más preguntas que respuestas

Cibersexo, arte y humanidades

¿A qué llamamos hoy cibersexo? ¿Qué implica y a quiénes abarca? Científicos, cineastas, escritores y artistas han tratado, cada cual desde su campo, de responder a estas preguntas

26/01/2016 - 

VALENCIA. El sexo virtual tiene como característica principal la no coincidencia de las personas que lo practican en el mismo espacio, las cuales mantienen relaciones sexuales a través de un medio de comunicación, como puede ser el ordenador o el teléfono, pero sin contacto físico entre sí por su distancia, priorizando la masturbación y la verbalización de las fantasías sexuales. Entonces, ¿a qué llamamos cibersexo? ¿Qué implica y a quiénes abarca? Científicos, cineastas, escritores y artistas han tratado, cada cual desde su campo, de responder a estas preguntas.

Retrotraigámonos algunas décadas en el tiempo y recordemos cómo eran los contactos picantes a distancia. Tras los primeros chats, muy rudimentarios, llegaron las aplicaciones de mensajería instantánea tipo Messenger. El chat se convirtió entonces en la antesala, donde uno conocía gente nueva que luego podía pasar de la conversación privada dentro del chat a la aparente privacidad total del programa de mensajería instantánea que poco a poco se iba sofisticando. Del sexo telefónico al sexo casi radiofónico de la mano de la mensajería instantánea y similares con intercambio de sonido, para pasar más tarde al intercambio de imágenes a través de webcam, pero debiendo registar datos en el sistema de mensajería, si quiera sea incluir una dirección de correo electrónico válida. Esto último ha sido finalmente prescindible, ahora el anonimato es mayor si se quiere, uno puede fabricarse un avatar o desvelar poca cosa sobre sí mismo casi sin dejar rastro, a no ser que busque dar el siguiente paso, esto es, conocerse en persona. 

Hoy en día, lo único que se necesita para acceder a una sala de chat es conocer el URL o dirección de la misma. Las páginas de contactos profileran por doquier y al segundo hay alguien inventando una nueva aplicación para ligar desde el móvil. Cada vez más gente ha probado en algún momento a descargarse Grindr, Tinder y otras DatingApps o aplicaciones de citas. Lo cierto es que las citas a ciegas no son nada nuevo sin embargo estas aplicaciones ofrecen la ventaja de estar más informados sobre las personas que vamos a conocer o pretendemos conocer, en caso de que la información que aporten (fotos, vídeos, nombre) se corresponda con la realidad. En ocasiones no se corresponde lo cual da lugar de todo tipo de situaciones, algunas cómicas, otras incómodas. 

En 2012 se presentó en Valencia Discreethearts, una serie creada exclusivamente para internet vinculada a una web de contactos al estilo de Sexo en Nueva York, dando cuenta de las múltiples posibilidades que ofrecen las redes sociales en ese sentido y el tipo de situaciones que pueden derivar de esos encuentros. Diseñada por la productora IMT y realizada por el director valenciano Miguel Ángel Font Bisier fue todo un bombazo pero pareció estancarse y a día de hoy no sabemos qué fue del proyecto, aunque los primeros capítulos siguen en su web y disponibles en Youtube. Font Bisier cuenta a sus espaldas con distintos galardones, uno de ellos el premio del festival Proyecta 2012, varios cortometrajes, videoclips y fashion films, por lo cual es considerado uno de los directores valencianos con mayor proyección internacional. Aquel experimento webserie convertía los contactos online en una mera vía para facilitar encuentros físicos, no es que se tratase de lo que se entiende por cibersexo propiamente de todas formas, tenía que ver de manera indirecta. 

En 2013 Las Jornadas Nacionales de Salud Sexual de SEMERGEN, celebradas en Valencia, analizaron qué es el cibersexo, hacia dónde evoluciona, cuál es el perfil del adicto al cibersexo y las posibles causas de lo que los profesionales interpretaban como un trastorno al que empezar a prestar especial atención. En la mayoría de los casos se trataba, según determinó el estudio, de hombres entre 25 y 50 años que, independientemente de su orientación sexual, contaban con una relación estable pero buscaban diversión en la red, dudosas conclusiones en las que no se reflejaba la actividad de las mujeres que practican cibersexo. 

La ciencia hace lo suyo pero desde las humanidades se ha investigado y abordado todo aquello que implica el cibersexo y las relaciones online en literatura, poesía, cine y arte contemporáneo. La obra sobre cibersexo L'Oracle Imminent (Edicions Bromera, 2006), escrita por Antonio Ibáñez y Emma Piqué, ganó el Premio de Literatura Erótica La Vall d'Albaida 2006. El texto reproduce los correos electrónicos, mensajes de móvil, chats y comentarios en blogs de Mouchette y Volgefrei, los protagonistas de una historia llena de furor erótico. Además fue escrito también a través de Internet mediante correos electrónicos y Messenger, pues los autores buscaban experimentar las virtualidades digitales de la tecnología aplicadas a la creación literaria.

