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La explosión que sepultó Beirut

El 4 de agosto de 2020, la explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de Beirut mató a 217 personas, hirió a más de siete mil y provocó el desplazamiento de 300.000 personas. Dos años después sus devastadores efectos todavía resuenan en la fracturada sociedad libanesa

10/08/2022 - 

VALÈNCIA. El reloj marcaba las 18:08. La tranquila tarde de verano se veía interrumpida por dos fuertes explosiones que sacudieron la capital libanesa. La primera lanzó una enorme nube rojiza al cielo como si de fuegos artificiales se tratara. La segunda, mucho más poderosa, fue una de las explosiones no nucleares más grandes jamás registrada en la historia. La ola expansiva causó una destrucción generalizada y ocasionó importantes daños en edificios situados en un radio de veinte kilómetros.

Este trágico suceso, en plena pandemia del coronavirus, junto a una creciente crisis económica y política, reavivó las protestas del pueblo libanés con llamamientos a favor de la rendición de cuentas, el fin de la corrupción y la necesidad de justicia. La presión en las calles creció y el Consejo de Ministros acabó dimitiendo por segunda vez desde que comenzaron las protestas. Aunque, muchas de las figuras que dominaban la escena política desde hacía años siguieron en el poder.

Las constantes promesas políticas del presidente de la República de Líbano y líder del partido Movimiento Patriótico Libre, Michel Aoun, no parecían calmar a una población necesitada de soluciones y, poco a poco, las calles de Beirut se fueron llenando de personas indignadas con la situación del país. 

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En la actualidad, la capital vive en constante estado de alarma. A las puertas de unas elecciones parlamentarias y con la peor crisis económica que se recuerda en la historia, el Banco Mundial ha decidido aprobar la concesión de un préstamo de 150 millones de dólares para seguridad alimentaria.

Si la crisis económica es grave, la crisis social no es asunto menor, y la población empieza a inquietarse ante la inestabilidad imperante. De todas las manifestaciones que recorren los principales puntos de la capital libanesa, hay una concentración que se sigue organizando desde la semana siguiente de aquel 4 de agosto de 2020: la de la Asociación de los Familiares de las Víctimas de la Explosión del Puerto de Beirut. Una vez al mes, estas familias se reúnen, pacíficamente, para pedir justicia a las autoridades y, de paso, homenajear a sus familiares fallecidos en la explosión.

* Lea el artículo íntegramente en el número 94 (agosto 2022) de la revista Plaza

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