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paella delivery

¿Cabe una paella por la puerta de tu casa?

«Pero, amigo, lo cogieron los valencianos e hicieron la paella que no es un plato más entre los que han edificado la gloria de la culinaria española: es un milagro gastronómico». El milagro, amigx, se da todos los domingos y no entiende de virus

Por | 08/05/2020 | 4 min, 40 seg

Foto en Instagram de valenciana a leña, emoji de corazón roto; story de meloso de sepia y las últimas alcachofas de la temporada, reacción rápida de lloro. Facetime de madre enseñando con orgullo su arroz a banda en ángulo aberrante, «mamá, no me hagas esto, que tengo sobras de pasta con tomate frito y atún. Pareja en la distancia mandando un audio del ASMR al rascar el socarrat de un senyoret, ruptura inmediata.

En Guía Hedonista tenemos la enmienda a los agravios que sufre el buen hedoner por el cierre de los templos del arroz. Unos cuantos negocios dedicados al recetario que más individualidades une, mantienen o empiezan su actividad (Espero que hayas leído esto voz de de teletienda/pastor evangelista). Preparad la picaeta que en nada pica al timbre la paella.

Pilsener

Del Pilsener dijo Jesús Terrés que es «un superviviente de aquella cocina de las grandes casas con tres pilares básicos: producto, servicio de sala y lujo tradicional». Pues eso, que los arroces de Manu y su padre sobreviven a una pandemia mundial. «Empezamos con el boca boca, no esperábamos que hubiera tanta demanda. La verdad es que no nos podemos quejar, dentro de lo malo, al tener una clientela estable y no dedicarnos al turismo, estamos vendiendo bastantes arroces». En esta mítica casa se centran en las paellas con take away, pero tienen una pequeña flota de confianza que transporta el plato de la germanor hasta los domicilios particulares. «Seco de carabineros, de langosta, del senyoret… un fideo fino con chipirón de playa… Si nos pueden traer la paella, nos la traen, si no, tenemos un par de días de ruta de recogida».

Casa de la Palmera

«Con el estado de alarma hemos cambiado nuestra forma de trabajar, antes nuestras paellas eran para un mínimo de 10 personas, ahora servimos a domicilio por un pedido mínimo de 2 raciones y en paellas completas el pedido mínimo para 6 personas». Vicente Soriano explica el nuevo funcionamiento de su proyecto de paellas a leña de naranjo. «Nuestro servicio a domicilio lo hacemos con nuestros propios medios y con todas las medidas higiénico sanitarias actuales, con guantes, mascarilla, y cada vez que subimos y bajamos de la furgoneta nos desinfectamos». Higiene máxima y un detalle que es absolutamente del terruño y de esa madre que te quiere sobrealimentar: «Nuestras raciones son generosas, porque si estás disfrutando de la experiencia de comer un buen arroz, siempre comes un poco más».


Ca Duart

Carlos Duart ya ha encendido los fogones para que los repartidores de Glovo y Deliveroo lleven la buena nueva de sus raciones de arroz de presa Duroc con boletus y caracoles y platos de rossejat de fideo fino con sepionet y ajos tiernos. También tiene unas cuantas de sus cocas de dacsa y su famoso huevo trufado.

«Confío en que vendrá la gente. La mitad de España está con unos macarrones… luego hay apañados, pero no es lo mismo». Carlos también se curra arroces y rossejats por encargo para recoger en el local. «Si va el de Glovo con el caldero en la bici se va a matar, el pobre». En el restaurante tiene paellas para hasta 12 personas, pero que si hace falta, si se te presentan en casa 30 personas y un decreto más benevolente, Carlos se trae de su cocina particular una para daros a todos de comer.  

Civera

¿La contracultura en la nueva normalidad se transforma en cultura mainstream? ¿Pudo tener más razón Vicent Molins cuando refiriéndose al Civera dijo que «Los restaurantes pueden contribuir a desarticular el imperio de la razón propia»? Por cierto, lo de la contracultura en referencia al Civera también lo dijo él. ¿Es mágico que Luis Antonio de la Vega, gastrónomo y arabista, dijera que los valencianos tenemos el hábito de montarnos sobre lo difícil por hacer comestible el arroz? Queridos, no tengo respuestas para nada, lo que tengo es la certeza de que si necesitas un meloso de bogavante azul y una fuente de marisco con gamba rayada, cigala de playa, navajas, quisquilla y otros bichos de mar, en el delivery de Civera lo tienes. Espero que tengas la capacidad de gastarte 218 euros en Glovo. Yo no. Si quieres practicar la filantropía, mi dirección para envíos es Calle Turia…

Cuando se pueda, a Meliana

Mientras escribo esto, desmenuzo con la mano izquierda el último pegote de barro que se aferró al cuadro de mi bicicleta. Escapó de un campo de cebollas de Meliana. Huele a libertad y ligeramente, a las arroces en los que hemos regocijado en esa gastronómica población. Algunos de sus restaurantes, como Napicol y Ca Xoret, están casi listos para irrumpamos –previa cita– en el vano de su puerta esperando a que nos saquen las paellas que hemos encargado. Volverán el de colita de rape, sepia y trigueros de Chemo Rausell y el arroz con pulpo del Mediterráneo que humea en Ca Xoret.

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