VALÈNCIA. A menos de un año de las elecciones de 2027, la tozuda realidad del calendario administrativo revela el estado de los grandes proyectos de València. La reforma de arterias como Pérez Galdós o la calle Colón se convertirá en la principal tarjeta de visita urbana del ejecutivo de María José Catalá, incapaz de poder inaugurar muchos proyectos de la ciudad como la plaza del Ayuntamiento, la de San Agustín, el Parque de Desembocadura, el Espai Valdés o el Centro del Cómic, abocados al próximo mandato.
Plaza del Ayuntamiento
La reforma de la Plaza del Ayuntamiento es uno de los proyectos urbanos más esperados y trascendentes de València por su valor simbólico. Aunque la peatonalización y la idea de reformar este espacio provienen del anterior gobierno —que elaboró un concurso de ideas para elegir el proyecto ganador—,María José Catalá optó por paralizar la tramitación a su llegada al consistorio para 'darle una pensada' y adaptar el diseño a su idea de plaza. Esta reformulación del proyecto, sumada a contratiempos en el proceso administrativo, provocó que la adjudicación para la redacción del nuevo proyecto no se firmara hasta mayo de 2025.
El diciembre de 2025 se presentó el proyecto básico y se inició un proceso de consulta con los servicios municipales para redactar el proyecto de ejecución definitivo que sirva como base para licitar las obras. Pese a que el ejecutivo local ha diseñado la reforma como una actuación por fases para agilizar los tiempos, la realidad de los plazos rebaja las expectativas de que las obras arranquen antes de mayo de 2027. Al farragoso calendario de contratación se le suma, además, el condicionante del calendario fallero, que obliga a mantener la plaza despejada durante el mes de marzo, lo que desplaza los trabajos casi de manera inevitable, a la próxima legislatura.

- Render de la zona central de la plaza del Ayuntamiento. -
- Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
Plaza San Agustín
En cuanto a la reforma de la Plaza de San Agustín y el entorno de la Avenida del Oeste también se inició con un concurso de ideas convocado por el anterior ejecutivo. Ya el actual gobierno de Catalá adjudicó la redacción del proyecto ganador en octubre de 2024. Sin embargo, el equipo redactor solicitó un ampliación de los plazos debido al impacto de la Dana, que retrasó de forma varias de las reuniones sectoriales clave para perfilar el diseño. Superado este bache administrativo, el proyecto se encuentra actualmente en pleno proceso para adjudicar las obras de la primera fase, la que comprende estrictamente la propia plaza de San Agustín.
La previsión del área de Urbanismo es que las máquinas puedan entrar por fin en otoño de este 2026. A partir de ahí, se abre un plazo de ejecución de ocho meses, por lo que el remate de este primer tramo se producirá probablemente tras los comicios, siempre y cuando el proceso no sufra nuevos contratiempos o recursos contractuales que lo retrasen más.

- Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
Calle Colón
Distinto es el caso de la calle Colón, el principal eje comercial del centro. Se trata de la única de las tres intervenciones proyectadas en la zona centro bajo el paraguas del denominado 'Plan Valentia' —junto a la Plaza del Ayuntamiento y San Agustín— que el gobierno local sí logrará terminar en este mandato. Las obras arrancan este lunes tras ser adjudicadas a finales de mayo a la empresa Pavasal por dos millones de euros.
La actuación, que cuenta con un plazo de ejecución de cinco meses para garantizar que la vía esté despejada antes de la campaña de Navidad, supondrá el reasfaltado de la calzada y la renovación del pavimento de las aceras. El proyecto no modifica los carriles de tráfico, pero sí aprovechará para renovar el mobiliario urbano y eliminar el estacionamiento de motocicletas en superficie.
Avenida Pérez Galdós-Giorgeta
La renaturalización de Pérez Galdós-Giorgeta es, por volumen de inversión y extensión, la obra de mayor envergadura que el consistorio tiene actualmente en las calles. El proyecto definitivo se aprobó en 2024 tras una profunda revisión del plan del anterior ejecutivo tras la que se descartó eliminar el túnel. En 2025 se adjudicaron las obras por casi 24 millones a la UTE Pavasal-Grupo Bertolín.
Con las excavadoras trabajando a pleno rendimiento desde su adjudicación el año pasado, las obras encaran su recta final con el objetivo de completarse a finales de este 2026, convirtiéndose en la principal tarjeta de visita de la gestión urbana del gobierno de Catalá.

Parque de Desembocadura
El Parque de Desembocadura es uno de los proyectos más importantes de la fachada marítima que ayudará a culminar el encuentro del antiguo cauce del Turia con el mar. Esta gran zona verde de 104.264 m2 se ubicará en el extremo este del Jardín del Turia, desde el puente de Astilleros junto al barrio de Natzaret y el puerto. Supone una inversión global de 18,3 millones de euros --asumida en gran parte por la Autoridad Portuaria de València (16,2 millones) y el Ayuntamiento (2,1 millones).
En mayo de 2022 el gobierno anterior lanzó un concurso de ideas que ganó el estudio Gradolí & Sanz Arquitectes con su proyecto (Con) fluir. Dos años después, ya con el gobierno de María José Catalá, se adjudicó la redacción del proyecto por un millón de euros. Aunque el plazo inicial eran 8 meses, las modificaciones exigidas por el puerto han ido retrasando la redacción del proyecto. A finales de febrero Catalá dijo que esperaban tenerlo en pocas semanas para que los Servicios Municipales lo revisaran, aprobarlo en Junta de Gobierno y remitirlo al puerto para que la APV licite las obras este año. Sin embargo, este proyecto todavía no se ha aprobado y solo teniendo en cuenta los propios plazos de la obra, es casi imposible que las obras arranquen en este mandato.
Catalá repite que quiere ser recordada como la alcaldesa que culminó el Jardín del Turia; sin embargo, los tiempos administrativos apuntan a que, al menos en este mandato, no será cuando lo consiga.

