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radiografía al festival (II) y análisis del palmarés

La Mostra corona a 'Favolacce' y otros relatos más allá de Occidente

El Mediterráneo en conflicto se convierte en la fortaleza del festival

31/10/2020 - 

VALÈNCIA. La Mostra de València cerró ayer su 35º edición, de la que su director de programación, Eduardo Guillot, dijo hace unas semanas que la sección oficial “era a mejor hasta ahora”, desde la resurrección del festival hace tres años. Tras haber podido ver gran parte de las propuestas de la Sección Oficial, no hay duda de que el camino propuesto es firme. En un mes en el que los festivales de cine en España se celebran a pares, y con ciertos nichos que mantienen en pie de subasta a muchos certámenes para tan pocas films, La Mostra ha encontrado su fortaleza en la programación, una línea inédita que parece hacerle crecer de manera notable: alejarse de Occidente. Ante la atención mediática de las nuevas obras de grandes directores europeos o americanos, otras buenas películas se pierden entre las selecciones de festivales como Berlín o Venecia. Si el año pasado, Anons se hizo con la Palmera de Oro tras haber pasado por el festival italiano, en 2020, Favolacce hace lo propio tras ganar el galardón a Mejor Guion en Alemania. 

En todo caso, La Mostra está trazando una línea que va más allá de su palmarés: toda una Sección Oficial cosida por relatos periféricos que parten o de una problemática genuina o tienen una intención claramente pedagógica de narrar aquello que sabe que ocurre (o ha ocurrido) en el mundo pero en primera persona, y habitualmente en femenino. Contar con estos films en València, sean en primicia o no, es más que una buena noticia.

Más allá de estas apreciaciones generales, toca repasar el palmarés que se desveló la tarde de ayer. La flamante ganadora, Favolacce, es un film italiano firmado por los hermanos D’Innocenzo “por la representación inteligentemente provocativa del eterno conflicto entre generaciones en el contexto de una sociedad en descomposición”, según opina el jurado. La cinta es un extravagante relato estival de extrarradio que no pone ningún interés en que el espectador empatice con ninguna de las familias que lo conforman. Una lucha contemporánea entre la última generación que vivirá mejor que sus padres y madres y aquella que nace marcada por el mundo que heredan, uno lleno de hipocresia y decandencia. Los hermanos D’Innocenzo se permiten utilizar la cámara para crear imágenes muy poco simpáticas, con una dirección de arte que añade ese poso de violencia que recorre toda la película y que culmina con una especie de cruce entre la precocidad teneborsa de Las Vírgenes Suicidas, la ceguera adulta de Canino y la pulsión estética de Ulrich Seidl. Además del galardón a Mejor Película, Favolacce se lleva también el reconocimiento a la mejor dirección.

'Willow'

La Palmera de Plata ya nos traslada a otros mundos a lo que se está menos acostumbrado a ver en una pantalla grande. Willow, de Milcho Machevski, cuenta tres historias unidas por dos pilares narrativos fundamentales, como son la maternidad y el deseo. La primera se desarrollo en un época pasada y en un entorno rural; las otras dos en la Macedonia actual. Tras la primera, de las las expectativas de las otras dos es que cumplan con un final trágico, aunque en el film caben reflexiones sobre la religión, la precariedad, la autonomía de la mujer, las masculinidades o el deseo y el cariño materno-filial. Machevski rueda estas historias de manera muy precisa y equilibrada, y consigue incluso una sorpresa final: no todo tiene que ser una tragedia, sin dejar de ser consciente del contexto socio-político del país.

Finalmente, la Palmera de Bronce ha ido a parar a Por la libertad (The End Will Be Espectacular), de la que este diario ya se hizo eco en la primera parte del seguimiento de la Sección Oficial. Otra vez, un ejemplo de que se pueden encontrar (y traer a València) grandes historias rodadas con humildad y que relatan un mundo en conflicto alejado de las manidas tramas del primer mundo y la burguesía.

'Paysages d’Automne'

Mención especial merece también Paysages d’Automne, que ha sido galardonado con el premio a Mejor Guion y con el premio que otorga À Punt. El film del argelino Merzak Allouache es un thriller sobre dos mujeres periodistas que intentan destapar una red de prostitución que hay detrás de una serie de asesinatos. A pesar de que la cámara es algo más torpe que la mayoría de propuestas vistas en la Sección Oficial, y también a pesar de un final algo atropellado, los cerca de 100 minutos de metraje son un ejercicio magistral de como entregar la narración a un personaje femenino encerrada en un sistema patriarcal que lo contamina absolutamente todo, desde su profesión hasta su vida personal, pasando por el propio caso que investiga. Un trabajo que, sin duda, merecía formar parte del palmarés.

El jurado ha distinguido también los siguientes premios: Mejor Interpretación Masculina para Firas Nassar por Between Heaven and Earth; Mejor Interpretación Femenina para Adriana Matoshi por Zana; Mejor fotografía para Adolpho Velos por Mosquito y Mejor banda sonora para Justin Melland, también por Mosquito. Las tres películas ganadoras se podrán ver este fin de semana en los Cines Babel.

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