La artista performer y poeta Trisha Low, nacida en la República de Singapur y afincada en Nueva York, a sus 27 años ha escrito ya varios libros, de entre los cuales destaca The Compleat Purge (Kenning Editions, 2014) en el que habla sin pudor de sus experiencia sexuales a través de Internet, entre otras cosas. El poeta argentino Charly Gradin escribe en su poemario Spam (Ediciones Stanton, 2011) el poema titulado Voy buscando que hace referencia a la experiencia sexual online y finaliza así:

(...)

No voy buscando nada

en particular.

No voy buscando cibersexo.

Me voy, Marinero,

buscando el mar

y una ola inmensa

donde pueda olvidar.

Voy buscando el mar, Marinero,

para poder nadar.  

Por su parte el artista alicantino Javi Moreno, profesor del Área de Escultura de la Facultad de Bellas Artes de Altea y miembro del grupo de investigación Figuras del Exceso y Políticas del Cuerpo (FIDEX) de la Universidad Miguel Hernández (UMH), investiga plásticamente desde hace diez años sobre las (auto)producciones eróticas y pornográficas del adolescente en la red, Internet y los límites de la representabilidad del deseo. Durante 2014 expuso en la Galería SET Espai d’Art de Valencia, con la que trabaja, su muestra retrospectiva. En ella se abordaba, en palabras del propio artista "la escenificación del deseo del adolescente en la web 2.0" para promover una reflexión en torno a "la prohibición de representar el cuerpo del menor como cuerpo deseable. Instantáneas tomadas con móviles y publicadas en redes sociales (selfies), interfaces digitales, emoticonos y gadgets constituyen un material visual a deconstruir con el fin de evidenciar los dispositivos de poder identitarios que vehiculan y definen a las imágenes amateurs del paradigma digital contemporáneo". La exposición recopiló, en primer lugar, una red de imágenes encontradas que escenificaban deseos y placeres exhibidos en busca de contacto real o virtual. En segundo lugar, el artista variaba pictóricamente estas imágenes y, por último, hipervinculaba las imágenes pintadas con las de sus referentes en el blog aún activo.

Tanto en la galería como en la feria de arte JustMad, a la que acudió con la misma, pudo verse la acción en directo de su videoperformance erótica en un ordenador portátil transmitida a través de una plataforma utilizada frecuentemente para la práctica anónima de cibersexo que se llama CAM4. Bajo el título seedbed: failed.version Moreno se mostraba receptivo enseñando su cuerpo con una webcam en un espacio aparentemente íntimo que podría ser su habitación y conectaba con gente en un chat que le iba proponiendo quitarse la ropa, hacer esto o aquello, aunque él no satisficiese el total de las peticiones. Generando la ilusión de que algo sexual en potencia va a suceder, la performance creaba un clima excitante y los asistentes, mediante el ordenador, podían interactuar y ver lo que él dejaba ver, sin saber que el habitáculo estaba sólo a unos metros del ordenador y que el artista escuchaba los comentarios de alrededor. Otra gente no presente pero sí conectada en ese momento al canal, comunicándose por chat simultaneo escrito, decía estar masturbándose, pedía ver su sexo, que el artista se desnudase por completo. El cibersexo convertido en vehículo para el arte, para la controversia y el debate a flor de piel.

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"En 1972 el artista Vito Acconci realiza en la Galería Sonnabend de Nueva York su acción seedbed (semillero). Bajo un falso suelo el artista, oculto, hablaba y se masturbaba mientras el público andaba sobre él", explica Moreno, tras la espectacularización corporal propiciada por la web 2.0, se propone como una reinterpretación de la obra de Acconci donde abordar cuestiones como la domesticidad pornográfica, la incapacidad del contacto artista-espectador y la explicitación del proceso creativo". La performance reunió varios miles de seguidores en CAM4, culminando el proyecto con una instalación sobre la que el artista añade: "La obra se estructura como una versión no acabada de la obra de Acconci, donde la obra original es una excusa para el ensayo permanente y la explicitación tautológica del proceso de trabajo. Más allá de mi trabajo habitual seriado, cada puesta en escena de seedbed es más bien una reinterpretación de la anterior, una adaptación contextual y una obra nueva".

No tiene previsto volver a llevar a cabo la performance de cibersexo pero sí sigue investigando y pronto podremos ver en Madrid su más reciente trabajo, porque este año Javi Moreno regresa con sus galeristas valencianos a JustMad, la feria de arte emergente de ArtFairs, del 23 al 28 de febrero en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM). Nos adelanta en primicia que allí mostrará un proyecto muy personal: "Estoy trabajando sobre la figura de mi padre como ciclista, abordándolo desde el deseo y conceptualmente desde la pintura de caballete al aire libre", declara, seguro que a nadie dejará indiferente. En cualquier caso su aportación para esclarecer las incógnitas del cibersexo resulta útil pese a que provoque más preguntas que respuestas, al fin y al cabo poco puede generalizarse en lo que respecta a las relaciones entre arte, tecnología y sexualidad humana.