Espai Valdés
En el plano cultural, destacan tres grandes proyectos con sello propio de este gobierno que casi con total seguridad Catalá no podrá inaugurar en este mandato. Se trata del Espai Manolo Valdés en el Parque Central; el Museo Sorolla en el antiguo edificio de Correos y el monumento a Sorolla que el Ayuntamiento quiere recuperar en la playa del Cabanyal.
En el caso del Espai Valdés, el Ayuntamiento quiere acondicionar una de las naves del Parque Central para albergar varias obras del artista valenciano. La idea inicial era licitar la redacción del proyecto en otoño de 2025, acometer las obras a lo largo de 2026 para tener listo el espacio a finales de este año o principios del 2027. Sin embargo, los plazos administrativos -que siempre suelen ser imprevisibles- no se han cumplido y el Ayuntamiento ha adjudicado recientemente la redacción del proyecto, por lo que se antoja prácticamente imposible que pueda estar acabado antes de elecciones. Sí que parece más realista que pueda llegar el monolito que Valdés ha diseñado para el exterior de la nave en el propio Parque Central.
Museo Sorolla
En cuanto al Museo Sorolla en el antiguo edificio de Correos, aunque se trata de un proyecto de la Generalitat Valenciana como propietaria del inmueble, la alcaldesa se ha implicado en primera persona. Cabe recordar que primero se proyectó un Museo de las Fallas en este enclave, idea que acabó mutando a un espacio dedicado a albergar las obras del pintor propiedad de la Hispanic Society of America.
Sin embargo, no será en esta legislatura cuando se reabran las puertas del Palau de les Comunicacions como pinacoteca. Y es que los plazos administrativos en este proyecto ya eran muy ajustados de inicio. A ello se han sumado los habituales contratiempos en estos procesos, como la paralización temporal por un recurso contractual, que retrasó la adjudicación del proyecto que se produjo el pasado mes de marzo. Teniendo en cuenta el plazo para la redacción más la licitación y ejecución de las obras, el horizonte se coloca más allá de las elecciones.
De hecho, conscientes de esta realidad, el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca y la propia alcaldesa anunciaron que se había optado por habilitar espacio en el Museo de la Ciudad para poder traer los Sorolla de la Hispanic antes de 2027.

- Inauguración multitudinaria del monumento a Sorolla, en diciembre de 1933. -
- Foto: ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL
Monumento a Sorolla
La recuperación del monumento a Sorolla arrasado por la riuà del 57 fue una de las promesas electorales de Catalá, pero parece poco probable que se produzca en el corto plazo. Y es que la demarcación de Costas ha rechazado las tres propuestas que la Concejalía de Cultura remitió en mayo de 2025 para emplazar el monumento en la propia arena de la playa del Cabanyal -su ubicación original- en las inmediaciones del paseo o en una parcela cercana. El Ayuntamiento ha optado por recurrir la decisión de Costas en vez de buscar una alternativa para agilizar el proceso.
Palau de la Música
El primer acto de María José Catalá en el inicio de curso 2023-2024 (cuando apenas acababa de aterrizar en el Ayuntamiento de València) fue una visita a las obras del Palau de la Música, aún cerrado entonces. A este le acompañó un anuncio: una segunda fase de reparaciones para completar lo que, a pesar de cuatro años andamios, no se había planificado.
Cifras, plazos y promesas que finalmente se han ido desinflando. La primera intervención, la referida al hall del edificio anexo, se retrasó más de un año según lo previsto. Una vez iniciada la intervención, siguen los problemas: estaba previsto que durara dos meses y ya suman nueve. Por ahora no hay licitada ninguna otra actuación.
Tampoco llegará a tiempo el Centro del Cómic, cuyas obras se adjudicaron a finales de mayo y no concluirán hasta la segunda mitad de 2027. El caso de la Casa dels Bous y la Casa del Relojero es distinto, aunque las obras sí están finalizadas, todavía no han reabierto sus puertas como Museo de la Mar y Centro de Interpretación del Santo Cáliz. Si se acelera su tramitación, estos dos espacios sí que podrían todavía inaugurarse antes de las elecciones.
Los Docks
En el terreno de los grandes proyectos estratégicos, el emblemático edificio de los Docks, en La Marina, continúa a la espera de definir su futuro. El anterior ejecutivo local proyectó un centro de datos. Sin embargo, Catalá nunca compartió esa visión y, al tomar las riendas del consistorio, decidió paralizar la adjudicación del centro de datos para buscar un destino que, además de alinearse con el entorno innovador de La Marina, estuviera "abierto a la ciudadanía".
El verano pasado, el Ayuntamiento desveló que había recibido varias ofertas interesantes y anunció su intención de convocar un concurso público para que dichos proyectos "compitieran". Como paso previo se requería un informe sobre el nivel de protección patrimonial del inmueble, un documento del que el consistorio dispone desde febrero. Sin embargo, el concurso todavía no se ha lanzado. Teniendo en cuenta el avanzado estado de deterioro del inmueble y la envergadura de las obras que harán falta para rehabilitarlo, parece descartado que los Docks puedan reabrir en lo que queda de mandato.