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‘GENEALOGÍAS DEL TERRITORIO’

Un pueblo de obras de arte “cargado de dolor y esperanza” por la Dana se alza en el Centre del Carme

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VALÈNCIA. Tras la tempestad llega siempre la calma, aunque a veces cueste vislumbrarla. Llega un momento de parar y reflexionar sobre lo sucedido y aprender de ello. Los artistas valencianos son una prueba visual de ello, porque tras la fatídica Dana que tuvo lugar el 29 de octubre de 2024, supieron resurgir como un ave fénix. Ahora, un año más tarde de la tragedia, el Centre del Carme se llena de arte para celebrar la resiliencia de estos artistas con la muestra Genealogías de un territorio, en la que realiza una gran muestra donde 60 artistas valencianos afectados por la Dana encuentran su lugar en el museo, que se convierte en un gran pueblo plagado de obras de arte “cargado de dolor y esperanza a partes iguales”.

 

Para el director-gerente del centro, Nicolas Bugeda, esta muestra es la más significativa del centro, y que muestra el dolor y la esperanza que cargaban los artistas en su cuerpo tras lo sucedido. “Los artistas habéis conseguido resurgir como un ave fénix tras la tragedia; nosotros, como instituciones, tenemos que adquirir el compromiso de acompañaros y dejaros exponer en esta increíble sala donde vuestras obras se abrazan y donde os podéis sentir arropados por esta casa”. La Sala Ferreres del Centre del Carme es la que se convierte en hogar para dar cabida a todo tipo de obras que van desde la videoinstalación hasta el trabajo textil, pasando por el cómic y la pintura.

 

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Para el comisario de la muestra, Álex Villar, Genealogías del territorio es el ejemplo perfecto de una exposición que aboga por el cambio. La ha defendido como un ejercicio de recuperación y salvaguarda del arte valenciano que se ha resuelto en una “lección de cooperación emocional entre el desastre”. “La muestra habla del arte como agente movilizador, como aquel motivo que es capaz de salvarnos y de dejarnos seguir adelante y generar comunidad. Genealogías del territorio nos permiten aunar todos los territorios en un mismo espacio con el propósito de generar una comunidad y un discurso que permite reflexionar sobre el mundo que nos rodea”.

 

“En la muestra pasamos de las ruinas al futuro sin ningún miedo, y cada artista muestra su visión y manera de trabajar a través de sus piezas. Más que una exposición al uso, es un relato de las vidas de los 60 artistas que se han visto afectados por la Dana”, ha destacado el comisario, quien ha querido resaltar que la muestra sirve también como un “termómetro del arte contemporáneo valenciano”. En la Sala Ferreres se pueden ver desde piezas restauradas por completo hasta algunas que aún muestran restos de barro -tratadas para ser expuestas- porque todas ellas muestran alguna de las caras de lo que fue la tragedia.

 

El Centre del Carme muestra en esta exposición su voluntad por dar cabida al mayor número de relatos de artistas afectados por la Dana posible, y lo hace tras haber trabajado ya con La Huella de la Dana en la práctica artística, una muestra que se inauguró en octubre en el Espai D y que recogía las voces de 43 artistas afectados por las inundaciones de octubre del 2024 y que buscaba “analizar las transformaciones que esta riada ha supuesto en el ámbito de la creación”. Roser Colomar, que ha estado presente también en la presentación de Genealogías del territorio, fue una de las encargadas de mapear los datos de los artistas afectados para componer La Huella de la Dana como parte del trabajo de Cultura Resident, y ahora puede ver en vivo las obras de quienes vieron su trabajo artístico afectado por la Dana.

 

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Colomar ha destacado la importancia de darle una nueva vida a estas obras para que “se escuchen y se encuentren a través del arte” y para que puedan labrar su camino futuro desde la recuperación. Por su parte, la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, quiso destacar la importancia de comprender el museo como un espacio donde “una historia de dolor traslada esperanza” y que consigue hacerlo a través de lo visual y en diálogo con el visitante.

 

“Estamos en una nueva etapa que mira al futuro y esta muestra consigue mostrar como seguimos alzando el vuelo juntos a pesar de las adversidades”, ha señalado entre lágrimas. Como colofón a la presentación de la muestra, la secretaria ha manifestado también su voluntad de que esta muestra viaje a “otros rincones de Alicante y Castelló”, una negociación que Bugeda ha confirmado que se pondrá en marcha a partir de mañana mismo. Tras la presentación de esta muestra, los artistas pasearon con orgullo por los pasillos de la Sala Ferreres, comprendiendo el museo como un pequeño pueblo artístico en el que generar comunidad y resignificar el recuerdo. 

 

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Itinerario

 

Esta explicación se plantea como un recorrido que “atraviesa un paisaje de transformación”, y tal y como ha destacado Villar se divide en cinco partes que comprenden un “recorrido emocional de transformación”. El recorrido se inicia en el ámbito de lo sensible y lo onírico. Tierra y sueño reúne las obras de Lucía Hervás Asins, David Sánchez, Luis Cebaqueva, Hugo Martínez-Tormo, Juan Carlos Forner, Mari Carmen Martínez, José Galarzo, Claudia Mascarell, Inma Coll, Maria Tinaut, Pilar Bressó, Ángeles Ciscar Ponce y Alicia Monteagudo

 

En Sedimentos de la memoria el barro, el residuo y el fragmento se convierten en materia de memoria y reconstrucción con las obras de Lluïsa Penella, Pedro Mecinas, Alexandra Knie, Juan Olivares, Cristina Guzmán Traver, Miriam del Saz, Juan Luis Tortosa Vergara, Lluci Juan, Manuel Moreno, Antonio Barroso, Ximo Real, Carlos Sebastiá, Marisa Tresco, Marc Martínez Martí, Elías Taño, Antoni Roig y Alba Bueno.

 

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El Paisaje: una forma de habitar reúne las piezas de La Grúa Estudio (Cristina Durán y Miguel Ángel Giner), Ramón Martínez Buades, José Luis Cremades, Alberto Beltrán, Rubén Tortosa Cuesta, Alex Marco, Enrico Della Torre, María Martín Gallego, Manuel Blázquez, Luis Manuel Caballero, Antonio González, Rossi Aguilar, Silvia Castell y Josep Esteve Adam.

 

La belleza que aún podemos soportar observa en el retrato simbólico de JARR (Juan Antonio Rodríguez Roca), las obras de Lluís Masiá Perales, Ricardo Cases, NAPOL (Juan José Ortiz Zahonero), Eduardo Nave, Guerrero & Ferrer, Emanuel Gravina, Gemma Alpuente, Vicente Gómez, Rebeca Plana o Maria Esteve Trull. El itinerario concluye con La luz y el silencio, un espacio de apertura y trascendencia con las instalaciones de Monique Bastiaans, Josep Sanleón, Juan Carlos Nadal, Raquel Garín y Nelo Vinuesa.

 

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