VALÈNCIA. En pleno auge del debate por la masificación turística y con comunidades de vecinos en pie de guerra por la proliferación de bajos turísticos en muchos barrios de la ciudad, la alcaldesa de València, María José Catalá, salió este jueves al paso del creciente malestar vecinal para defender la estrategia de su gobierno para ordenar el sector. Para Catalá, el tipo de turista que visita València "ya está mejorando" y considera que sus políticas "están dando sus primeros buenos resultados" aunque reconoció que "queda mucho por hacer todavía".
Ante las denuncias de diversas fincas que sufren obras irregulares, molestias y altercados derivados de alojamientos vacacionales, Catalá enmarca la situación actual en la "herencia recibida" de los ocho años de gestión del anterior ejecutivo progresista. "Resolver en tres años la barra libre de los últimos ocho está siendo difícil", insistió Catalá, señalando directamente a la decisión del anterior ejecutivo que permitió la conversión de bajos comerciales en viviendas turísticas, donde sostiene que se concentra "más del 80%" del problema actual.
Respecto a las escenas incívicas que están protagonizando algunos turistas en diversos barrios de la ciudad —que han indignado a las asociaciones de vecinos—, Catalá ha admitido sentir "vergüenza" por las conductas de determinados visitantes, aunque quiso desligar estos episodios de la mera regulación de licencias.
"Es más un tema de civismo que de legalidad. A mí me avergüenza que haya turistas que vengan a València con esas actitudes", subrayó. La alcaldesa confía en que la combinación de la normativa urbanística ya en vigor y la futura Ordenanza de Convivencia y Civismo, que contemplará sanciones para comportamientos inapropiados en la vía pública, consiga "que los vecinos vean una mejora importante".
Frente a las críticas por la falta de efectividad de las medidas del gobierno local para frenar la proliferación de viviendas turísticas, la alcaldesa sacó pecho de la gestión municipal, destacando que València ha sido "la primera corporación en aplicar una moratoria de licencias" y en aprobar "una de las regulaciones más restrictivas de España" y en tramitar órdenes de cierre "para más de 1.000 apartamentos irregulares", lo que según Catalá ha logrado reducir la oferta disponible en plataformas digitales en un año.
"Está habiendo muy buenos resultados"
La alcaldesa defendió que su gobierno no quiere "un turismo low cost" y que por ello han desbloqueado licencias de hoteles "de máxima categoría". "Nosotros no queremos más cantidad de turistas, queremos más calidad", señaló. "Hemos bajado el número de cruceristas, hemos bajado en apartamentos turísticos irregulares, hemos incrementado la estancia media del turista. Es decir, está habiendo muy buenos resultados", consideró la alcaldesa.
Según datos municipales la estancia media del turista que visita la ciudad ha pasado de 2’42 días entre junio de 2018 y junio de 2023 a los 2,7 días este verano. No en vano, cabe recordar que el perfil del turista que visita València en verano continúa siendo un perfil mayoritariamente 'low cost' con un gasto medio diario por debajo de los 150 euros, tal y como recogen los propios datos de la fundación municipal. Pese a que la primera edil reconoció que queda trabajo por hacer en esta materia, no mencionó en su diagnóstico la implantación de una tasa turística que ayude a paliar las externalidades negativas del turismo como piden muchas asociaciones vecinales.
