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SILLÓN OREJERO

Vida y no obras del escritorzuelo letraherido

'Fante Bukowski' es una sátira de un aspirante a escritor hijo de una familia rica, pero que vive en hoteles baratos y bebe vino todas las noches. Su autor, Noah Van Sciver, un maestro del humor negro, ha dotado al personaje de rasgos autobiográficos muy exagerados. Él también tuvo una época de emborracharse cada noche y escribir

4/02/2019 - 

VALÈNCIA. Generalmente, los libros de autoayuda recomiendan aprovechar el momento, estar listo para cuando llegue tu oportunidad, no rendirse jamás, soñar para mantenerte vivo, etcétera, etcétera... pero rara vez suelen dar un consejo mucho más valioso: cuando descubras que no tienes talento, desiste.

Pero quién detecta en estos tiempos de vanidades desbocadas que no tiene talento. Es muy complicado dar el brazo a torcer y enfrentarse ante la soledad cósmica del universo sin un ego bien hinchado que permita flotar o al menos no descender en caída libre.

Noah Van Sciver es un dibujante muy prometedor. Digámoslo sin rodeos, es un auténtico, verdadero y genuino cabrón. Por eso en sus cómics siempre llega un momento en el que uno pasa las páginas llorando de risa. Lo comentamos con Saint Cole, editado por La Cúpula el año pasado. Tenemos que volver a repetirlo con su siguiente publicación en la misma casa, Fante Bukowski. un relato sobre los tumbos que da un aspirante a escritor.

El personaje tiene un nombre anodino y un puesto de trabajo reservado en el bufete de su padre, pero él ha decidido vivir por libre y demostrarle a todos los que le rodeaban, papás sobre todo, lo equivocados que estaban con él. Era un genio. Cuando llegue el éxito, que está a la vuelta de la esquina, aprenderán. No es un pensamiento muy original, todos sabemos lo que piensan para sus adentros los letraheridos, cómo traman venganza contra esos cabrones fascistas que no reconocen el valor de la obra que, por cierto, aún no han escrito.

Este sujeto recurre al seudónimo de Fante Bukowski y Van Sciver se dedica a darle palos y palos para nuestro divertimento. Lo simpático de todo esto es que el dibujante pasó por una etapa asimilable a las ínfulas de su personaje, por lo que debe conocer bien lo que pasa dentro de esas cabecitas. Como confesó en una entrevista en The Comic Journal, la estructura central de este cómic está basada en su propia experiencia: "bebía vino de mierda y dibujaba toda la noche. En esos primeros años pensé que iba a ser un gran dibujante algún día y todos lamentarían cómo me estaban menospreciando".

Lo que pasa es que, por lo que fuera, él llegó a percibir sus limitaciones y, cosa rara, supo adaptarse a ellas:  "No pude ver que en realidad solo era un mal dibujante. Ahora soy más mayor y más dueño de mi mismo, lo que me ayuda a volver atrás a mis 20 años, analizarlo de forma objetiva y poner en entredicho las ilusiones con las que trabajé en esos días vergonzosos". Él también pasó por una etapa de delirios del grandeza como su creación. Su gran obra Saint Cole estaba inspirada por sus años como camarero y las experiencias de la gente que conoció en el gremio de la hostelería.

"Es gracioso que algunas personas realmente crean que ese soy yo. Es una versión exagerada de m í mismo, solo por humor. Pero sé que hay personas por ahí que piensan que realmente soy un gran idiota o algo así" (Comics Beat).

Fante Bukowski va por la tercera entrega en Estados Unidos. El personaje va creciendo en cada álbum y va aceptando que es un patán. Si en este primer número lo único que es capaz de escribir es un pobre plagio de La insoportable levedad del ser, en el segundo ya se atreve a enfrentarse al folio en blanco.

Donde sí que explora su vida el autor es en One Dirty Tree y Blammo, que ya va por el número once. Van Sciver fue educado en la religión mormona y los quebraderos de cabeza que eso supone. Un ejercicio de autoexploración. No en vano, el autor se inició en el mundo del cómic de la mano de Crumb. De una forma poco ortodoxa, primero vio el documental de Terry Zwigoff y ahí comprendió el alcance que podía tener el noble arte de la viñeta, a menudo prejuzgado por culpa de los superhéroes y los cartoons. En su caso personal, solo conocía el trabajo de su hermano, Ethan Van Sciver, excelente dibujante de DC y Marvel. Luego encontró la inspiración en Julie Doucet y Chester Brown.

Al igual que Peter Bagge, otra de las facetas de Van Schiver son las biografías. Es muy destacable la que escribió sobre Lincoln, ya que no abordó al personaje desde la política ni desde la Historia, sino desde la patología mental. The hypo narra la lucha del político contra la depresión. Una faceta que tuvo relevancia hace más de diez años, cuando Joshua Wolf Shenk publicó su estudio Lincoln´s melancholy 2018 fue el año de este dibujante que tiene un talento excepcional para el humor negro y probablemente se convierta en un clásico y una referencia.

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