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CAVAS ROSADOS

Rosea cavea et capilli rubrum

Buenos días, tardes o noches y saludos cordiales. Es igual y bien está. Porque hoy, entre horquillas, chuflos y copa en mano nos sentamos en el sofá, ima cavea de la pelu. De sky rojo barbero, faltaría más. 

Por | 08/06/2018 | 4 min, 1 seg

Que hemos venido a jugarnos todo a un tinte. ¿Que a cuál? Al petirruji, claro. Pero al burbujoso, oye. Del zanahorio al fresita pasando por el azafrán, que ahí van. Van asalmonados los salmones río arriba entre espuma y maravilla para cumplir una promesa. Lo dijimos, hedonistas. Que es el día y es color. Color de rosa. El del cava rosado.

Recordamos con la parsimonia de un antiguo rito y la brevedad de flequillo recién cortado. Espumoso hecho mediante el método tradicional de segunda fermentación en botella. Esta vez de uva tinta, toda o en parte, que con la caricia de su piel dará el tono deseado. Efervescencia, incomprendida en ocasiones, divertida continuamente, cosa seria muchas veces. Que si las burbujas siempre caben y los rosados nos encajan, parece claro que esta unión resultará. Todo está en atreverse para descubrir que lo bueno, bueno está.

Y para bueno nuestro amigo Josep Foraster Rosat Trepat Brut Reserva 2014 (Josep Foraster). Ligero y bien fresquito deja escapar gotitas revoltosas que renuevan. Una toalla envuelve con cariño, empapa excesos y nos sentamos a beberlo con tranquilidad y unos berberechos al vapor. Nuestro hairstylist lo flipa, claro, y nos pide un trago.

Y es que las pelirrojas lo somos así de natural, como el naturi de pansa rosada Capsigrany Rosé 2016 (Celler de Les Aus). Atrevido paseo por el campo con esa brisa que despeina entre almendros. Persistencia en personal diferencia que nos gusta con un carabinero, regordo y a la plancha.

Ya sabéis que la pelu y el vino son diversión, siempre diversión. Nos divertimos con el Castellroig Rosat Reserva 2016 (Finca Sabaté i Coca). Garnacha y trepat de interesante alegría que se planta en condiciones al lado de un besugo al horno. No perdemos la honda, que nos queda mucho por delante.

Adelante, mis valientes, a la carga con los tintes. Nos bebemos este Mirgin Rosé 2015 (Alta Alella). Brillo naranjoso de finura sin complicaciones. Directo y nada tonto lo dice todo en un pispás. Que es monastrell y que nos quiere con estos pelos y con unas cocochas a la brasa.

Ojo cuidado, que el tinte oscurece y llega De Nit Rosé 2015 (Raventós i Blanc). Atrevida mezcolanza de macabeo, xarel.lo, parellada y monastrell. Con calma acaricia cabesitas, que le gusta complacer. Y así, con pausa y relajado nos invita a unos chipirones vuelta y vuelta.

Llegó la hora de las pruebas y nos ponemos de severo moño con el Recaredo Intens Rosat Brut Nature 2013 (Recaredo). Pinot noir, monastrell y garnacha de colorida intensidad. Vinoso, con ideal burbuja y señorío de comer. De los de menú largo que empiece con unas ostras y termine con un guisito marinero.

Después de ponernos los pelos como escarpias volvemos a relajarnos con una copa de Freixenet Cuvee de Prestige Trepat 2015 (Freixenet). Sutil y a su aire no pide grandes esfuerzos. Un soltarse la coleta de aperitivo y canapé. De salmón ahumado, vale.

Y así a lo tonto y cardao seguimos entre sutiles garnachas con el Rosa Cusine 2014 (Parés Bàlta). Un casi blanco por finura que crece en acidez y amargosos. Caballero de pálido cabello con una caballa en suave escabeche.

Ricemos el rizo, dice Noel y abrimos un Vintage Rosé 2013 (Pere Ventura), pintot noir de corpulencia, tenacidad y firmeza. Crema entre burbujas gordezuelas que hacen tirabuzón con un plato de boquerones fritos.

A la de al lado, pobrecita, pobrecita, le están aplicando la permanente, que es como no cambiar de uva pero sí de perfil. El Gramona Argent Rosé 2013 (Gramona), es delgadez y elegancia. Interesante canoso con ponderada sensatez. Un top que mantiene el nivel junto a otro grande, un sapito con su refrito de ajo y guindilla.

A estas alturas ya sabemos que la virtud de un buen tintado está en su intensidad. Con el Gran Caus Brut Nature Rosé (Can Ráfols dels Caus) bebemos pálida fruta. Delgado gusto que se redondea entre piel de cebolla y que se nos antoja con una jugosa merluza a la romana.

Y colorín, colorado, nos despedimos en Valencia con otro pinot noir, que mira que da juego esta uva para colorearse entre burbujas. Vamos con el Gran Reserva Especial Rosado (Dominio de la Vega). Peculiar lozanía que se presenta espontánea al lado de unos mejillones a la marinera. Un hasta pronto, que volver volveremos. Con o sin pelos. A lo loco siempre. Disfrutando más.

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