En octubre de 2021 contábamos en Guía Hedonista la apertura del Restaurante Alba, en Alicante. Abrieron en agosto de ese año. Casi cinco años después, volvemos a charlar con ellos para que nos cuenten cómo les ha cambiado la maternidad y la paternidad siendo propietarios de un proyecto tan personal.
Triana nació en julio de 2023. Alba (restaurante) ya llevaba dos años de rodaje. “Ahora tenemos una mentalidad diferente, un sistema distinto de trabajar. Antes hacíamos mucho y ahora intentamos delegar bastante”. Alba (Esteve) cuenta que su embarazo fue bueno, que hasta los 5 meses se sentía muy ligera. Pero fue entonces cuando su madre enfermó. Falleció cuando a ella le faltaba un mes para dar a luz. “Fue una situación muy difícil, sentí mucho miedo e incertidumbre por el futuro”, explica a Guía Hedonista. “Mi madre siempre me decía que hasta que no naciera mi hija, no sabría lo que es el amor… y tenía razón”.
Cuando nació Triana tuvieron que acoplar a los horarios de la niña su vida laboral, pero también la de pareja. “Al principio cerrábamos algunas noches y eso ha favorecido mucho el núcleo familiar”. Estos años han sido de transición, ahora reconocen que están más asentados. “La mitad de las noches se queda Michel con Triana y la otra mitad me quedo yo”. A mediodía Triana está en la guardería, porque ya tiene dos años y medio. También confiesan que es una ventaja estar en una zona que tiene temporada alta y temporada baja, porque pueden jugar con los horarios.

Ahora cierran los domingos para poder estar todo el día con ella. También han hecho cambios en el equipo: “entre semana estamos ampliando personal en cocina, ahora somos 4 conmigo”, explica Alba Esteve. En la cocina, David Guerrero es su mano derecha. En la sala están su marido Michel Magoni, que ejerce como jefe de sala y sumiller, y Valentina Siciliano, que lleva ya varios años con ellos. Y están buscando a una tercera persona.
Otro de los grandes cambios que han experimentado es la sensación de culpabilidad que tenían cuando cerraban por vacaciones. Antes de ser padres, Alba tenía cargo de conciencia, se sentía mal por no tener el restaurante abierto constantemente. Desde que nació Triana, ya no. Las prioridades cambian.
Alba volvió a trabajar a los 15 días de dar a luz, pero solamente hacía 3 ó 4 horas al día. “Tuve un parto bueno y una recuperación buena, pero no empecé a jornada completa porque como tenía puntos, no podía estar tantas horas de pie”. En aquella época (año 2023) no tenían suficiente personal en el restaurante, lo que condicionó también las cosas. “La hostelería es lo que tiene: ahora estás bien y en dos meses se va alguien y es vuelta a empezar”. Michel se reincorporó a los pocos días, pero bajó el ritmo.

“Lo que más miedo me daba es la incertidumbre, en ese momento te sientes muy perdida y con mucho miedo, piensas que todo se va a paralizar pero sacas las fuerzas”. Alba reconoce que, en el día a día, hay mucha frustración que no se cuenta. “Hay momentos que te sobrepasan y te agotan, son muchas cosas las que hay que gestionar en el día a día y eso te genera impotencia. Yo me he sentido muchas veces no válida o no suficiente, preguntándome por qué otras mujeres podían y yo no, pero luego todo vuelve a su cauce y las cosas se calman”. Cuando está con Triana quiere estar al 100%, “pero hay momentos en los que estás tan cansada que no llegas”.
“Los cuatro primeros meses fueron horribles porque descubrimos que Triana tenía intolerancia a la lactosa y dormíamos fatal por las noches”, nos explica. Ahora que ya han pasado dos años y medio, su situación es mucho más estable. También reconocen que la figura del padre de Alba ha sido fundamental: “se ha volcado al cien por cien”. Alba agradece tener a su familia cerca y contar con su apoyo. Su tía y su prima también les echan una mano cuando es necesario. Precisamente ese fue el principal motivo por el que volvieron a Alicante desde Italia: “queríamos crecer y prosperar en el ambiente familiar, porque en el laboral en Roma no teníamos ninguna queja, pero allí no nos veíamos creando una familia”.
Les pregunto si creen que, siendo un restaurante tan personal, les ha podido afectar negativamente que un cliente llegue esperando encontrarles y que no estén. Pero se turnan para estar siempre uno de los dos. “Siempre hemos querido que sea un restaurante cálido y cercano, tenemos muchos comensales habituales que nos han comprendido y cuidado mucho en esta etapa”, reconocen. Y Valentina, al llevar tanto tiempo con ellos, también es una figura conocida para la clientela fiel. Alba incide en la importancia de saber elegir a la gente que trabaja con ellos.
“Ser padre es lo mejor de la vida, es algo que te enriquece y ves las cosas de una manera diferente”, sentencia Michel. En su caso, como está en la sala, sus horarios son diferentes a los de la cocina. Por eso pasó muchas mañanas con Triana en su primer año y medio de vida. Mientras, Alba estaba en el restaurante haciendo la producción. Ella lo tiene claro, se siente identificada con lo que nos contó Borja Susilla de Tula: “si tuviera que dejar a mi hija siempre con alguien o si la situación fuera insostenible, estaría dispuesta a cambiar de trabajo. Es algo que me planteo cada día”.