memorias de anticuario

Inicio de temporada: pateando las galerías de arte valencianas

30/09/2018 - 

VALÈNCIA. Hablar de arte y actualidad en València a finales de septiembre es hacerlo de arte contemporáneo y de galerías. Ya les tocará a los espacios públicos más adelante. El evento de apertura Abierto Valencia ya pasó y queda lo que más importa: las exposiciones. Unas nos seducen, otras simplemente no. No hay que autocensurarse en estos temas. En ocasiones el arte nos desconcierta, en otras nos atrapa y hasta en el desconcierto podemos sentirnos atraparnos. València tiene una ventaja frente a las grandes ciudades: uno se dibuja un plano mental de la ciudad y en un par o tres de tardes puede hacer el recorrido por prácticamente la totalidad de las galerías que en su mayoría se encuentran intramuros, y fuera de estos, en el Ensanche y Ruzafa. Se trata de recorridos diseñados para el ojo crítico y que pretendo que sean un acicate para promover las visitas. En este texto y en los que puedan venir, después de mucho pensarlo, voy a abstenerme de publicar fotos sobre obras concretas. El arte está demasiado expuesto en las redes, en la pantalla de nuestros dispositivos para añadir más imágenes todavía. En ocasiones pienso si es contraproducente esta sobreexplotación visual, pues, habría que plantearse si está desincentivando la visita física, el contacto directo con la obra, con sus texturas, versus la pantalla de la tablet y el sofá. Promovamos de nuevo la curiosidad, el morbo que era propio de otros tiempos no demasiado lejanos que con la época de la hiperexposición nos hemos cargado. En definitiva, esto consiste en poner un granito de arena para un contacto con el arte más físico y presencial, no una sucesión de imágenes en Instagram.

Literalmente me dejo caer por Set (Miracle del Mocadoret 4) porque me pilla muy cerca; puedo verla desde mi galería. Abre temporada con la obra de Cristina Almodovar, artista con la que trabaja desde el año 2012. Proliferaciones es una delicada evocación de la naturaleza por medio de las posibilidades plásticas que le da su propia némesis, pues la logra a través de un trabajo ¿escultórico? con un material pernicioso por contaminante casi eternamente (polietileno Teleftalato), que la artista manipula en forma, color y disposición en el espacio, otorgándole esta segunda vida en forma de níveos líquenes que parecen surgidos más que dispuestos de forma aleatoria. Me parecen más interesantes los dos grandes formatos como colonias que proliferan por techo y pared que los pequeños.

Un baño de naturaleza nos damos en la exposición fotográfica Becoming exergy, 2018 del valenciano Juan Fabuel en la galería Shiras (Vilaragut, 3) en las que alterna imágenes evocadoras de una grandeza en algunos casos todavía virgen, que nos empequeñece, alternadas con aquellas en las que aparece la intervención inesperada e invasiva del hombre a través de su obra lo que provoca un misterioso desasosiego. Mi elección personal son los grandes formatos de espectaculares paisajes alpinos y no tanto con las fotografías “lenticulares” facetadas y por tanto de difícil contemplación.

Luís Adelantado, (Bonaire, 6) inicia temporada con dos exposiciones que en realidad son tres. Como tres son los monumentales óleos sobre lienzo, Ejercicios de abstracción, de Rubén Guerrero que paradójicamente se mueven entre la citada abstracción y el trampantojo hiperrealista-extremos que se tocan- y cuya rotunda presencia dominan toda la planta baja y dan inicio a la exposición principal. Imagen, sombra, fantasma, rombo, es un mano a mano entre la obra pictórica del citado artista-fetiche de la galería, en su tercera exposición individual en la calle Bonaire, y la escultórica y dibujística del sevillano José Miguel Pereñíguez, artista de la galería hispalense Rafael Ortíz cuya presencia en València es fruto de la colaboración de ambos espacios. La exposición gira entorno al Tegulae (técnica constructiva romana de cubrición, antecesor de las tejas compuesta por piezas parcialmente superpuestas). Contrasta el gesto de pincelada amplia y sin embargo de insultante precisión con el orden, la contención y la disposición casi matemática de la obra de Pereñiguez con un ojo puesto en las Vanguardias europeas de primer tercio de siglo XX lo que impregna toda su obra. La sorpresa agradable es la obra del valenciano Alberto Beltrán, un artista que vamos a tener que seguir muy de cerca, y que se estrena en la Boiler Room, la sala que la galería dedica a artistas noveles. Bajo el título Bonfire la obra, íntegramente pictórica, en diferentes soportes y técnicas, posee un fuerte componente poético y en cierta forma onírico, aunque las referencias a la naturaleza son evidentes. La obra que más me interesó Expensive wine and two pizzas, casualmente, fue adquirida por DKV para su colección.  

