TENDENCIAS ESCÉNICAS

Teatro clásico para milenials

Teatro Defondo se instala este fin de semana en la Sala Russafa con una propuesta lúdica para acercar la literatura dramática a los jóvenes

25/10/2017 - 

VALÈNCIA. Nada más alejado del interés de un adolescente medio que una conferencia sesuda, a cargo de académicos. Y, sin embargo, es el formato elegido por la compañía madrileña Teatro Defondo para su montaje La Teatropedia, destinado a reivindicar la literatura dramática española entre el público joven. Por supuesto, hay un giro en el guión. “Queremos que parezca que van a ver algo serio. No darles pistas, porque a medida que la función avanza se convierte en una situación hilarante”, avanza la directora y dramaturga de la obra, Vanessa Martínez.

A lo largo del montaje, programado en la Sala Russafa del 27 al 29 de octubre, se hace referencia a Esquilo y a Fernando Arrabal, a Lope de Vega, Calderón de la Barca, Zorrilla, Echegaray, Valle Inclán y Lorca. Pero la traducción a escena de sus obras se filtra a través del culebrón venezolano, del magazín de sobremesa, de la traducción a la jerga actual de los versos del Siglo de Oro…

Tres eruditos conferenciantes se esfuerzan sobremanera para acercar la obra de los dramaturgos patrios a los chavales. El objetivo es captar nueva savia en el patio de butacas. Son los alter ego de la creadora de este disparatado montaje. “A veces tengo la sensación de que hago teatro para viejos. Son los únicos que van al teatro, tienen de 70 años arriba y acuden porque no tienen mucho más que hacer. Van a ver cualquier cosa, sin mucho criterio. Y cuando estas personas fallezcan, van a dejar las butacas vacías. De modo que urge crear un público nuevo, con criterio sólido, que quiera ir a las salas porque les interese. Caso contrario, dentro de 20 años, vamos a estar solos en el teatro”.

El teatro en el diván

El ficticio XLV Congreso para la divulgación de la literatura española busca tomarle el pulso al teatro español, realizar un diagnóstico de su salud. Y de paso, alerta sobre el peligro en el mundo teatral “de un exceso de pedantería y ‘ombliguismo’ porque puede acabar matando a los espectadores… de aburrimiento”.

Según opina Vanessa Martínez, desde un punto de vista creativo, el teatro en nuestro país no sufre un estado comatoso, sino todo lo contrario. “Hay grandes autores y compañías que se baten el cobre por ofrecer algo distinto. Son creadores que no pertenecen a ese tipo de teatro que no atiende, donde el espectador sólo va a pasar el rato… Nosotros, por ejemplo, con nuestras comedias aspiramos a que el público salga transformado”. 

No obstante, por mucho esfuerzo e ingenio que dramaturgos y formaciones realicen, la directora del montaje dictamina que el teatro está en caída libre, “pues no hay amparo ni sujeción por parte de las administraciones públicas”.

La razón reside en que los sucesivos gobiernos, y el actual, especialmente, han tenido una visión capitalista de esta industria, con la rentabilidad como principal objetivo. “En las actividades artísticas, la rentabilidad es emocional, artística, espiritual… Mientras el Gobierno lo vea como una actividad que se ha de rentar a sí misma, el teatro va a estar dejado a su suerte”.

La compañía de la que forma parte lleva 15 años adaptando clásicos. Don Juan, de José Zorrilla, El desdén con el desdén, de Agustín Moreto, y El maestro de danzar, de Lope de Vega, son los títulos españoles de su trayectoria. Sus versiones, donde siempre prima el uso de la música, han sido merecedoras de numerosos reconocimientos en los Premios Max, la Unión de Actores y la Asociación de Directores de Escena de España.

Pluses musicales

Vanessa comenzó su formación como músico a los ocho años. Es diplomada en Magisterio de Educación Musical por la Universidad Complutense y tiene el Grado Medio de Canto en el Conservatorio Arias Maceín de Madrid, Como ella dice, “la cabra tira al monte”. De modo que en los montajes de Teatrodefondo, la música siempre tiene un gran peso. Para El maestro de danzar realizaron un estudio de las danzas del periodo barroco. Así que en las representaciones, sonaban pavanas, gallardas y baja danzas del siglo XVII, interpretadas en escena por cuatro músicos barrocos que les acompañaron en la gira, Para Don Juan, contaron con el músico Rodrigo Guerrero, que les compuso una banda sonora con un toque de tango a lo Astor Piazzolla. Y este pasado sábado, en el Teatro Paco Rabal de Madrid, estrenaron una versión de Orlando, de Virginia Woolf en la que estuvieron asistidos por el saxofonista Andreas Prittwitz para realizar un viaje musical desde el siglo XVII hasta 1928. En el caso de La Teatropedia, utilizan el sonido para generar golpes de humor. 

No son los únicos que han reaccionado ante el preocupante aumento de la edad de los espectadoresLa compañía Ron Lalá también se sirve de la música en directo, de los guiños al lenguaje contemporáneo y del humor para presentar obras clásicas de la literatura a estudiantes de Secundaria y de Bachillerato. Entre sus propuestas está Siglo de Oro, siglo de ahora (Folía), Premio Max 2013, y Cervantina, donde recopilaban obras de Cervantes. Su último montaje es Crimen y telón, un homenaje al teatro universal donde se recorre su historia a ritmo de jazz.

Otros abanderados de la renovación de la audiencia son La Joven Compañía. En su caso, lo hacen tanto en las propuestas como en los actores que integran los elencos. Sus apuestas por aproximar a los jóvenes el teatro español pasan por Fuente Ovejuna, de Lope de Vega, actualizada por Juan Mayorga, y la más reciente La fundación, de Buero Vallejo, en versión de Irma Correa.

La aspiración, resume Vanessa Martínez, es captar y formar a interlocutores con referentes teatrales. “No buscamos espectadores que vayan al teatro como quien va al bingo, sino que entiendan los códigos, que hayan ido desde niños, El teatro sólo crece porque tiene quién hable y quién escuche”.

 


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