VALÈNCIA. Las Fallas de 2026 han intensificado algunos de los debates cíclicos que cada año emergen tras la cremà. Este 20 de marzo, como en una especie de día de la marmota, se ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de reflexionar y ajustar determinados aspectos de la fiesta. El calendario de instalación de carpas, el uso indebido de la pirotecnia, la masificación de actos como la mascletà o la ofrenda, los problemas de suciedad y movilidad o la conveniencia de aplicar una tasa turística ocupan de nuevo el debate público post-Fallas.
Las Fallas "del colapso"
Desde la oposición, tanto el PSPV como Compromís coinciden en que estos problemas han alcanzado un punto de saturación que obliga a replantear el modelo. Hablan abiertamente de “colapso” y "caos" y vinculan lo ocurrido no solo a la gestión de las fiestas, sino a una forma de entender la ciudad cada vez más tensionada por el turismo y la movilidad. Reclaman medidas más decididas: acortar el calendario de carpas, regular con mayor firmeza la pirotecnia, limitar la proliferación de puestos ambulantes e implantar una tasa turística que permita financiar el refuerzo de servicios.
Ambas formaciones también ponen el foco en la movilidad y la seguridad, señalando episodios como la restricción de Cercanías durante la mascletà o las aglomeraciones en actos multitudinarios como la recogida del Ninot como síntomas de una planificación insuficiente. Colectivos como los comerciantes del centro también han solicitado una reflexión sobre la "desproporcionada" ocupación del espacio público.
Unas Fallas "muy tranquilas"
Frente a este diagnóstico, el gobierno municipal que encabeza María José Catalá ofreció un balance positivo y habla en líneas generales de “unas Fallas muy tranquilas”, sin incidencias graves. En cuanto a posibles cambios, apunta a que en 2027 las carpas se instalarán más tarde (el 11 de marzo), aunque se trata de una medida condicionada por el propio calendario festivo. Entre las actuaciones previstas también se menciona la revisión de la ordenanza de ruido, que podría incorporar sanciones por el uso indebido de pirotecnia o el aumento de las multas por conductas incívicas como orinar en la vía pública que contempla la nueva ordenanza de limpieza que está a punto de aprobarse.

- Foto: EVA MÁÑEZ
Respecto a la posibilidad de ampliar un día más la ofrenda para evitar que finalice de madrugada —una idea que el propio concejal y presidente de Junta Central Fallera, Santiago Ballester, deslizó días atrás—, el gobierno rebaja ahora esa opción y el propio Ballester pone el acento en que el dispositivo de este año “ha funcionado muy bien”. En general, el ejecutivo local insiste, como en balances anteriores, en que de cara a 2027 se estudiará “cualquier propuesta de mejora”, aunque sin concretar por el momento en qué líneas irían esos cambios.
El debate sobre la tasa turística
En cuanto a la tasa turística, pese a que el consenso social parece crecer —especialmente vinculado al esfuerzo presupuestario extra en limpieza, seguridad o transporte durante las Fallas—, el Ayuntamiento se limita a repetir la ausencia de un marco legal para aplicarla y traslada el debate al ámbito estatal, instando al Gobierno a modificar la Ley de Haciendas Locales pero evitando pedir al Consell que recupere el marco legal autonómico que derogó en 2023. Por su parte, el Consell que dirige Juanfran Pérez Llorca, volvió a reiterar este viernes su oposición a recuperar esta tasa.
Habrá que ver en los próximos meses si los debates reabiertos tras estas Fallas se materializan en medidas concretas y en un trabajo conjunto con vecinos y falleros de cara a 2027 o si, por el contrario, la ciudad vuelve a llegar a la próxima Crida con parte de los deberes pendientes, como ya ocurrió este año con la gestión de Cercanías durante la mascletà.