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Heavy Metal valenciano, historia de una resistencia

Es uno de los géneros del rock con más pedigrí y mayor parroquia, pese a las precarias infraestructuras y a que los grandes medios y gran parte de los especializados lo suelen ignorar o caricaturizar. Paradójicamente, son un grupo de metal y un sello adscrito (entre otros) al género los que mayor longevidad ostentan dentro de la escena valenciana

25/11/2021 - 

VALÈNCIA.- Es el estilo rock más complicado de tocar. Requiere de buenas dosis de virtuosismo. De arrobas de entrega. De fidelidad a prueba de sucesivas crisis. De pasión por unas señas de identidad muy definidas. El cuero, las tachuelas, las melenas, los estridentes símbolos satánicos (no siempre) y los dedos índice y meñique elevados simultáneamente al aire, los famosos cuernos. Y rara vez suele gozar de hueco en los medios de comunicación: ni en los generalistas ni en los especializados en música pop o rock. En la Comunitat Valenciana, tradicionalmente propensa a no valorar el producto autóctono como se merece, eso se multiplica: hay abundantes músicos de metal, pero apenas gozan de repercusión fuera de nuestras fronteras, pese a que algunos giran por Europa. Ya lo decía José Vicente Ramos en el imprescindible libro Historia del Rock en la Comunidad Valenciana (Avantpress, 2004): «La falta de infraestructuras hace que solo unos pocos valientes del metal puedan destacar». 

Y hay un hecho sintomático: que fuera precisamente un grupo que se dedicaba a parodiar el género (con mucha destreza y conocimiento de causa, ya que tenían bagaje previo en otros proyectos), como fue el caso de Gigatrón, prácticamente el único que pudo ganar dinero afianzando su propio circuito de conciertos durante un buen tiempo, desde finales de los noventa hasta bien entrados los 2000. El sucedáneo al poder. No sirve tampoco de mucho para la proyección exterior de nuestros músicos que alberguemos uno de los mayores festivales de España, el Leyendas del Rock de Villena.

Son muchos los nombres que han engrosado la historia del metal valenciano desde finales de los años setenta hasta ahora. También del llamado rock urbano, que tiene sus puntos colaterales. Podríamos hablar de Sable, Badana, Transfer, Uzzuahia, Profecía, Insania, Metal Mareny u Ópera Magna. Estos últimos son quienes tienen más proyección entre sus más recientes exponentes. Y de muchos otros. Pero es de justicia hacerlo, sobre todo, de Zarpa. Unos pioneros. Formados en Mislata en 1977, siempre con el vocalista y guitarrista Vicente Feijóo como eje central, que han estado activos durante más de cuatro décadas, solo interrumpidas por un breve lapso de cuatro años entre 1988 y 1992. Siguen en activo. En la brecha.

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Lo que no mucha gente sabe es que Zarpa (antes Wolframio y Zarpa Rock), toda una institución, nació incluso antes que aquellas bandas madrileñas con las que siempre se les comparó y cuya popularidad no pudieron emular, como Barón Rojo y Obús. «A principios de los ochenta todo estaba peor que ahora; antes de nosotros había grupos de rock urbano, pero nosotros fuimos aquí los pioneros, antes que Barón Rojo y Obús: nuestro primer disco, Los 4 Jinetes del Apocalipsis, es de 1978, el primero de un grupo de heavy metal valenciano; y luego en los ochenta ya se apuntó todo Cristo a la moda», nos cuenta Vicente Feijóo, quien compagina hoy en día su actividad musical con las clases que imparte y con la ilustración. 

* Lea el artículo íntegramente en el número 85 (noviembre 2021) de la revista Plaza

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