GRUPO PLAZA

CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

El día a día y la nada

El día a día no hay nada. Nada que hacer, desde la mañana a la noche. La vida en un campamento de refugiados es la nada. Cada uno intenta sobrevivir como puede. Nos adentramos en el día a día de un campamento griego

8/04/2017 - 

La mayoría de personas refugiadas dejan pasar las horas, algunos salen a pasear por Atenas porque estos campos griegos en concreto son de régimen abierto. Salen a la ciudad hasta que llegan los turnos de comida que vuelven para comer. La comida se reparte tres veces al día … La comida es siempre un tema polémico. 

La gente se cansa de comer siempre lo mismo y quiere cocinar lo que les apetece comer pero a día de hoy aún no hay cocinas habilitadas para ello. Y esto genera un ambiente de tensión más aún porque son campamentos abiertos, donde pueden salir y entrar por la ciudad de Atenas y donde pueden acceder a comprar los productos que quieren en los supermercados. El problema es que no hay lugares habilitados para cocinarlos porque son los militares los que reparten la comida, según un acuerdo firmado que durará un año.  

La comida es una fuente de conflicto siempre en los campamentos. Esta comida que se reparte no tiene en cuenta a las embarazadas , los niños y niñas, los enfermos crónicos o ancianos…

Lo que sí que hay, según me cuentan amigos y amigas que han estado trabajando y colaborando en terreno, y que prefieren mantener su anonimato, son pequeños restaurantes “clandestinos” donde comer algo diferente. Porque la gente en un campo de refugiados se busca la vida.

En los campamentos se crea una microeconomía muy particular con tiendas, restaurantes e incluso peluquerías o salones de belleza. 

Y por ello después de un tiempo de establecerse el campo, empiezan a nacer pequeños negocios y comercios pues hay personas que llegan con dinero, que no son pobres y que nunca lo fueron, y que con ese dinero pueden montar algún negocio. Así empieza a gestarse esa economía alternativa, clandestina, con dinero negro o como queramos llamarle que salva la vida a algunas personas mientras pasan los días, meses o años en los campamentos de refugiados.

Estos negocios que se abren con la idea de ser temporales y provisionales a veces se eternizan pues la salida de los campamentos se eterniza. Son negocios que prácticamente nunca podrán ser trasladados a otro escenario, entre otras cosas porque cuesta mucho conseguir los permisos de trabajo necesarios que se dan en contadas ocasiones y sólo a los migrantes que consiguen el asilo político.

Y ahí empieza el siguiente paso. La integración. Una etapa que no siempre es fácil pues quienes tienen la oportunidad de pasar por ellos asegura que los campos fomentan mas la exclusión que la inclusión.

Lo difícil es integrar la educación, la salud y las políticas de los países con las leyes que se crean de manera improvisada en los campamentos de refugiados o con los mismos refugiados. 

Un ejemplo de ello es lo que a veces ocurre en los colegios de Atenas. Los niños y niñas de los campamentos pueden acudir a los colegios públicos griegos. Acuden por las tardes, fuera del horario escolar, cuando los colegios están ya cerrados. La razón es sencilla: los padres y madres de los niños y niñas escolarizados en régimen regular no quieren que se junten con los niños y niñas refugiados.

A grandes rasgos… 

Hagamos un repaso rápido para ponernos en situación con los campos de refugiados en Grecia. La situación más alarmante se desata en verano de 2015. Al principio Grecia era uno de los puntos de paso para sirios, afganos, iraníes, irakíes, sirios kurdos… todos utilizaban esos pasos fronterizos para llegar a Europa donde se creaban bases o asentamientos donde pasaban temporadas antes de cruzara Europa. Cuando las fronteras empiezan a cerrarse es cuando … se crean los campamentos. 

Cuando la frontera se cierra, todo se estanca y todos en el momento del cierre quiere llegar a Atenas para no ser deportado porque los migrantes entran por las islas. En esas islas están los famosos Centros de Recepción, una especie de CIES tan criticado y cuestionado donde les abren fichas y les toman los datos para pasar a ser refugiados.

Una vez se llega a este punto la situación se estanca. Ya no hay manera de salir. Todo se eterniza. Y la única manera de no perder la esperanza es acudir a las mafias que ofrecen una posibilidad de seguir adelante.

Las mafias

Las mafias se encargan de todo pero una vez empiezan a moverse con ellas dejan de ser refugiados“legales” y pasan a ser refugiados “ilegales”, fuera de la ley. Las mafias empiezan a trabajar con pasaportes falsos, billetes de avión y pasos fronterizos con riesgo, etc. Son viajes de personas que “ya no existen”, personas que dejan de estar registradas y de tener un número, personas que viajan fuera de la ley. En el momento que entran a trabajar con las mafias, pasan a no existir para el resto del mundo. Si algo les sucede durante el viaje, nadie velará por ellos. Lo mismo que nadie veló por ellos cuando empezaron a huir de sus casas, ciudades y países.

Pasan a ser personas que dejan de estar registrados como en su día estuvieron por el trabajo que hace ACNUR, la Agencia de la ONU para los refugiados. A partir de ahí se pierde el rastro.

Y es que ACNUR trabaja con los gobiernos locales, con los gobiernos de Grecia, e intenta hacer un registro de las personas que llegan a las islas, para ver el flujo de personas que entran y controlar dónde se van quedando… Acnur facilita y es la responsable del Registro de Asilo. Lideran los registros masivos. 

La ley de personas refugiadas que existe a día de hoy solo se les considera a los sirios porque huyen del conflicto armado lo que excluye a afganos, iraníes e irakies, que siguen teniendo una situación complicada en sus países y se ven obligados a huir. Que pidas el asilo no quiere decir que te lo den.

Me cuentan quienes han trabajado allí que cuando se cierran estas fronteras no se consigue que dejen de cruzar las fronteras. La gente sigue pasando porque cuando alguien no tiene más opción que huir, huye, sin más. La diferencia es que con las fronteras se tiene que pagar mas dinero y hay más riesgos porque lo han de hacer de manera oculta…  

Las medidas fronterizas que se ponen cuando entienden que la migración es un problema para los países receptores, no lo resuelve. La gente sigue cruzando pero con más riesgo.

La diferencia entre ricos y pobres sigue existiendo. Las personas con recursos son las que están saliendo, con ayuda de las mafias. Son personas que no quieren vivir en Grecia, sólo están de paso… Es relativamente fácil salir de Grecia. Lo realmente difícil es entrar en los países receptores. Existe una gran descoordinación entre las organizaciones grandes, pequeñas e independientes… no todos siguen las mismas indicaciones y esto evidencia una vez más lo que algunos defienden: los campamentos de refugiados no sirven para nada.

Sin ser experta en este tema ni pretender serlo a veces pienso que la solución ante las crisis migratorias debería ser la verdadera implicación de los países receptores y no los campamentos, que podrían cumplir su función por un tiempo determinado pero no es la solución a la realidad migratoria.

Los campamentos se convierten en un problema cuando se plantean como soluciones a corto plazo para problemas a largo plazo. 

La semana que viene… ¡más!

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email