VALÈNCIA. En pleno corazón del barrio de Russafa, una veintena de comunidades de propietarios se han unido para intentar frenar un proyecto que propone la creación de 34 apartamentos turísticos y un aparcamiento subterráneo de 61 plazas en los bajos y en el patio interior de una manzana entre las calles Puerto Rico, Pintor Gisbert, Cuba y Filipinas.
Los vecinos denuncian que la transformación de estos espacios —incluidos los patios interiores de la manzana— en una “colmena” de alojamientos turísticos supondrá un impacto ambiental, social y urbanístico que agravará los problemas de masificación ya existentes en el barrio y que puede implicar incluso problemas estructurales en bloques de edificios que en algunos casos son centenarios. Por ello, tras presentar alegaciones ante el Ayuntamiento, han decidido convocar una protesta para el próximo 28 de marzo reclamando la paralización del proyecto.
Cabe recordar que tal y como avanzó Valencia Plaza, el proyecto prevé habilitar 34 apartamentos turísticos en una superficie aproximada de 1.377 metros cuadrados. De ellos, 29 se ubicarían en el interior del patio de manzana y cinco más en los bajos de los números 35 y 37 de la calle Puerto Rico. Los alojamientos tendrían una superficie mínima en torno a los 24 metros cuadrados, algunos con altillos, y acceso peatonal desde distintos puntos de la misma calle.
La propuesta incluye además la construcción de un aparcamiento subterráneo de 61 plazas distribuidas en dos plantas bajo rasante. El acceso rodado se realizaría por el número 35 de Puerto Rico y la salida por el 47, lo que obligaría a intervenir en las plantas bajas de estos edificios. Para los vecinos, esta configuración convierte el interior de la manzana en un complejo turístico intensivo que altera sustancialmente el uso y la dinámica de un espacio tradicionalmente residencial.
La actuación está promovida por la mercantil Puerto Rico Project 2022 y comenzó a tramitarse en marzo de 2023. Este dato es clave, ya que explica por qué el expediente no estaría afectado por la moratoria de nuevas licencias de apartamentos turísticos aprobada por el Ayuntamiento en 2024.
Alegaciones de los vecinos afectados
En el escrito registrado ante el Ayuntamiento, las comunidades sostienen que esta actividad intensiva generará ruidos, residuos y problemas de convivencia en un barrio que ya está declarado como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), lo que agravaría una situación que ya supera los límites permitidos.
En cuanto a la salubridad y seguridad, los residentes alertan sobre los riesgos de construir un aparcamiento de 61 plazas en dos sótanos, cuyos sistemas de extracción de gases y humos evacuarían hacia las viviendas colindantes. Asimismo, advierten que la nueva edificación en el patio interior dificultaría el acceso de los servicios de emergencia en caso de incendio en un espacio ya densamente ocupado.
Desde la perspectiva urbanística, denuncian que el proyecto no respeta la protección histórica del Ensanche. Sostienen que el planeamiento debería preservar los espacios libres interiores en lugar de "colmatarlos" con uso turístico, y defienden que un cambio de uso tan drástico, de residencial a terciario, requiere la tramitación de un Plan de Reforma Interior y no una simple licencia de obras.
Finalmente, las alegaciones solicitan la denegación de la licencia por considerar que el proyecto vulnera la ordenación urbana y amenaza la seguridad pública. Como medida subsidiaria, exigen que se obligue al promotor a presentar un instrumento urbanístico integral que evalúe todos los impactos y establezca las compensaciones necesarias para el entorno.
A la espera de la resolución municipal, el proyecto de Puerto Rico Project 2022 se ha convertido así en un nuevo episodio del pulso entre modelo turístico y derecho a la ciudad que atraviesa actualmente varios barrios de València.