un repaso a lo que ha dado de sí el año

Surf, metal, congo-core, electrónica o punk melódico: el gran 2017 de las bandas alicantinas

31/12/2017 - 

ALICANTE. 2017 pronto será cosa del pasado, pero habrá mucho que recordar, como cada año que se va. En lo que a música respecta, este ha sido un curso muy prolífico, ejemplificando los buenos grupos que hay por la zona y que a lo largo de estos doce meses han publicado nuevo material, ya sea en formato EP o álbum, o que se han dado a conocer. Despedimos el año, pues, poniendo en valor la calidad de ellos y dejando constancia con esta pequeña radiografía, de la efervescencia productiva que vive la provincia en géneros tan distintos como el metal, el surf, la electrónica, el rock independiente o directamente estilos escurridizos, difíciles de catalogar.

La furia de la Vega Baja

Empezando pues por los decibelios más potentes, en el mes de junio se publicó el debut en largo de Lodo, conjunto de Rojales que se encuentra entre el Doom Metal y el Sludge de formaciones como Pelican o Neurosis. En otras palabras, metal instrumental, lento, corrosivo y denso, del que pega un tortazo en la cara para dejarte seco. El tema que abre el disco, ‘La muela de la Cruz’ —en homenaje a la sierra oriolana—, es una perfecta descripción de lo que hacen. Desarrollos largos para exhibir músculo —sin renunciar a detalles muy trabajados— y dejar claro que en la Vega Baja la potencia es el credo hegemónico.


Precisamente en la Vega Baja ha nacido también este año un nuevo proyecto, Cuneo, que han sacado su primer disco, en el que abogan por un hardcore melódico hecho para desnucar. Dejan entrever esa tradición hardcore que nació hace años en la zona por una parte, y por la otra que se nota que es un proyecto que viene de miembros de otras formaciones como Galgo (Elche/Catral), Virgen (Vega Baja) y The Wax (Barcelona). Para quienes disfrutan este tipo de géneros, sin duda aquí tienen un grupo para sacar punta.

Desde Elche con amor, surf y metal

Continuando con el músculo metalero, algo más al norte, en Elche, Hela han vuelto a publicar un álbum, esta vez ya con la nueva vocalista, Mireia Porto, que Rosy Finch, otro de los grupos importantes de hoy en el panorama alicantino por ese descaro grungero. Volviendo a los ilicitanos, que por cierto publicaron un split con Lodo hace años, su segundo disco es menos doom metal y tira hacia estructuras más cercanas al heavy en ocasiones. Pero siguen enseñando los dientes, además con la voz de Porto, que traslada todo su ímpetu a la vigorosa instrumentación de sus compañeros. De los proyectos más interesantes que han surgido por aquí.

Cambiando precisamente de estilo pero no de ciudad, en Elche este año ha habido nuevo material de formaciones jóvenes cuyos integrantes ya llevan tiempo metidos en la música. Los primeros son Los Antideslizantes, que durante este verano han publicado un nuevo EP, Carabassí, de nuevo con la geografía local en la memoria, y por supuesto con su característico surf elegante y estimulante en el que no falta la trompeta, que es uno de los valores añadidos que ofrecen en su propuesta. Un grupo que se deja escuchar relativamente bastante por El Sótano de Radio 3. Y otros que han hecho bastante ruido, sobre todo durante este año, sea por el Transtropicalia, por conciertos varios fuera de la barrera local y por supuesto con sus nuevos epés, son Los Manises.

Con su característico sonido mediterráneo, fresco y divertido, con un cacharro para la batería, el dúo ilicitano derrama entre gritos y vocales drone estirados, un punto intermedio entre los espasmos sonoros de Za! y la distorsión propia del indie rock norteamericano. Un puñado de referencias que aún siguen desarrollando y que a través de nuevas referencias como las de este año seguirán configurando sus coordenadas musicales hasta el paso lógico, el disco en larga duración.

El garageo alicantino y sus vertientes

En otros parámetros se mueve la gente de la familia garagera, bien poblada en la provincia como herederos del rock’n’roll que tanto ha vivido en Alicante. Ahí han estado por ejemplo con nuevo material gente dinamitera y descarada como Los Deformes de Rafal, que han lanzado un par de epés, a mitad de camino entre el garage andrajoso y un surf para mover el bullarengue ininterrumpidamente. Cerca de allí, en Orihuela, empieza a despuntar el joven Otto, que se perfila como un crooner que ya se está moviendo por la zona, en los garitos sagrados de rock’n’roll alicantinos y murcianos y también en interesantísimos ciclos de conciertos como siempre es el Microsonidos de Murcia o el reciente Festival Plataforma. El cuerpo que proyecta su guitarra acústica es suficiente para acompañar a su voz, dando como resultado un equilibrio eléctrico que va hacia arriba.

Aunque si hablamos de garage, en Alicante han publicado su tercer disco, de nuevo a través de BCore, Futuro Terror, que con esos devaneos entre el garage y el punk melódico que practican, están de sobra consolidados. La muestra es que hayan tocado por todo el país y puesto patas arriba festivales como el Fuzzville. En Precipicio, su tercer largo, siguen con su fórmula efectiva de siempre, aunque esta vez con un disco más completo, ya que han ampliado su abanico con estructuras que rompen con ese punk más homogéneo de los inicios. Con un garage más pop, en cambio, llega un nuevo proyecto, Las Infrarrojas, que han publicado su primer EP este mismo mes de diciembre.

De las cenizas de Las Sultanas o Ultrazorras llega de nuevo otro proyecto de mujeres tomando las armas, en este caso transformadas en guitarras, para deshacerte con ese sonido añejo, de mujeres sesenteras, como lo era el proyecto anterior. Garage pop delicioso, con estribillos pegadizos y el rock’n’roll siempre en el retrovisor. Siguiendo en Alicante, de allí nos han llegado buenos discos de indie rock como el de Marx, que con The Third Half han traído a hoy un sonido de clara herencia noventera, con mares de guitarras que tejen buenas atmósferas en las que se sumerge la voz de su vocalista. Un disco recomendable. Como lo ha sido también empezar a ver por escenarios de festivales de la provincia a No More Knobs, un proyecto que combina electrónica y rock, y que a pesar de que su EP es de finales de 2016, han empezado a hacer ruido este año. Y prometen bastante por las atmósferas que crean y los sonidos con los que juegan dentro de ella. Los cacharros siempre bien.  


La constante mutación 

Y para cerrar, lo más potente que ha habido a nivel estatal vinculado con la terreta, este caso con Elche, es justo hacerlo con Exquirla, el proyecto de Toundra con Niño de Elche, que ha dado como fruto Para Quienes Aún Viven, el disco que previsiblemente —y de manera justa— cope todos los tops de mejores discos patrios del año. Se complementan perfectamente, quizá Toundra, de hecho, son quienes más salen ganando al colaborar con Francisco Contreras, puesto que su carrera necesitaba un cambio así que rompiera un poco con la propuesta de siempre —y no por ello menos efectiva—. Los quejíos y toda la carga lírica de Contreras caen sobre tus oídos con las guitarras pesadas de los madrileños de forma contundente, tanto en el estudio como en directo. Y por cierto, hablando de flamencos y rumbas y de Elche, este año nos ha dejado también el ilicitano Pepe Tejera, cuyas raíces han quedado grabadas para siempre en el imaginario colectivo de la ciudad con ese popular —en el más amplio sentido de la palabra— ‘Elche, Sol y Palmeras’.

Por un 2018 a este nivel. Que no es poco, como se ve.


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