València

EL CALLEJERO

Francisco, un hombre fascinado por Tolkien

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La primavera se desploma sobre los Jardines de Monforte. Un remanso de paz al lado de la Alameda donde el polen cae por doquier. La gente pasea alrededor de los setos laberínticos con una escultura en el centro. Allí se elevan cipreses, palmeras, naranjos… Francisco Soliva llega con varios ejemplares de su libro bajo el brazo. Él ha venido a hablar de ‘Espadas lejanas’, “una novela de fantasía épica, tipo Tolkien”. J. R. R. Tolkien es su obsesión y por eso, desde hace 29 o 30 años, este hombre pertenece a la Sociedad Tolkien, donde se reúnen los devotos del autor de ‘El señor de los anillos’.

Dentro de ese libro se esconden elfos, enanos, brujos… Un mundo fantástico que el autor ha intentado encajar en la Reconquista española. Este profesor de Física y Biología en un instituto de Chirivella tiene 64 años y está al borde de la jubilación. Una puerta que se abre para entregarse a la literatura fantástica con una pentalogía que ya tiene en su cabeza.

La afición por la lectura comenzó cuando estudiaba en Salesianos. Aquel joven se aficionó a las novelas de intriga de Agatha Christie, los libros de vaqueros de Zane Grey, los episodios de terror de H. P. Lovecraft… Aunque lo que realmente le sacudió fue cuando un amigo, José Ignacio Sáez, le dejó ‘El señor de los anillos’. "Yo soy un tolkienista tardío. Cuando me afilié a la Sociedad Tolkien era el más viejo de todos. Pero recuerdo que con aquel libro tan gordo empecé a leer y no podía parar. Tolkien es así. Mi amigo me dejó La comunidad del anillo y Las dos torres y me los leí de manera ansiosa. En cuanto me los acabé, le pedí el tercero, pero me dijo que no lo tenía y entonces me fui por todas las librerías y no lo tenía nadie. Me comía las uñas de impaciencia. Pero ese verano me fui con unos amigos a la Manga del Mar Menor y nada más entrar en el bungalow que teníamos, me lo encontré. Prácticamente me despedí de mis amigos porque lo cogí y empecé a leerlo de manera compulsiva hasta la madrugada, que me lo acabé y ya me pude ir a dormir en paz".

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Pero el universo Tolkien no empieza y acaba en ‘El señor de los anillos’ y ‘El Hobbit’. "Tiene un montón de libros, como el Silmarillion, que lo publicó su hijo Christopher y es como la Biblia de Tolkien. Y muchas cosas. Me he leído todo lo que escribió y casi todo de lo que se ha escrito sobre él. La biografía de Humphrey Carpenter, por supuesto, pero también las cartas de Tolkien, que presentan su lado más genuino porque le cuenta a su hijo, que estaba en un barco durante la II Guerra Mundial, consejos sobre las mujeres o sobre el amor", cuenta Francisco.

Se sabe su vida entera

El valenciano siente tal fascinación por Tolkien que se sabe su biografía de memoria. "Nació en Bloemfontein, en Sudáfrica, pero era un patriota inglés de tomo y lomo. Él se quedó sin padre muy pronto, cuando tenía aproximadamente tres años. Él y su hermano Hilary tenían problemas de salud en Sudáfrica y entonces, su madre decidió hacer un viaje con ellos a Inglaterra y, durante ese viaje, les llegó la noticia de que el padre había muerto. Así que decidieron quedarse a vivir allí.La madre acabó convirtiéndose al catolicismo, ayudada por un cura del oratorio San Felipe Neri de allí que se llamaba Francis Morgan. Este cura les ayudó bastante. De hecho, para Tolkien y Hilary, siempre que han hablado de él, han hablado que fue para ellos como un padre. Pero, claro, la familia anglicana de él y de ella se enfadaron mucho porque se había convertido al catolicismo y les negaron toda ayuda posible. Así que la verdad es que la madre sobrevivió con la ayuda del padre Francis Morgan. Cuando ellos tenían 12 años o una cosa así, la madre murió de un ataque de diabetes y el padre Francis Morgan se hizo cargo de ellos y les buscó una casa de huéspedes que fue donde Tolkien conoció al amor de su vida, que era Edith Mary. Una chica huérfana, como ellos, con la que se pasaban notitas por la ventana".

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Francisco no puede parar de hablar de su escritor fetiche, al que considera un genio de la filología. "Tolkien disfrutaba mucho inventando lenguas entre sus primas y su hermano. Francis Morgan piensa que el amor por Edith Mary iba a perjudicarle en sus estudios y por eso le prohibió comunicarse con ella. Pero les pilló una vez y entonces se puso serio y le dijo que no podría hablar con ella hasta que fuera mayor de edad, cuando cumpliera 21 años. Ella se fue a vivir a casa de una amiga o una prima y él se quedó en Birmingham. No hablaron en tres años. Pero el día que él cumplió 21 años la llamó por teléfono para decirle que seguía enamorado de ella. Pero Edith Mary se había prometido a otro hombre. Tolkien cogió un tren al día siguiente, se plantó en su casa y no paró hasta convencerla de que devolviera el anillo y se comprometiera con él. Esa fue su historia de amor".

La Sociedad Tolkien Española

Francisco, que va vestido de una forma muy solemne, con chaleco, corbata y gorra, recita de carrerilla la vida de su admirado Tolkien y cuenta que algunos detalles biográficos aparecen después en su obra. El mundo que ingenió en su cabeza también tiene una explicación si se conoce la vida del autor. "Él pensaba que Inglaterra era un gran país, pero no tenía la potencia cultural de los griegos, los romanos o los escandinavos, porque no tenían una mitología semejante. Así que en pleno siglo XX se puso el gorro de Homero y se empezó a inventar una mitología para Inglaterra que podría haber sido la que, digamos, cimentara su cultura. También le gustaba inventarse otras lenguas y así fue como inventó el élfico. Y a todo esto diría que hay que unirle las pesadillas que le provocó la I Guerra Mundial. Ahí, entre las trincheras, es cuando empezó a escribir sus primeros textos que luego se publicarían en el Silmarillion".

La Sociedad Tolkien Española nació en Elche. Uno de sus fundadores, José Manuel Fernández Brú escribió un libro sobre el padre Francis Morgan, que era de ascendencia española. En el centenario de Tolkien, en 1992, se juntaron unos amigos de Elche e hicieron los estatutos y formaron la sociedad. “Yo no me uní hasta 1994. Ahora somos cerca de 1.200 en toda España y unos 70 en València".

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Francisco podría montar un museo con todo lo que tiene relacionado con Tolkien. "Tengo todos los libros y hasta una primera edición de ‘El señor de los anillos’. O ediciones de lujo. Un miembro de la sociedad transcribió a mano el libro, lo encuadernó con cuero rojo y lo vendió por 400 euros. También soy muy aficionado a las miniaturas de plomo y tengo los ejércitos de Gondor, orcos, elfos, enanos…".

El admirador de Tolkien dice que se ha leído ‘El señor de los anillos’ siete veces, pero que hay capítulos, sus preferidos, que los ha releído más de 50 veces. También ha aprendido algunas frases sueltas de élfico, aunque dice que nada comparado con algunos compañeros de la sociedad que son verdaderos expertos. Aún así pronuncia algunas frases para contentar a la audiencia. No hay mejor despedida que una hecha con esta lengua extraña. Francisco es feliz hablando de Tolkien y se marcha con sus libros bajo el brazo y una sonrisa.

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