Comarca y empresa

Potries, el pueblo que quiere enseñarle a Europa que la cultura también se vive en pequeño

El municipio de La Safor, que apenas supera los 1.000 habitantes, figura entre las nueve candidaturas españolas que compiten por ser Ciudad Europea de la Cultura 2031

  • Actividades culturales en Potries por el Porrat de Sant Blai.
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VALÈNCIA. No hay mejor manera de visitar un pueblo que cuando está a punto de pasar algo. Ese instante previo en el que la vida cotidiana y la celebración se rozan. Un viernes de febrero por la mañana, a un día del tradicional Porrat de Sant Blai, Potries es un hervidero de actividad cultural. Alrededor del Ayuntamiento —un edificio del siglo XVI que perteneció a la familia Borja de Gandia—, se levantan las primeras casetas de madera que acogerán los puestos del mercado gastronómico y artesano del fin de semana. 

Los niños de algunas escuelas de la comarca de La Safor han aterrizado en Potries para disfrutar de su ambiente como si la festividad hubiera comenzado antes de tiempo. En esta atmósfera de preparativos, se respira una sensación difícil de describir y que solo se da en los pueblos: la de saber que lo que ocurre hace a todos partícipes. Cuesta creer que este municipio de 1.135 habitantes, a un paso de las turísticas Oliva y Gandia, figure entre las nueve candidaturas españolas que optan a convertirse en Ciudad Europea de la Cultura en 2031. Más aún cuando comparte lista con nombres como Granada o Toledo. Y, sin embargo, Potries es la única valenciana y la más pequeña de todas. 

  • Un cartel explica la tradición alfarera de Potries. - Foto: EDUARDO MANZANA

La historia de esta candidatura no comienza con grandes titulares ni actos institucionales, sino con una idea lanzada casi al vuelo. El joven alcalde de Potries, Sergi Vidal, admite que no sabría señalar el momento exacto en que descubrió el programa de Capitales Europeas de la Cultura. "Simplemente valoré si un pueblo como el nuestro podría presentarse", explica Vidal. Cabe recordar que Potries ya fue Capital Valenciana de la Cultura, una experiencia que demuestra que lo pequeño no es incompatible con lo ambicioso.

Pero, cuando le trasladó la idea por Whatsapp a su concejala de Cultura, Estela Sanchis, la reacción de esta fue de sorpresa. Sanchis lo recuerda entre risas: al ver el mensaje de la convocatoria, le respondió algo como "¿Esto es una locura o de verdad quieres que lo pensemos?". Vidal solo le respondió con un emoji, que Sanchis interpretó como una nueva aventura en la que embarcarse. Y así fue. Aquella conversación terminó convirtiéndose en un proyecto estructural e "ilusionante" en una legislatura marcada por cambios de gobierno y otras dificultades, pero que ha encontrado en la cultura un motor para trabajar en positivo. 

  • Estela Sanchis y Sergi Vidal.- Foto: EDUARDO MANZANA

Más tarde, lo compartieron con el resto del equipo de gobierno y, tras confirmar que no había límites de población para presentar la candidatura, trabajaron durante meses en silencio. Cuando lo tuvieron claro, el Ayuntamiento tomó la decisión de anunciarlo ante los vecinos, que fueron los primeros en enterarse. El gobierno de Compromís, que lidera esta corporación municipal desde 2023, convocó una reunión abierta a la ciudadanía a finales del pasado mes de diciembre, donde expuso su proyecto. "Era importante que la gente sintiera que esto también era suyo", explica Sanchis. 

Competir sin dejar de ser pueblo

Potries compite con otras grandes ciudades españolas, y no lo oculta. Vidal habla de ello con respeto. "Granada o Toledo son capitales culturales indiscutibles", reconoce el alcalde. Lo cierto es que la candidatura de este municipio de La Safor no pretende negar esa evidencia, sino plantear un debate: ¿por qué los pueblos no pueden ejercer también una capitalidad cultural? En la respuesta a esta cuestión, figura el concepto que vertebra todo el proyecto.

"Orgullo de Pueblos", el lema de la candidatura de Potries, no es una consigna vacía de significado, sino un posicionamiento político y cultural. "Cuando pensamos en cultura, solemos imaginar grandes escenarios, óperas o teatros monumentales", explica Sanchis, "pero hay otra cultura, la que pasa en los pueblos, en las calles, en las plazas y en las conversaciones entre sus vecinos".

  • La concejala de Cultura, Estela Sanchis, en la Iglesia de los Santos Juanes de Potries.- Foto: EDUARDO MANZANA

Esa cultura extraordinaria —como les gusta llamarla— es la que se cuela en la vida cotidiana; en las canciones que recuerdan las abuelas sentadas en la puerta de casa; en la memoria oral o en las tradiciones compartidas. Un patrimonio que no siempre tiene recursos para conservarse, pero que existe mientras haya comunidad.

Europa es, en gran parte, un territorio rural. Y, sin embargo, la creencia dominante suele asociar los municipios de menor tamaño al pasado, al abandono o al despoblamiento. Potries se propone cambiar ese relato. "Gracias a la cultura hemos conseguido que la gente quiera vivir aquí", explica el alcalde. En ese sentido, Vidal no se refiere tanto a la inversión, sino más bien a los derechos culturales.

