VALÈNCIA. El edil de Grandes Proyectos, José Marí Olano, será el encargado de representar al Ayuntamiento de València en las reuniones de la Comisión Mixta de la Dana. La alcaldesa, María José Catalá, ha optado por delegar en Olano la tarea de asistir a las reuniones de seguimiento de la comisión —constituida la semana pasada en Riba-roja— para coordinar las tareas de reconstrucción y recuperación tras la riada del 29-O. El nombramiento, publicado este jueves en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), sitúa al edil como interlocutor municipal en las reuniones periódicas del organismo interadministrativo.
La Comisión Mixta reúne a representantes del Gobierno central, la Generalitat Valenciana, la Diputación de Valencia y los 78 ayuntamientos afectados por la Dana. En su primera sesión —copresidida por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca— se acordó que el órgano se reunirá trimestralmente y que se crearán cuatro grupos de trabajo para agilizar la coordinación.
Desde el Ayuntamiento se justifica la elección de Olano por su condición de coordinador de las ayudas concedidas al consistorio como entidad local damnificada, así como por ser presidente de la Mesa Técnica de Coordinación de dichas subvenciones. No obstante, la decisión llega precisamente en una semana en la que Olano ha vuelto a situarse en el foco por sus polémicas declaraciones en el último pleno, cuestionando el papel de las asociaciones de vecinos. Unas palabras que desencadenaron una oleada de críticas e incluso la petición de dimisión por parte de distintos colectivos vecinales, que interpretaron sus palabras como un menosprecio al papel representativo del movimiento ciudadano en los barrios.
Pese a que desde el gobierno municipal se intenta mantener a Marí Olano en un discreto segundo plano a nivel mediático —sin agenda pública, ni declaraciones ante los medios de comunicación y escasas intervenciones en los plenos municipales—, lo cierto es que en los últimos meses ha protagonizado varias polémicas. No en vano, Olano sigue sin facilitar —pese al mandato del Síndic de Greuges— el listado de empresas para las que trabaja en su ejercicio privado como abogado y que podrían derivar en un eventual conflicto de intereses por su papel durante meses como presidente de la Mesa de Contratación del Ayuntamiento o como oyente en los consejos de administración de la Autoridad Portuaria de València, a los que acude sin ser consejero.
Además, también esta semana, el PSPV-PSOE ha vinculado públicamente a Olano con la apoderada de la promotora adjudicataria de una permuta urbanística que los socialistas han llevado ante la Fiscalía, insinuando posibles conexiones entre el edil y esta empresa por las que presuntamente —según el PSPV— podría haber facilitado información a la promotora sobre la operación de la permuta.
En este contexto, la decisión de situarlo como voz del Ayuntamiento en un órgano clave para la reconstrucción tras la riada del 29-O refuerza su peso político dentro del ejecutivo local, pero también lo coloca nuevamente en el escaparate público en una semana marcada por la controversia.
