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A bordo del penúltimo Cercanías destino mascletà

  • Pasajeros del penúltimo tren de la línea C-2 antes de entrar en vigor la medida excepcional por Fallas.
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VALÈNCIA. Quedan pocos minutos para que sean las 11.00h de la mañana en la Estación de La Pobla Llarga. Esta parada, una de las primeras en la línea C-2 de Cercanías, conecta a los vecinos de varios municipios de La Ribera Alta con el ‘Cap i Casal’. Su clientela habitual viaja por trabajo o estudios. No obstante, desde hace varios días resulta habitual coincidir con un ejército de falleros, fácilmente distinguibles del resto del público gracias a los polares de sus respectivas fallas y complementos como pañuelos y abanicos. El merchandising fallero en su máximo esplendor. Los tonos rojo, naranja, azul y verde destacan en un ecosistema donde el resto del año reina la sobriedad de viajeros equipados con mochila y auriculares. 

Este trayecto hacia la capital apunta a ser distinto. Se trata del penúltimo tren que llegará a la ciudad antes de la mascletà. Entre las 13.00h y las 15.00h los convoyes de Cercanías provenientes del sur finalizarán su recorrido en Albal con la única alternativa de unas lanzaderas que ha activado la Generalitat, pese a no ser la administración competente ni en la red de Cercanías ni en el dispositivo de organización de la ciudad durante las Fallas.

Este viernes es un buen día para comprobar la magnitud que puede llegar a suponer esta medida. Hui fa dia de Falles. La jornada es soleada, la temperatura ronda los 20 grados y las chaquetas y sudaderas empiezan a molestar. El tiempo acompaña a la idea de acudir a València a disfrutar de su fiesta más internacional. Los indicios se comprueban al subir al tren: apenas quedan unos pocos asientos libres en el último vagón. De hecho, en los primeros coches ya hay gente de pie. Es la cuarta parada de la línea, quedan todavía nueve hasta el ‘Cap i Casal’. 

Benifaió-Almussafes es el punto de inflexión. La gente se apresura a llegar al último vagón, parece que los de delante ya han colgado el cartel completo.  Una vez acomodados todos los pasajeros ya no cabe un alfiler. Se avecina un recorrido complejo hasta València, aunque nada comparable a la gincana a la que se verán abocados a los usuarios de los próximos trenes. Entre uns i altres, la casa per agranar. En ocasiones como esta siempre sale a relucir el refranero valenciano. 

Se incorporan algunos viajeros en Albal, que aprovechan los últimos minutos antes de que su estación pase a tener una afluencia nunca antes experimentada. Las paradas siguientes son un absoluto caos. Ya no caben más viajeros y la gente empieza a tomar posición en el escalón interior para subir el tren, reclinando su cuerpo sobre la puerta para intentar sostenerse. No todos van a la mascletà, también están los de siempre, fácilmente reconocibles por sus mochilas y su mirada constante del reloj porque el transbordo hacia el trabajo o la universidad no espera a nadie. 

El convoy se para en las inmediaciones de la Estación del Norte. Es algo habitual desde hace mucho tiempo. “Al final no voy a llegar”, dice un amigo a otro, ambos camino de la universidad. “Esto no arranca o qué”, responde el compañero. Llegados al destino el agobio inunda los andenes. Todo el mundo tiene prisa, pero nadie consigue ir rápido. Superados los tornos de la estación, la evacuación se produce por la calle de Julio Antonio, lo que lleva a que la calle Pelayo esté a rebosar de gente camino de la plaza del Ayuntamiento para ver la mascletà.

Completado el recorrido a bordo del Cercanías, sobrevuela la duda sobre por qué la experiencia del año pasado no llevó a consensuar medidas con mayor antelación que conjuguen el normal funcionamiento de la red con la garantía de seguridad en los aledaños de la Estación del Norte. La Junta Local de Seguridad Extraordinaria de este viernes terminó con una conclusión clara: la problemática se abordará en 2027 y para este ejercicio se mantendrá la medida planteada inicialmente. Una situación que lleva a miles de pasajeros a anticipar su viaje, utilizar el vehículo privado o hacer 'escala' en Albal. Lo dicho, entre uns i altres, la casa per agranar.  

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