Por ejemplo, el derecho a acceder a ella sin depender de conexiones imposibles o transportes inexistentes. Pero también el derecho a que lo que sucede en un pueblo tenga el mismo valor a lo que ocurre en una gran ciudad. Europa, dicen desde Potries, puede aprender que los municipios pequeños no son lugares anclados en el pasado, sino espacios de futuro, donde también se innova, se crea y se transforma desde la sostenibilidad y la escala humana. 

  • Exposición de piezas de cerámica en el Ayuntamiento de Potries. - Foto: EDUARDO MANZANA

Cerámica, oficio y memoria viva

Si hay un hilo que atraviesa la identidad de Potries es la cerámica. Un pueblo 'terrisser' con una tradición milenaria que no se exhibe como postal turística, sino como una práctica viva. Por ejemplo, el Museu Cassoleria d'Àngel Domínguez, ubicado en la antigua alfarería del último artesano del pueblo, forma parte de la red oficial de museos de la Generalitat Valenciana. Asimismo, la escuela de cerámica acoge cada semana a un centenar de personas y los talleres de ocupación devuelven el oficio al momento presente. 

  • Taller de cerámica en Potries.- Foto: EDUARDO MANZANA

En Potries Cerámica 2, la docente del taller, Concha Arjona, habla del oficio con respeto y cierta emoción contenida ante una profesión que, lamenta, "se está perdiendo". En este taller, diez alumnos aprenden a utilizar desde los moldes hasta el torno y practican desde las materias primas hasta la paciencia. "No es una manualidad", insiste Arjona, "es un oficio que exige aprendizaje, sensibilidad y mucho tiempo". Por tanto, el objetivo no es solo formar, sino dejar huella en el municipio, generar sentimiento de pertenencia y recuperar saberes que hablan de los orígenes de Potries. 

"Poner en valor las zonas rurales es también poner en valor una forma de vida con mucha calidad", reflexiona Arjona, y precisa: "Eso también debería tenerse en cuenta en Europa". Esa tradición se refleja también en el espacio público. La pared de uno de los edificios blancos próximos a la Iglesia de los Santos Juanes exhibe un mural de la artista Roseta Fuster Serquera y Allanttalley, en el que se muestra una escena cotidiana en un taller de cerámica: una familia diversa, dos madres y una hija, compartiendo trabajo y calma. La obra transmite valores de convivencia, igualdad y respeto, integrando tradición artesanal y mirada contemporánea. 

  • El alcalde de Potries, Sergi Vidal, ante el mural de la artista Roseta Furquera.- Foto: EDUARDO MANZANA

Un proyecto de futuro

Estos días, Potries gira en torno al Porrat de Sant Blai, una fiesta documentada desde el siglo XVII que se celebra alrededor del 3 de febrero. Una programación amplia que incluye buñueladas populares, mercados de artesanía, feria de atracciones y proyectos educativos como el Porrat escolar, que cada año atrae a miles de alumnos de distintos puntos de la comarca.

La fiesta también es gastronomía. Por ejemplo, la olleta del Porrat de Sant Blai, que combate el frío de febrero y conecta con la cocina valenciana más tradicional, los dulces elaborados con recetas del siglo XVII o productos como la caña de azúcar recuerdan el origen histórico de la celebración. Y, por supuesto, también hay cabida para el arte. El Tries Art inaugura exposiciones el fin de semana previo, y los títeres ocupan un lugar central. 

  • Exposición de títeres en el Ayuntamiento de Potries.- Foto: EDUARDO MANZANA

Lori, de la compañía Tries Titelles, lo explica con naturalidad: "Puede parecer que esta candidatura nos quede grande, pero la realidad es que este pueblo tiene muchísima vida cultural". En Potries, dice Lori, la cultura no viene desde las instituciones: la crea la gente, la pide y la vive. En su caso, la obra que interpreta la compañía, Sant Blai y su reliquia, creada en 2013, narra la historia del patrón de Potries con humor y cercanía. 

Cabe destacar que Potries destina una parte extraordinaria de su presupuesto a la cultura. Un estudio de la Universitat de València cifra en un 18,7% el gasto del consistorio en esta área, muy por encima de la media estatal. Su candidatura a Capital Europea de la Cultura fue registrada de forma oficial a finales del pasado mes de diciembre. Según recuerda el alcalde, en marzo se defenderá ante el comité de expertos, donde les acompañará un miembro del Consell Valencià de Cultura, y a finales de 2026 se conocerá el veredicto final. 

  • La compañía Tries Titelles se prepara para representar la función "Sant Blai y su reliquia"- Foto: EDUARDO MANZANA

Pase lo que pase, en Potries ya hay una sensación de victoria compartida. "Independientemente del resultado, ya hemos ganado algo", resume Sanchis. Un proyecto de futuro, un melón abierto en Europa y un legado para quienes vengan después. Potries no intenta parecer una ciudad; se reivindica como pueblo. Y, desde ahí, lanza su mensaje: la cultura no necesita ocupar grandes escenarios ni vestirse con opulencia. Casi siempre, basta con que tenga raíces.

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