EL AUDIOVISUAL VALENCIANO SE PREPARA

RTVV,  la cuenta atrás

El regreso de ‘L’Alqueria Blanca’ y una serie sobre Jaume I son dos de las propuestas que hay sobre la mesa, pero no las únicas. Cuando Les Corts den el pistoletazo de salida, la nueva televisión autonómica iniciará su andadura con el objetivo de devolver la autoestima a los valencianos

26/06/2016 - 

VALENCIA. ¿Te gusta el nombre de Canal 9? ¿Lo cambiarías?». Mientras en Les Corts se debate sobre el modelo de la nueva RTVV, mientras se filtran estimaciones someras sobre plantillas, en el Palau de la Generalitat miran al minuto uno de la futura televisión pública valenciana con los contenidos como norte. «Es el momento de desarrollar talento. Como vamos a hacer las cosas desde cero, podemos hacerlas bien», explica Pilar Pérez Solano.

La cineasta alicantina, ganadora de un Goya en 2014 por su documental Las maestras de la República, es una de las persona de referencia en el Consell a la hora de hablar de la nueva televisión. Como directora de producción de Canal Plus, fue junto a otro valenciano, el castellonense Fernando Bovaira, una de las componentes del equipo fundacional dirigido por Juan Cueto que hizo que aquella televisión se asociara a la calidad desde sus inicios. Con el secretario autonómico de Comunicación, José María Vidal, forma parte ahora de otro grupo de arquitectos: el que bajo la tutela de Les Corts está articulando una televisión que tendría entre sus fines ayudar a los valencianos a recobrar su autoestima.

A la hora de hablar de la reapertura, en el Palau de la Generalitat manejan su propio cronograma, un documento interno en el que se señalan algunas fechas. Una de ellas está en rojo: 9 de octubre de 2016. Si se cumplen los plazos, la nueva cadena se inaugurará con motivo de la festividad de la Comunitat Valenciana.

Con este objetivo en mente, la estimación más pesimista habla de emitir en pruebas en septiembre. Antes deberán sortearse algunos de los embrollos judiciales derivados del abrupto final de la cadena. Hay tantos frentes abiertos que nadie se atreva a hablar de calendarios. Sólo el líder de Podemos, Antonio Montiel, ha puesto un día límite: 29 de noviembre. Así lo dijo a finales de febrero. Tres años después del cierre habrá nueva tele.

Por el momento, apunta Vidal, «no se ha contratado nada» porque los tiempos, recalca, los marca Les Corts. Pero sí se están dando pasos, tan cautelosos como medidos. Por ejemplo: se está a la espera de que el parlamento autonómico acuerde emitir su canal de internet por uno de los de RTVV, que en la actualidad exhibe una carta de ajuste. Así lo solicitó el presidente de Les Corts, Enric Morera, al jefe del Consell, Ximo Puig. En teoría este mismo mes de marzo los valencianos podrán ver en sus televisores los plenos, las sesiones de control y las comisiones que por ahora sólo se pueden seguir por la red. No serán emisiones en prueba en sentido estricto, pero sí significará que se está más cerca del principio.

Una televisión acorde a los nuevos tiempos

La nueva televisión partirá con un presupuesto inicial bastante modesto; austeridad manda. Se han conseguido reservar 29 millones de euros, de los que cinco se dedicarán a la recuperación de las instalaciones técnicas y 15 a los contenidos, que se seleccionarán tras concursos públicos de ideas. Con el PP, RTVV llegó a tener en 2008 un presupuesto de 268,9 millones de euros. En el aspecto técnico se está trabajando para que el nuevo canal sea acorde a los tiempos, una televisión digital, en HD, integrada en el panorama actual de la TDT, lo que supondrá una auténtica revolución con respecto a la anterior cadena. En cuanto a los contenidos hay pocas certezas, pero sí indicios.

Se da por seguro que de la antigua RTVV se recuperará el espacio más popular, la serie L’Alqueria Blanca, una vez se solvente el pleito con la productora Trivisión. Hay buena predisposición por ambas partes y a ello se une la circunstancia de que la serie dejó de emitirse con cinco capítulos prácticamente inéditos y muchos más escritos. En concreto, los capítulos 198, 199, 200, 201 y 202 sólo se pudieron contemplar en internet bajo demanda.

Su regreso entraría dentro de la más estricta lógica y es uno de los más fáciles de vaticinar. A ello hay que unir la existencia de una película inspirada en la serie Benidorm mon amour, cuyo estreno en salas comerciales está previsto para esta primavera. El largometraje cuenta con ayuda del Instituto Valenciano del Audiovisual (IVAC). «La película está entregada y tenemos ya la copia en nuestros archivos de Paterna», apunta el director de CulturArts, José Luis Moreno. Si la nueva televisión quisiera emitirla, sólo tendría que llegar a un acuerdo por la compra de derechos, algo que se presupone fácil. En principio todos los contenidos que cuentan con subvención del IVAC entrarán en la nueva televisión.

Junto al regreso de L’Alqueria Blanca, desde Presidència se quiere fomentar una producción de corte histórico sobre algún personaje relevante de la Comunitat Valenciana. El favorito es el rey Jaume I, del que sorprendentemente no se ha filmado nunca nada que se haya visionado en público. En esta carrera hay un proyecto que lleva ventaja. Desde hace más de una década el productor alicantino Agustí Mezquida y el cineasta valenciano Vicent Monsonís están trabajando en un guión que toma como punto de partida el Llibre dels fets, las memorias del monarca dictadas por él mismo. Con el asesoramiento del catedrático José Luis Villacañas, autor de un voluminoso estudio sobre el personaje, articularon en su día un proyecto en coproducción con Antena 3. La cadena privada estaba dispuesta a aportar seis millones de euros.

