VALÈNCIA. Hay una medida del tiempo muy concreta de la política: la legislatura. Muchos proyectos se piensan y proyectan bajo la esperanza de que, antes de acabar el ciclo electoral, esté listo para poder firmar el hito. Es ley de política institucional, y de ahí que la diferencia entre el corto, el medio y el largo plazo a veces sea una inmensidad.
El equipo de María José Catalá en el Ayuntamiento de València tiene un sueño: devolver el monumento a Sorolla de Francisco Mora a la playa de la Malvarrosa, tal y como estuvo desde 1933 hasta la riuà del 57. Antes de acceder a la vara de mando, personal del grupo municipal popular llegaron a encontrar restos del monumento, dispersos y sin catalogar entonces.
Así que el monumento a Sorolla era uno de esos proyectos de legislatura. Uno de los grandes. Las pilas estaban puestas en hacerlo realidad, sin duda. En julio de 2024, tan solo un año después de acceder a la reponsabilidad del Ayuntamiento, la Sección de Investigación Arqueológica Municipal (SIAM) presentaba ya un riguroso estudio que, por primera vez, catalogaba y reunía los diferentes fragmentos. Así, se ha recuperado más de la mitad de las piezas originales. Y con ello, el sueño parecía plausible.
Dificultad técnica superada, faltaba el gran muro: la burocracia. El lugar elegido por el Ayuntamiento depende de la autorización de Costas, y ya en julio de 2024, se planeó un informe con las razones histórico-técnicas de esta y dos alternativas para que el ente del Gobierno de España discerniese.
No fue hasta mayo de 2025 cuando el Ayuntamiento de València remitió este informe, pero es que desde entonces no ha habido noticia ni avance alguno.
Según el propio concejal de Cultura, José Luis Moreno, en una entrevista con este diario el pasado mes de octubre, el Ayuntamiento, ante el silencio de Costas, envió un requerimiento para que se pronunciaran sobre el proyecto municipal.
Este requerimiento daba un plazo: un mes para contestar o daban por hecho el silencio administrativo positivo: “En septiembre les mandamos un escrito porque se habían cumplido tres meses desde que las enviamos y les requeríamos de nuevo la respuesta. Si no, entendemos que podríamos utilizar cualquiera de los espacios. Estamos a la espera a lo largo del mes de octubre, y a partir de ahí ya veremos”, especificaba Moreno.

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Cinco meses después de estas declaraciones, el Ayuntamiento parece no haber movido ficha. A preguntas de este diario en varias ocasiones desde entonces, el consistorio se limita a decir que “no hay novedades” y que “se comunicarán cuando se tengan”. Las respuestas oficiales ni siquiera entran en si finalmente Costas ha respondido, o si el Ayuntamiento ha decidido no cumplir con las amenazas del requerimiento de octubre.
Se va enfriando así uno de los grandes proyectos culturales de legislatura del Ayuntamiento de València. A pesar de la orgullosa presentación en el Museu de la Ciutat, que funcionó como un golpe encima de la mesa para demostrar que la cultura sería una de las líneas maestras del nuevo gobierno municipal. Ahora parece que el proyecto ha quedado en segundo plano. Como poco, resulta casi imposible pensar que este pueda avanzar significativamente en el corto plazo.
Paralelamente a eso hay otros dos procesos, que no influyen pero sí ayudan a sumar piezas del puzzle. Por un lado, la fiebre sorollista va a estar más que satisfecha con las obras de la Hispanic Society, previstas para 2026 y en la que la Generalitat Valenciana ha hecho partícipe también al Ayuntamiento. Así, hasta que el Palau de les Comunicacions complete una importante reforma, la primera parada de los cuadros será el Museu de la Ciutat, que ya se prepara para ello.
Por otro lado, hay otro hallazgo patrimonial que también espera algún avance, como es la tortada de Goerlich. Las piezas también están rescatadas, catalogadas y estudiadas. Aunque en un primer momento se pensó aprovechar la reforma de la Plaza del Ayuntamiento para restituirlas en su lugar original, finalmente esto se descartó en favor de colocarlo en el Antiguo Cauce del Río Turia, a la altura del Museu de Belles Arts.