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La señora siempre tiene razón

De las chicas Telva a la ruleta del casino

16/10/2015 - 

VALENCIA. Hay un paraíso periodístico —dirigido a mujeres de alto poder adquisitivo— donde sí existen las fotografías espectaculares, la calidad de impresión, las altas tiradas y el abundante apoyo publicitario. El más veterano representante de este edén al que periodistas y lectores aspiramos se llama Telva, la primera revista que en 1963 capta el sentido entonces moderno de lo femenino. Y como en España sabemos entender la modernidad con una sutileza especial, los premios T (de Telva) a las Artes, las Ciencias y el Deporte se entregan desde desde el año 2011 en el legendario Palau de les Arts, amparados por la feliz coincidencia de su nombre con nuestro conjunto arquitectónico valenciano de referencia.

La gala de rigurosa etiqueta, smokings y sensuales trajes de noche, premió en su categoría de deporte a la Selección Femenina de Baloncesto que, ahí queda eso, ha obtenido medallas de bronce, plata y oro en las últimas competiciones europeas y mundiales.

Lo recogieron, altas y esbeltas, Marta Fernández, Elisa Aguilar —que fue capitana del equipo valenciano de Ros Casares—, la valenciana Anna Montañana Monty e Isa Sánchez, segunda entrenadora de esa nuestra Selección cuyos éxitos quedan muchas veces sepultados entre las noticias deportivas, es decir, las únicas: las del fútbol.

El premio a las Ciencias ha recaído en el doctor Rafael Matesanz, que iba vestido con un sencillo traje de color azul-Corte Inglés. El director de la organización nacional de Trasplantes, tras ser recibido con la canción de Queen You are my best friend, lanzó un encendido discurso sobre la importancia de la Sanidad Pública, universal y sin diferencias, alabó la solidaridad del modelo de nuestro Sistema de Salud Español y recordó -causando profundos pensamientos y algún remordimiento entre alguno de los asistentes- que en nuestro país hay cuatro veces más donantes que en la poderosa Alemania.

Como el universo de los toros está causando sensación últimamente en la sociedad y el listón que puso Raphael estaba muy alto, el galardón al Arte lo recibió el diestro de Chiva Enrique Ponce que subió al escenario con chaqueta de terciopelo, pajarita, pañuelo en el bolsillo superior y pantalón gris. Con su humildad habitual, agradeció el premio por esos 25 años de carrera taurina a su mujer, Paloma Cuevas, que tras unos meses muy duros por el fallecimiento de su hermano, acudió vestida con una sonrisa y un traje de hada de Chaikovski, brillante, blanco y con transparencias.

Coincidí con rostros conocidos, como la fundadora de Telva, Covadonga O´Shea, siempre con sus pantalones, entre el feminismo y lo más tradicional. Se rió cuando le recordé aquella entrevista del Caiga Quien Caiga, cuando al día siguiente salió la noticia de que el BBV se fusionaba con Argentaría y donde concluimos que a su cuñado, Emilio Botín, sólo le faltaba casar a su hija con el Príncipe Felipe. Me preguntó si aún teníamos el colmillo afilado, y le respondí que vive Dios que sí, si me dejan, claro.

Luego creo que se me nubló la mente, de repente me pareció que estaba en la terraza de Aquarium, y luego me vi entre de nuevo entre las escaleras de cemento del Palau.

Compartí un cigarrilo y hasta me hice un selfie con Gema Ruiz, vestida de leoparda rosa, que fue joven consorte de aquel tremebundo ministro que fue Álvarez Cascos y que acudió con su actual esposo, Juan Díaz Alonso, abogado, empresario y alcalde por el PP en un pueblo de Ávila.

Tanto la directora de la Revista, Olga Ruiz, vestida con un traje negro como de mala de James Bond, su subdirectora, Lucía Francesch, como todo el equipo femenino de la revista, estuvieron atentísimas recibiendo a los invitados.

Se encontraban entre ellos ese legado de nuestra historia reciente, Luis Alfonso de Borbón Martínez-Bordiú;  la casi exnuera de Vargas Llosa y exesposa de Cayetano de Alba Genoveva Casanova, casada ahora con el exministro de Justicia José María Michavila; Paloma Segrelles, una de las mujeres con más poder social en España tras su divorcio novelesco del empresario Emilio Álvarez;los diestros Miguel Báez, el padre de El Litri, y Vicente Barrera, con su esposa Rocío Donat; Nuria March que estuvo casada con el nieto de FrancoJaime Martínez-Bordiu; la it girl que no lo es, Fiona Ferrer, exmujer de Jaime Polanco; Irene Villa, aún conocida por el atentado de ETA en Aluche,y su atento marido Juan Pablo Lauro siempre pendiente de ella.

El año pasado estuvo presente ni más ni menos que nuestro llorado expresidente Alberto Fabra, pero en representación de la Generalitat asistió la consellera de Sanidad y secretaria de Igualdad del PSOE, la rebenfeta Carmen Montón que en vez de alquilar un smoking vino con un elegante y sencillo traje de noche.