De cara al futuro concurso de contenidos ya se han establecido los primeros contactos con la televisión pública de Aragón y con TV3 para que participen en la producción. Ambas cadenas han mostrado una muy buena predisposición para ayudar a financiar la serie de RTVV. Por si fuera poco, Mezquida partió este mes de febrero al Festival de Berlín en busca de posibles coproductores internacionales.

Una de las claves de su propuesta es que, más allá de la biografía del rey y la conquista de Valencia, la visión de Monsonís incide en la vida cotidiana de los ciudadanos de a pie, en cómo convivieron en aquella época «las tres culturas —judía, musulmana, cristiana—, las relaciones entre esos tres mundos», especifica el cineasta; algo que suscita un enorme interés fuera de España.

El proyecto de Monsonís y Mezquida tiene una nueva oportunidad, aunque la decisión final no está tomada y esto es algo que recuerdan tanto los cineastas como los responsables de la Generalitat. Su proyecto no es el único. Hay también otros muy sugerentes, como el que está preparando sobre la Valencia de la República el dramaturgo y guionista valenciano Rodolf Sirera. Autor de series como Amar en tiempos revueltos, Herència de sang o más recientemente Carlos V, el último éxito de TVE, Sirera ha recuperado un guión que inició con su hermano, el recientemente fallecido Josep Lluís.

Otro candidato sería la miniserie sobre la riada del 57, escrita por los alicantinos Juan Luis Iborra y Tirso Calero, que impulsa la productora Paloma Mora. Esta productora también maneja un proyecto titulado Terra. «Llevamos meses trabajando en ella. Es una idea de Ada Hernández, Claudia Pinto y mía. Está ambientada en las fabricas de alfarería de Manises de hace cien años y coincide con el centenario de la apertura de la Escuela de Cerámica de Manises», explica. En ella mostrarían la incorporación de la mujer a la universidad, la inauguración de la Estación del Norte, del Mercado Central y «otros acontecimientos que reflejan un contexto muy interesante de la historia de la Comunitat Valenciana», añade.

Y con un cariz más actual, se prepara una serie dedicada la corrupción que está escribiendo el cineasta Gabi Ochoa con el periodista Rodrigo Terrasa y que cuenta con la ayuda del IV Laboratorio de Series de Televisión de la SGAE, si bien, apunta Ochoa, su intención inicial es realizarla para una cadena nacional. La serie, una suerte de The Wire valenciano narraría las pesquisas de una unidad especial contra la corrupción.

Son sólo algunos de los muchos ejemplos que demuestran que la nómina de proyectos que maneja el sector es extensa. Algunos están muy desarrollados; otros, en ciernes. Materia prima hay. Todas las opciones están sobre la mesa, y si algo no se produce este año, se puede producir el siguiente. Además, nada está cerrado. Y es que, igual que no se quiere ir demasiado deprisa, tampoco va a haber dirigismos. Esto último es algo en lo que insiste Pilar Pérez Solano, quien invoca la limpidez como su primera regla. «Las cosas no están hechas. Va a haber un proceso de selección. Esta sociedad necesita que haya transparencia y se valorará con criterios profesionales para que prime la calidad», afirma.

En su agenda, de entrada, además de L’Alqueria Blanca y la serie histórica, hay también un programa de humor, un late night a los valencianos nos hace falta reírnos»), series documentales, documentales unitarios, así como formatos educativos como un programa dedicado a la música clásica dirigido a niños para el que ya ha iniciado conversaciones con CulturArts, o espacios que desvelen los entresijos del mundo de la ópera, aprovechando la calidad de los montajes del Palau de les Arts.

Y más: programación de proximidad a través de acuerdos con televisiones comarcales, otra serie aparte de L’Alqueria Blanca, una comedia de situación, productos encaminados al público joven, contenidos digitales... Propuestas todas ellas que deberán ser validadas por el parlamento autonómico y por la comisión creada a tal efecto. En la Generalitat insisten a los profesionales que están abiertos a todas las propuestas y que se escucharán todas las ideas. El concurso para contenidos se pondrá en marcha en cuanto se tenga el mandato de Les Corts y será el primer aldabonazo. Pero no el único. El secretario autonómico de Comunicación, José María Vidal, ya ha anunciado que se está valorando también sacar a concurso la nueva imagen del ente.

Todo con una máxima: lo que importa no es el número de espectadores sino que lo que se emita sea digno, de valía, que los valencianos se sientan reflejados en su televisión, orgullosos de ella. Se acabaron los años de acumular datos de share de cualquier manera. No habrá más Tómbola, ni Parle vosté... Es un modelo de televisión que no tiene sentido en la actual coyuntura.

«Hay que apoyar a los creativos y a la industria audiovisual», dice Pérez Solano. «Podemos cambiar nuestra imagen hacia el exterior creando una impronta y un sello propio de calidad del audiovisual valenciano. Una cosa es buscar exclusivamente la audiencia y otra es crear un equilibrio de contenidos culturales, educativos, de servicio público y de entretenimiento. Tenemos la oportunidad de crear una televisión pública de calidad del siglo XXI», concluye. Y en eso se afanan: en hacer que valga la pena.

(Este artículo se publicó originalmente en el número de marzo de la revista Plaza)

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