Thema, (Plaza de América, 4) expone Tiempo sostenido, la obra figurativa, para la que emplea una interesante paleta cromática reducida, del joven artista mexicano afincado en València, José Antonio Ochoa, reciente ganador del XXI premio de pintura de la Fundación Mainel con un excelente trabajo On the road. Mientras, Paz y Comedias (Patriarca, 5) suele moverse por terrenos escarpados, en esta ocasión con la exposición Trip 2015-2018 de la valenciana Ana Esteve Llorens. Se trata de un trabajo de costura en el que la artista teje telas interviniéndolas a través de espejos en los que no sabemos si emplea para crear una dimensión que contrasta en texturas con los nudos del tejido, o para que el espectador se comunique con la obra a través de su propio reflejo. De pocas pistas para acceder a una obra introspectiva, austera-árida diría yo-, quizás demasiado, sin concesiones al decorativismo y más al servicio del concepto. 

 

La indiscutible referencia valenciana en ilustración es Pepita Lumier (Segorbe 7) y es casi obligada la visita a su actual exposición. Por el olvido, es el título de la muestra de carácter programático, con obra de Paula Bonet sobre textos de Aitor Saraiba que conforman el libro de homónimo título, homenaje a Roberto Bolaño y su obra Los detectives salvajes. Bonet es una artista muy dotada y con gran capacidad de trabajo, más allá de que, hasta hoy, quien escribe, haya conectado en unas ocasiones más, en otras menos con su obra.  Lo que sí empiezo a vislumbrar-cualquiera que conozca mínimamente su trayectoria me entenderá- es una evolución y que ha llegado para quedarse y seguir. No hay ruptura, pero sí intensidad, e invita a cierta urgencia a preguntarnos sobre lo próximo. El trabajo de ilustración del que esta exposición constituye una parte, por cuestiones obvias de espacio, es un verdadero tour de force tanto en el empleo de numerosas técnicas (buriles, acuarela, óleo, dibujo, collage…) como de medios de expresión (retrato, interiores, paisaje, escenas, abstracción…). Una evolución que devenía necesaria, pero no por ello menos valiente. Como suele suceder en esta clase de trabajos tan heterogéneos cada uno se queda con sus “preferidos”. En mi caso me sorprendieron para bien los evocadores buriles de paisajes de clara impronta romántica, y por muchas otras razones, los sensacionales 45 grafitos en acuarela de retratos de poetas de siempre, una parte de los que Bolaño cita en su obra.

En Espaivisor (Carrasquer 2) se puede degustar la faceta, poco conocida, de Juan Uslé como fotógrafo, con una exposición bajo el título Línea Dolca 2008-2018 Irrefrenable. Aunque se trate de un trabajo fotográfico, los cromatismos y sobre todo por unos encuadres que tratan la imagen retratada como si de abstracciones se tratara, al recoger fragmentos en muchos casos no reconducibles a elementos concretos o figurativos, aunque los intuimos, la serie nos traslada mentalmente a la obra pictórica abstracta, en grandes formatos, del artista santanderino, sobretodo en los que retrata detalle de arquitecturas, se trata de fotografías que sugieren más que explican y de corte más cinematográfico que objetivo y referencial. 

Otra exposición interesante se desarrolla en Plastic Murs (Denia, 45) con la interesante colectiva (Re) Mastered, la obra pictórica de cuatro aristas que nos invita a reflexionar sobre el arte a través de la pintura misma: los valencianos PichiAvo, el italiano Andrea Ravo Mattoni, el francés Florian Eymann y el holandés Eric Basstein. Una muestra que se inquiere sobre la historia del arte, los museos y la autoridad que les hemos dado para colgar la etiqueta de obra maestra y por tanto el influjo de estas a futuro. Los artistas se “revelan” cada uno a su manera: estatutaria clásica y grafitti, Rembrandt intervenido por Bacon, clasicismo y publicidad…

En la Galería Benlliure (Cirilo Amorós, 47) cubre el espacio que demanda la excelencia y sabemos que nos vamos a encontrar a lo largo del año con el arte de artistas consagrados como Feito, Carmen Calvo, Valdés, Miquel Navarro, Genovés o Mompó. El recorrido hay que completarlo con Rosa Santos (Bolsería,21) con la compleja obra entre conceptual, material y performativa de Fermín Jiménez Landa, Punto (Burriana, 37) con Vuelo inmóvil, fotografías “que se escuchan” de Manuel Vilariño en la que de nuevo se hace presente la naturaleza en todo su esplendor. Por cierto, el tema que sobrevuela en muchas de las exposiciones. Hay que verlo todo, o intentarlo, ya que nunca se sabe dónde cuelga “nuestra obra”, esa que, como antes decía, nos atrapa o nos sacude y por tanto nos hace conocernos mejor.