate Analytics, en una jornada inmobiliaria organizada por el estudio de arquitectura Triar, especializado en el sector living y de inversión. "Hemos analizado en profundidad distintas zonas con potencial, como el entorno del Hospital La Fe, Turianova, Burjassot, Torrent o Alboraia, porque son áreas que presentan oportunidades y una demanda creciente", apuntó el experto.

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- Foto: KATEGORA REAL ESTATE
En este sentido, según los datos presentados por la compañía durante la jornada, València cuenta actualmente con 28 activos operativos de flex living, que suman 1.529 unidades, de los que 17 corresponden al formato coliving, basado en la convivencia entre residentes mediante espacios compartidos y servicios comunes; y los 11 a serviced apartments, un modelo más próximo al hotelero que ofrece apartamentos privados con servicios añadidos.
A esta oferta se añaden 16 proyectos que es estos momentos están en desarrollo, con otras 1.289 unidades adicionales, lo que elevaría el parque hasta las 2.818 unidades en los próximos años. Unos espacios que, según Atlas, alcanzan una ocupación de temporada del 95,98%, en un mercado que la consultora define como "atomizado" y "tensionado".
La rentabilidad es otro de los factores que está atrayendo el interés inversor, ya que se sitúa en torno al 8%, por lo que, junto a las residencias de estudiantes, se han convertido en un producto estrella que está cautivando el 'apetito' del capital tanto nacional como internacional.
Proyectos en marcha
Entre los últimos proyectos 'flex' que han trascendido en la Capital del Turia está un complejo de Medan Capital de 285 unidades y capacidad para 570 plazas en el entorno del hospital La Fe. En concreto, se ubica en la confluencia de la calle Ilusión con la avenida Ausiàs March, número 128, en una parcela contigua al nuevo hospital de QuirónSalud y justo enfrente de la Fundación Infantil Ronald McDonald.
Asimismo, el fondo estadounidense Hines promueve otro desarrollo flex con más de 600 camas, en lo que supone su aterrizaje en València. La firma inmobiliaria adquirió llave en mano el complejo, que será desarrollado por Atitlan en un nuevo PAI previsto en el entorno de la Malvarrosa.
Por su parte, Urban Campus gestionará para Aedas Homes un complejo de 158 apartamentos en la calle Vidal de Blanes esquina con la calle Bello, también en el entorno de la fachada marítima, mientras que The Residential Club promueve un edificio de 117 camas en la avenida Cardenal Benlloch, con entrega prevista para 2028.
En cambio, ya está operativo el espacio de la firma vasca Kategora en el Cabanyal, que es, de momento, el mayor flex living de València. Bautizado como Kora Lluna, cuenta con más de 25.000 metros cuadrados y 428 unidades alojativas tras una inversión de 56 millones de euros.
Sin embargo, por volumen de negocio, el principal player en la capital del Turia es Nido Living, que adquirió los dos espacios de Livensa Living, que suman 650 camas. Además, este operador ya operaba otro flex living de 253 camas en la avenida de Tarongers, que contó con 23 millones de inversión, y que la canadiense compró, junto a la británica Round Hill, a las valencianas Atitlan y Área Desarrollo. Por tanto, en total, Nido explota 903 unidades activas en la ciudad.