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DIRECTORA DE FUNDACIÓN ÉTNOR

La economía colaborativa tiene una nueva enemiga: Adela Cortina

La catedrática se suma a la corriente crítica con empresas como Uber desde el punto de vista de la ética empresarial

10/06/2016 - 

VALENCIA. En un tiempo incierto que adolece de falta de voces respetadas, el discurso de Adela Cortina se escucha alto y claro. La catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universitat de València es lo que cabría definir, y sin ningún tipo de rubor, como una erudita. No obstante, lejos de construir su discurso sobre la abstracción, sus palabras se enredan con las realidades más prosaicas. De política, educación y sanidad, pero sobre todo de economía, habló este jueves en un encuentro informal en torno a su figura, enmarcado en el ciclo de Desayunos con Maestros que organiza Espai Rambleta en Valencia.

Si Cortina siente debilidad por un tema, sin duda se trata de la ética empresarial. Es también directora de la fundación para la Ética en los Negocios y las Organizaciones (Étnor), ente que esta semana celebraba la clausura de su XXV Seminario y proclamaba la necesidad de un gran pacto en el sector. Por todo ello, no desaprovecha ocasión para dar unas cuantas pinceladas sobre su concepción del buen hacer en los negocios. Esta vez tuvo palabras críticas con la siempre controvertida economía colaborativa, pero también definió su postura en cuestiones como las auditorías, las certificaciones o el propio control a la Administración. A continuación, algunas lecciones de su charla:

  • NO a la economía colaborativa. Si bien Cortina se muestra abierta a modelos de negocio diferentes, manifiesta ciertas reservas. “Me parece bien que existan empresas tradicionales y semillas de otro tipo”, asegura, para luego matizar: “En el caso de la economía colaborativa, sí que veo que hay puntos que no están claros”. Pone como ejemplo el caso de Uber, red de transporte coordinado a través de una aplicación móvil, ante la que los taxistas protestaron fervientemente “y con razón”. “Es un sector al que se somete a mucha presión en cuanto a normas, licencias, impuestos… por lo que la llegada de esta competencia me sigue pareciendo dudosa”, precisa.
  • SÍ a las auditorías éticas. La directora de Étnor recuerda el momento en el que su fundación procedió a auditar, desde el punto de vista ético, a la todopoderosa Mercadona, entre otras voluntarias. Al preguntar a su presidente, Juan Roig, por los motivos que le impulsaban a someterse al proceso, él contestó: “El futuro es muy incierto y quiero estar bien preparado”. Cortina incide en la corrección de la respuesta. “En tiempos de incertidumbre, la ética empresarial es más necesaria que nunca”, argumenta, y señala que se trata de “un beneficio a largo plazo, puesto que el directivo acaba por sacar partido de la satisfacción de sus trabajadores”.
  • Y SÍ, también en las Administraciones. “Ya nos han pedido auditorías éticas desde los poderes públicos. Es el caso, por ejemplo, de la Conselleria de Turismo, e incluso de un partido político que ha ganado las elecciones”, afirma.
  • NO a las certificaciones éticas. “Nosotros no redactamos un código ético para la empresa”, explica la catedrática, que en todo momento se muestra respetuosa con las prácticas que quiera implantar cada sociedad. Sin embargo, incide en que existen ciertas líneas infranqueables sobre lo que es correcto hacer, y la mayoría tienen que ver con el trato a las personas. También reconoce que a menudo le han solicitado expedir certificaciones a través de la Fundación, “y hemos dicho que no, porque la finalidad de la organización nunca ha sido poner etiquetas”.
  • SÍ al “pluralismo” social. Como filósofa, Cortina divide las sociedades en función de su nivel de tolerancia con las distintas morales, algo que lleva a afirmar que España es un país “pluralista”. Este mismo argumento lo aplica a la gestión la Sanidad o la Educación. “Ambas áreas deben estar totalmente cubiertas y garantizadas, con independencia de que la oferta provenga del sector público o privado”, razona. El planteamiento confronta directamente con las últimas decisiones adoptadas por la Administración autonómica en referencia a hospitales y colegios privados. “En la sociedad pluralista, debería haber espacio para todos”, concluye la experta.
  • Y SÍ, SÍ y SÍ a los puntos de encuentro. Como su Fundación Étnor, claro. Adela incide en la necesidad de crear “lugares de confluencia” para la ética empresarial, motivo que precisamente les llevó a fundar la organización como “espacio de diálogo”. Ahora bien, también incide en que serían necesarios meacanismos de este tipo en los distintos ámbitos. Desde el sector del ladrillo al sector textil, con atención especial a las necesidades que puedan desprenderse de los mismos. Cierra el discurso con un alegato por este valor, condensado en de sus frases recurrentes: “La ética es como el oxígeno, solo nos damos cuenta de su necesidad cuando nos falta”.

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