VALÈNCIA. Cualquiera que se mueva a diario por València, ya sea en autobús, metro o coche, habrá notado que la movilidad se ha tensionado. Al aumento de tráfico y atascos en la ciudad y sus accesos se suman los problemas recurrentes en la red de Metrovalencia y Cercanías. A todo ello tampoco escapa la EMT, cuyos usuarios también denuncian autobuses abarrotados, menos frecuencias de paso y trayectos más lentos. Sin embargo, no se trata solamente de una percepción, sino que los datos oficiales de la propia Empresa Municipal de Transportes confirman que sus autobuses circulan hoy más despacio que hace dos años. En apenas dos años, la EMT ha perdido 0,41 km/h de velocidad media, un descenso del 3,4% que tiene un impacto directo en la duración de los trayectos.
La velocidad comercial es un indicador básico en el transporte público que refleja la rapidez real de los autobuses, teniendo en cuenta no solo el tiempo que circulan, sino también el que permanecen detenidos en paradas o semáforos. Es decir, los kilómetros que consigue recorrer un autobús en una hora de trayecto. Cuando este indicador baja, significa que de media los autobuses tardan más en completar sus recorridos y mantener las frecuencias se vuelve más complicado si no se refuerza el servicio.
Punto de inflexión en octubre de 2023
El punto de inflexión se sitúa en octubre de 2023, el primer mes en el que la velocidad comercial de la EMT empieza a caer tras comenzar el año circulando más rápido respecto a 2022. Desde entonces, la tendencia ha sido claramente descendente. En octubre de 2023 los autobuses circulaban a una media de 11,98 kilómetros por hora; un año después, en octubre de 2024, esa cifra había bajado a 11,74 km/h, y en octubre de 2025 -último dato disponible- se sitúa ya en 11,57 km/h, la segunda cifra más baja de la serie enero 2022-octubre 2025, tan solo por encima de la registrada en marzo de 2025.
Más allá de la comparación puntual entre octubres, la evolución anual confirma que la EMT cada vez circula más despacio. El año 2023 cerró con una velocidad comercial media de 12,09 km/h, ligeramente superior a la de 2022, lo que apuntaba a una cierta mejora tras la pandemia. Sin embargo, en 2024 se produjo un cambio claro de tendencia y los autobuses de la EMT circularon todos los meses más lentos que en el mismo periodo de 2023. De hecho, media anual cayó hasta los 11,79 km/h, lo que supuso un retroceso cercano al 2,5% respecto al año anterior. En 2025, lejos de recuperarse, la situación ha seguido empeorando. Entre enero y octubre, la velocidad comercial media se sitúa en 11,70 km/h, un 0,8% menos que en el mismo periodo de 2024, consolidando así dos años consecutivos de pérdidas.
Este deterioro resulta aún más significativo si se tiene en cuenta que, tradicionalmente, los meses de verano —y especialmente agosto— suelen registrar las velocidades más altas del año. La reducción del tráfico privado durante las vacaciones permite a los autobuses circular con mayor fluidez, algo que se ha reflejado históricamente en repuntes de la velocidad comercial. Sin embargo, aunque en 2024 y 2025 agosto sigue siendo uno de los meses más rápidos, lo hace con valores inferiores a los de años anteriores.
Las causas de este empeoramiento son diversas. Por un lado, el tráfico en la ciudad ha aumentado, con más atascos y una ocupación cada vez mayor del espacio viario. Los conductores de la EMT denuncian de forma habitual la presencia de vehículos en doble fila, incluso en carriles bus, lo que obliga a detener o ralentizar la marcha. Desde la Concejalía de Movilidad ya reconocieron hace unos meses que las obras de las avenidas Pérez Galdós-Giorgeta estaban impactando en el tráfico de toda la ciudad y que afectaban directa o indirectamente a casi la mitad de las líneas. No obstante, la pérdida de velocidad se empezó a producir mucho antes del inicio de esta intervención.
Récord de pasajeros
Pero a la situación del tráfico se suma también otro factor: el incremento de pasajeros. El aumento de población y de turistas en los últimos años está llevando a la EMT a batir récords de pasajeros, de hecho, en 2025 se trasportaron 120.526.090 viajeros, un 19,5% más que en 2023. Este dato se traduce inevitablemente en que los buses están más tiempo detenidos en cada parada para permitir la subida y bajada de usuarios, especialmente en horas punta y en líneas saturadas.

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- Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
Plan de choque
Conscientes de esta ralentización del servicio, desde el Ayuntamiento decidieron avanzar algunas medidas del Plan Director 2025-2028 para intentar ganar velocidad comercial. Entre ellas, la señalización y segregación de nuevos carriles EMT-Taxi en vías especialmente congestionadas como Pío XII, Manuel de Falla, Nou d’Octubre o Sant Vicent Màrtir, así como un carril bus exclusivo en el eje Menorca-Serradora-Lluís Peixó. El objetivo es aislar al autobús del tráfico general en puntos críticos de la red y mejorar la fluidez en líneas con alta demanda de pasajeros. Unas medidas que habrá que esperar a conocer los próximos datos de velocidad comercial para medir su eficacia. Cabe recordar que el citado plan director fija como meta alcanzar una velocidad comercial de 14 km/h, muy por encima de los valores actuales.
A la pérdida de velocidad se suma además otro problema estructural: el envejecimiento de la flota y la falta de autobuses operativos. Según el informe de actividad de octubre de 2025, la EMT contaba ese mes con 479 autobuses en servicio, 18 menos que en octubre de 2023, tras la retirada progresiva de vehículos por antigüedad o averías graves. La edad media de la flota se sitúa en torno a los 9,7 años y una parte de los autobuses supera los 15 e incluso los 20 años, lo que incrementa las incidencias y las necesidades de mantenimiento. Esta situación obliga a sacar convoyes de circulación mientras llegan los nuevos autobuses ya comprados, reduciendo el número de vehículos disponibles en algunas líneas y resintiendo las frecuencias de paso.