MUUCHACHITAS, DE LA COMPAÑÍA DUNATACÀ, EN L’ESCORXADOR D’ELX 

Compañía Dunatacà: “Hay que desexualizar el cuerpo femenino”

25/09/2017 - 

ELCHE. La Compañía Dunatacà nace en Valencia el año 2016 de la unión de varios integrantes de colectivos de danza contemporánea valencianos. Surge de la inquietud por la creación e investigación artística por y para la búsqueda de nuevos lenguajes escénicos.

Esta agrupación de jóvenes artistas valencianas funciona como una red de soporte en la que, en cada proyecto que surge, cada participante toma un rol diferente para llevar a cabo el proyecto artístico en cuestión. Se definen como mujeres polivalentes, inquietas y sensibles a la realidad socio-cultural que las  rodea, con ganas de trasladar nuestras preocupaciones a la escena.

“El miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”.  Eduardo Galeano.

Un viaje hacia lo que aún hoy es utópico, un recorrido por lo que nos duele y un soñar de libertad. ¿Cómo se siente la mujer vaca? La mujer exprimida, la mujer omitida, el cacho de carne. ¿Cuál es el sueño de la mujer vaca? ¿Cuál es su utopía?. Así presentan las autoras este proyecto de teatro y danza, que supone la segunda producción de Dunatacà, dirigida por Julia Irango, en la dinámica de la compañía en la que las componentes van rotando en sus roles creativos, dirección, interpretación, acción. Y así la describen:  de temática eco-feminista, apuesta por una colectividad posible, la armonía dentro de un grupo que no busca ningún tipo de “poder” si no todos los tipos posibles de paz. MUUchachitas es un grito gamberro por la paz y libertad. Reclama y aclama por un mundo más justo, donde realmente todos los seres puedan vivir en armonía.

Andrea Torres, Mónika Vázquez, Blanca Arias, Julia Irango, Charo Gil-Mascarel, Raquel Fonfría, Luna Soriano, Julia Cambra, Sybila Gutiérrez, son las mujeres que viven esta compañía muy joven, tanto por la edad de sus creadoras, como por su trayectoria. La primera producción de Dunatacà, Seyahat, dirigida por Andrea Torres, se estrenó el 15 de septiembre de 2016, en la VI edición de Russafa Escènica. Mujer, de 2016, bajo dirección de Sybila Gutiérrez, y esta Muuchachitas, producción de 2017, son el bagaje actual de la compañía. En marcha está la gestación de dos nuevas piezas: Voces, dirigida por Charo Gil-Mascarell y Guardagujas, por Luna Soriano.

Tras su actuación del día 23 de septiembre, en L’Escorxador, Centre de Cultura Contemporània d’Elx, en la clausura de la Jornada Feminista Estatal organizada por el  Col·Lectiu Feminista Elx Pel Dret A Decidir, Pablo Serrano estuvo charlando con la directora de la obra, Julia Irango, y una de sus intérpretes, Luna Soriano:

- ¿Cuál es el leit motiv de Muuchachitas?

“Esta obra habla sobre ecofeminismo, un conecpto más amplio que el del feminismo, porque defiende que todos los seres vivos deberíamos ser iguales en derechos, en calidad de vida sobretodo. La experiencia de crear esta obra ha sido muy enriquecedora. Somos una compañía joven, con pocos recursos y, si ya dedicarse al arte es complicado, a un arte tan minoritario como la danza, todavía más. Ojalá empiece a ser más apoyado a nivel institucional, si no, va a ser muy complicado. Un proyecto hecho desde lo pequeño necesita que el equipo funcione, poner todas mucho de su parte y esta en concreto, que es una pieza que nos tocaba tan de cerca, por mujeres y por mujeres artistas, que es aún más complicado, ha rodado muy fácil”.

- ¿Y la experiencia en L’Escorxador, además dentro del contexto de las Jornadas Estatales sobre Feminismo?

Pues ha sido superespecial que nos contactaran ellas (el Col·Lectiu Feminista Elx Pel Dret A Decidir) para la clausura de estas jornadas, a lo que estamos muy agradecidas. Y la experiencia aquí, genial, siempre da un poco de miedo cuando hacemos esta obra frente a un público experto, porque obviamente, te miran desde otra perspectiva, y siempre pienso si nos hemos quedado corta, dado lo preocupante del tema, la desigualdad de la mujer en nuestra sociedad. Pero la acogida ha sido maravillosa y hemos acabado muy contentas.

- Y desde un punto de vista artístico, que puede aportar la danza al feminismo, al ecofeminismo, qué elemento diferenciador respecto de otras disciplinas?

El cuerpo. El cuerpo visto desde otro lenguaje, este es el elemento diferenciador. Es verdad que hay más propuestas desde el mundo del teatro que desde el de la danza, pero cuando lo muestras así –nosotras mezclamos danza y teatro-, parece que a la gente le entra más fácil y se va enganchando, que es nuestro propósito. Hay que desexualizar el cuerpo femenino, esto es lo más importante. Y en esta pieza no paramos de enseñarle el culo al público, de contonearnos y, como lo ves todo el rato, acabas quitándole la connotación sexual, se normaliza el cuerpo, que es lo que llevamos para salir a la calle, y eso no puede ser provocativo.

- Y entrando en el terreno laboral, en un mundo tan precario como el del arte, ¿cómo se hace para poder (sobre)vivir de ello?

La temática de nuestra pieza está tan en boga, tan contextualizada, que no creemos que sea difícil moverla. Muchas personas tiene muy presente estos temas, aunque no en todos los teatros se pueda hacer este tipo de piezas, pensada además para una sala alternativa. La dificultad principal a la hora de vender esta pieza (o las otras que tenemos en marcha) es lo joven que es la compañía, apenas tenemos un año, nos estamos dando a conocer. 

Para visibilizarla más  -ya que tiene grandes posibilidades didácticas- la estamos representando en institutos, algo adaptada, y es genial, porque llevar este tipo de obra a los más jóvenes hace que se planteen muchas preguntas, y eso hace que después de la obra, mantengamos un debate muy enriquecedor. No nos esperábamos, cuando lanzamos Muuchachitas, que tendría tantas lecturas diferentes, pero al hacerla con un público adolescente, y también con un público adulto, leen cosas que ni siquiera te habías planteado, como también la riqueza de los discursos, el de la danza y el del teatro, que estimulan de manera diferente y hace que haya quien se identifique más con uno, y otras personas con otro.

Fotos: Raquel Fonfría/José Luís Moreno