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Qué se ha hecho y qué falta por hacer en el barranco del Poyo en Picanya tras la Dana

Las obras avanzan a distinto ritmo en el margen norte del cauce, con actuaciones ya ejecutadas, trabajos en marcha y proyectos en trámites urbanísticos

  • Obras de reconstrucción por la Dana en el barranco de Picanya.
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VALÈNCIA. El margen norte del barranco del Poyo es, en la actualidad, uno de los principales focos de reconstrucción en Picanya. A lo largo de este tramo se concentran obras ya terminadas, infraestructuras en ejecución y proyectos que todavía dependen de trámites previos, en una zona que quedó gravemente dañada por la Dana del 29 de octubre de 2024 y que ahora afronta un proceso de recuperación marcado por la protección hidráulica y la mejora de la conectividad. 

Las obras se extienden desde la rotonda Andreu Alfaro hasta el entorno de la calle Almassereta y combinan refuerzos del cauce, nuevos pasos sobre el barranco e itinerarios tanto peatonales como ciclistas. El objetivo, según ha explicado el Ayuntamiento de Picanya, pasa por "reducir el riesgo ante futuras avenidas" y recomponer una franja que delimita varios barrios del municipio. De los ocho grandes proyectos que se llevan a cabo en el Poyo, la única intervención finalizada es el refuerzo del margen del barranco con escollera de piedra, ejecutado en casi todo su trazado. 

Esta obra ha permitido consolidar el talud del cauce y evitar que el empuje del agua pueda erosionar el terreno y afectar a las edificaciones más cercanas. Un refuerzo que terminará de completarse en los próximos meses, pues solo queda pendiente en los puntos donde coinciden otras actuaciones en curso o previstas. Así, otra de las obras en marcha responde a la construcción del nuevo puente entre la rotonda Andreu Alfaro y la Travesía Diputación. 

En concreto, el proyecto contempla tres plataformas diferenciadas para vehículos, bicicletas y peatones, además de una cimentación profunda y pilares preparados para soportar la fuerza del agua en episodios de crecida del río. Cabe recordar que en este puente está prevista la instalación de una escultura conmemorativa al proceso de reconstrucción de Picanya tras la riada del 29-O.  

  • Proyecto de intervención integral en el margen norte del barranco del Poyo en Picanya. -

Pasarelas, nuevos paseos y muros de protección

También avanza la pasarela María Cambrils, que fue arrasada durante la Dana y conecta la avenida Ricardo Capella con la calle Sol. La nueva infraestructura cuenta con un ancho de cinco metros y carriles diferenciados para peatones y ciclistas. A esta pasarela, se suma la ubicada entre el Mercado Municipal y la calle Azorín, que se construye con características similares. En concreto, este proyecto está pensado para garantizar un paso seguro sobre el barranco y mejorar la movilidad no motorizada. 

Otra de las actuaciones en fase de ejecución es el muro de protección y nuevo paseo entre las calles Sol y València. Este tramo resulta esencial para proteger la cimentación de los edificios situados junto a la calle Cortes Valencianas, una zona expuesta al cauce del Poyo. La obra incorpora un muro de contención y un nuevo itinerario peatonal paralelo al barranco.

En cuanto a los pasos para vehículos, el ayuntamiento prevé la construcción de un nuevo puente entre la calle València y Senyera, que sustituirá al paso provisional instalado tras la Dana por el Ministerio de Defensa. El nuevo trazado permitirá una mayor circulación del agua en caso de avenida y corregirá uno de los puntos de estrechamiento del barranco. Según el consistorio, todas estas infraestructuras se integran en un eje continuo para peatones y ciclistas, que conectará la Travesía Diputación con la rotonda de l'Almàssera y enlazará con el futuro Anillo Verde Metropolitano. 

La calle Almassereta, un caso aparte

Por su parte, la calle Almassereta presenta una situación distinta al resto de actuaciones. En este ámbito todavía no hay obras en marcha, sino un procedimiento urbanístico previo. Situada junto a la vía de Baixada Realenc, fue la zona más castigada por las inundaciones, donde el nivel del agua alcanzó hasta 4,75 metros de altura y provocó serios daños en varias de sus viviendas. 

El ayuntamiento ha iniciado la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que se encuentra en fase de exposición pública tras ser aprobado en el pleno del pasado 22 de enero. Se trata de un trámite que no implica decisiones inmediatas sobre el entorno, pero que resulta imprescindible para replantear el futuro de la zona desde un punto de vista urbanístico.

La propuesta municipal plantea, a largo plazo, el traslado de la calle a una cota superior, con la reconstrucción de las viviendas en un solar situado en la parte posterior; la creación de un muro de contención y una zona verde inundable que actúe como elemento de protección hidráulica. El actual vial pasaría a transformarse en un paseo peatonal y ciclista.

No obstante, cualquier opción queda supeditada a futuros proyectos, financiación y acuerdos con el vecindario -que ya ha manifestado su oposición al proyecto en más de una ocasión-, cuando concluya el proceso de alegaciones. Desde el consistorio insisten en que este paso es estrictamente urbanístico y previo, ya que sin él no sería posible abordar ninguna solución definitiva para una calle que ya sufrió graves daños en la riada de 1957 y cuya vulnerabilidad quedó de nuevo en evidencia con la última Dana.

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