crítica

Soñando con Tosti, Javier Camarena abre su corazón en Les Arts

23/01/2024 - 

VALÈNCIA. Tras el gran recital de febrero de 2020, Javier Camarena volvió ayer al Palau de les Arts para decir que con Tosti, ha encontrado “una nueva dimensión interpretativa”, tras el estudio, investigación, y puesta en voz de muchas de sus romanzas, que le ha llevado a su último trabajo discográfico. Eso aseguró justo antes del inicio del recital, en un mensaje que sirvió para conseguir una cercanía con el público de sopetón, y para advertir a los aficionados a la ópera presentes que no esperaran sus tradicionales agudos, porque con Tosti, que “fue un gran compositor”, hay que valorar otras cosas, relacionadas con la intimidad y los sentimientos. 

Y es que, Francesco Paolo Tosti, es autor de más de 400 canciones catalogadas, al estilo romanza di salotto, de bellas melodías, de gran impacto estético y comunicativo, y de gran elegancia e interés literario y musical. Y aunque una docena de ellas han sido siempre piezas obligadas para sopranos, barítonos y tenores, el autor debe ser valorado en su justa medida. Y en esa empresa del rescate de su obra está el cantante mejicano.

Tenor lírico italiano, Tosti, -contemporáneo y amigo de Puccini-, fue un gran maestro de canto, teniendo entre sus alumnos a Melba, Caruso, y Ruffo entre otros. Persona de gran relevancia social en su época, dedicó la última parte de su vida entre Londres y Roma a la composición de canciones con gran habilidad técnica, creando una identidad estilística propia, que ha marcado un hito en la música italiana a caballo entre los siglos XIX y XX.

Las partituras de Tosti llegan ahora al Palau de les Arts de la mano del maestro Javier Camarena, tenor lírico, que ha dejado atrás la parte más ligera de su arquitectura vocal. Sus armónicos revolotean excelsos en la octava alta de su voz, lugar donde todas sus cualidades principales son experimentadas, dejando con la boca abierta a los espectadores de todo el mundo. Me refiero al brillo de sus agudos y sobreagudos rotundos y casi incandescentes, a su squillo acusado, a su emisión fácil y limpia, y a su excelente proyección. 

Tutto Tosti 

Lástima que ayer no pudiera ponerlas en práctica, pues las canciones de Francesco Paolo Tosti, escritas para tesituras medias, no permiten ciertos lucimientos. Pero, a cambio, el aficionado, en el tutto Tosti que trajo el mejicano, pudo apreciar otras virtudes, como su ternura en la expresividad, su agraciado timbre, y gran musicalidad, gracias a una asentada técnica que le permite proyectar su voz bien apoyada. 

Tanto Camarena como su pianista acompañante Ángel Rodríguez mostraron permanente gallardía en su expresión vibrante y directa, haciendo una música llena de matices y sutilezas. Especial mención para el pianista cubano, -un verdadero especialista de gran musicalidad-, cuya labor magistral fue resuelta con enorme pulcritud tanto en los momentos más delicados como en los de mayor derroche de energía. Su implicación en el ánimo es tal que hasta marca los tiempos y matices con la mano izquierda cada vez que la partitura se lo permite. 

Comenzó el recital con las ‘Quattro canzoni d´Amaranta’, con las que el magnífico poeta Gabriele d´Annunzio reseña sus pasiones con la condesa Mancini. Con ellas, Camarena demostró desde el inicio su perfecta dicción, y su extremadamente delicada musicalidad, ejecutando una ‘L´alba separa dalla luce l’ombra’ con una línea de canto sin fisuras, y una ‘Che dici, o parola del Saggio’ bien expresiva, recurriendo al parlato en las partes más graves, sin abandonar la colocación en la máscara, y ofreciendo un canto controlado y de calidad. 

Extraño recurso, -tras la reciente grabación de las piezas-, el uso del atril al que recurrió el entregado tenor. Quizá esto esté relacionado con una forma de entender las romanzas de Tosti troceadas en su línea canora, dichas con demasiado aporte de diferentes sutilezas, perdiendo así la necesaria unidad cromática de las piezas. Y esto sucedió precisamente en las cuatro más conocidas, que cerraban la primera parte, en las que los extraordinarios recursos vocales del mejicano resultaron desenfocados.

Así, desangelada fue su ‘Malìa’, bien sentido su ‘Sogno’, y algo destartalada y descentrada por momentos la mítica ‘Aprile’ por exceso en la intencionalidad expresiva. Y lo mismo sucedió con ‘L´ultima canzone’, en la que el tenor se tomó licencias como la incorporación de adornos, y práctica exagerada de dinámicas, alejándose de la homogeneidad en el color y en la propia esencia de la canción. 

Tosti es Tosti, y no requiere remilgo ni cocina que pueda desvirtuar la notable elegancia de la unidad compositiva de cada romanza. Pero Camarena no lo ve así, por lo menos en ciertas piezas. No es el caso de las tres ‘Mélodies’ francesas, y tampoco del ‘Because’, dichas todas ellas de manera auténtica, con soberbia y brillante elegancia en el fraseo. Ayudado de las caricias del pianista, cantó Camarena con el alma ‘Vorrei morire’. Lástima de esas innecesarias notas de floreo añadidas. Su juguetona y enormemente expresiva ‘´A vucchella’, -con refinados versos también de d´Annunzio-, resultó versionada, y su ‘Luna d´estate’ bien precipitada.

Do de pecho

Sufrió Javier Camarena con algunas notas tenidas no muy cristalinas, y sobre todo en las partes graves de todas las piezas, donde su voz pierde cuerpo y no hay armónicos. Pero el sabio tenor supo capear, y procuró potenciar su lugar más seguro, la cabeza, registro donde las notas encontraron su emisión más limpia y segura. Tanto es así que, sin el permiso, -supongo-, del sr. Tosti, compensó con algunas notas inventadas, como el magnífico do sobreagudo que emitió para remate estratosférico en su ’Chitarrata abruzzese’ que cerró el recital.

El subsidiario do de pecho levantó pasiones, por lo que la cosa tuvo que continuar. Cantó entonces ‘First waltz’, y como seguían los aplausos, entonó la famosa napolitana ‘Marechiare’ bien arpegiada y dialogada con el piano. Aumentaron los aplausos, y llegó, -también fuera de programa-, ‘Apri!’, interpretada con mucho sabor a Tosti, aunque sin poder evitar hacia el final otro agudo extra, -ahora un si natural-, perfectamente ejecutado por cierto, para desvirtuar el carácter de la pieza. 

¡En español!, irrumpió entonces alguien desde la sala. Rió el cantante, quien tuvo que interrumpir la popular serenata, y ni corto ni perezoso repitió el agudo con una facilidad pasmosa para el asombro de los presentes: “como me abriste el corazooooón”. Tosti compuso sus canciones con letras de extraordinarios poetas, en italiano, inglés, y francés. Pero ayer, Camarena, en un gesto de absoluta simpatía cantó también en español. Por algo dicen que es el tenor de los records.

Ayer en les Arts, el tenor jalapeño cocinó algo, pero sin demasiado picante, porque Tosti es Tosti. Y a pesar de ello el rey del agudo, que vino a compartir un sueño, con su simpatía, y su canto elegante, abrió su voz y su corazón al público valenciano, que supo valorar siempre lo que tenía delante.


FICHA TÉCNICA

Palau de Les Arts Reina Sofía 

Domingo, 21/1/2024

Recital de romanzas

Obras de Francesco Paolo Tosti

Tenor, Javier Camarena 

Pianista, Ángel Rodríguez

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