Y como no sabía quién era nadie infiltré entre los invitados valencianos, que eran menos numerosos que en anteriores certámenes, pero muy centrados en el mundo de la estética y cuestiones análogas. Estos son los nombres que amablemente me dieron:

La primera en llegar fue la diseñadora de Xàtiva Virtudes Langa, enfundada en oro; estuvieron Bárbara Jiménez de Laiglesia, de Cocotte Catering, quienes prepararon la cena; el doctor Gómez-Ferrer y Vicente Garrido, doctor en derecho, que fue miembro del Consejo de Administración de Patrocini de Les Arts, de forma desinteresada; Lucía Asensio, de Asensio Odontología Avanzada; Alfredo Bataller, presidente del SHA Wellness Clinic; la siempre presente en todo acto social que se precie, Juana Camps; la estilista María Cosín; el interiorista Ramón BandrésCristina, la hija del desaparecido Arturo Blanch, accionista de El Mundo; Rafael Navarro, director de la sección valenciana de ese diario; Adriana Iglesias, diseñadora; María y Toya, de la farmacia AragónPepe y Lola Navarro, de la herboristería Navarro; Mariel Vicens, de Chicpoint; del mundo de la joyeria, Argimiro AguilarAntonio RomeroGuillermo MartorellMamen Puchades y Marga Martínez; la musa de Instagram, Zaida Miranda, que vino deliciosamente casi desnuda con un traje de Alejandro RestaMaite Marín, directora del colegio Mas Camarena; el imprescindible notario Carlos Pascual, y su hija, la relaciones públicas Andrea PascualJuan Carlos Gómez-Pantoja de Atalanta y Rocío Bacharach.

De ahí me teletransporté a la fiesta del quinto aniversario del Casino Cirsa de Valencia, el único casino full time las veinticuatro horas del día. Aquello fue espectacular: se había proyectado un recorrido por los cinco sentidos (olfato, vista, tacto, etc) con regalos entre los participantes y la culminación de nuestros deseos. Pero ya saben que Valencia es vanguardista y de mucho libre albedrío, de modo que entre actividad y actividad nos perdimos entre los diversos grupos de música repartidos por sus enormes instalaciones, entre ellos la banda de Villamarchante que tocaron el “a quién le importa” con una percusión paralela a la batucada. Un video pasaba la grabación del personal del establecimiento bailando números de la película Grease con el que se lo pasaron pipa.

El catering superó cualquier expectativa imaginada por la ávida mente de Lucas Soler. Muchísimos canapés. Nunca había visto trozos de foie-gras de más de un centímetro, regados con tantas clases de bebida para la satisfacción total de los invitados. Los propios camareros afirmaban que no habían dado tanto Moët Chandon desde el evento de Ferrari. Aquello fue el paraíso, como dice el versículo 11 del Eclesiastés. Había gente sentada con un plato, disfrutando del queso y los mariscos rebozados ensartados en un palito que daba gloria verlos disfrutar del convite.

El Casino Cirsa es uno de los lugares más representativos de la sociedad valenciana media, alejado del rollo ruzafero y del clásico glamour de provincias de las fiestas de empresarios. Allí se mezclan los famosos orientales de ca-chino —que son tratados como clientes preferentes, con su propia Relaciones Públicas nativa y sus canapés favoritos de sushi— con señoras liberadas de todo prejuicio, vestidas como ellas quieren y el pelo con increíbles cardados hechos en casa, envidia de muchos peluqueros de Londres. Es puro atrevimiento de modernidad del que se puede ver en las mejores peliculas de Fellini, pero una modernidad real, con señoras con sus arrugas y señores con tripa de los que no ya se pueden encontrar ejemplares en ninguna fiesta debido a las exigencias de la perfección. Y uno se divierte de verdad cuando es natural y no está sometido a obligaciones estéticas. Los camareros son lo máximo y atienden con una sonrisa tanto a un señor con pantalón amarillo y anorak naranja como a la señora con cara de ángel que roba un limón de un centro de mesa o a los chinos que les hacen bromas raras con los pinchitos. Es algo análogo a asistir al Oceanografic viendo las distintas especies evolucionar en su medio, pero con la posibilidad de jugarse unos euros, a ver si hay suerte.

Nos atendió su director, Javier Gutiérrez, que nos presentó al personal de seguridad que, con motivo del aniversario y mi simpatía hizo migas con la prensa, y nos llevó de un lado a otro para recorrer los diversos espacios del casino.

Estuvo también Antonio Bernabé, de Fundación Turismo Valencia, conocedor de la gran afluencia de público extranjero que atraen los lugares de ocio en la ciudad.

Me encontré con mi querido Ramón Palomar, el periodista de Valencia Radio al que maté simbólicamente hace años en un cuento de novela negra, rodeado de mujeres hermosísimas de las que sólo se pueden encontrar en un casino. También estaban el artista plástico Pol Coronado, la Relaciones Públicas Sonia Arizo, los artistas DaBid —no es una errata, es su nombre— y Xavi Ferrer y un empresario de placas solares austriacas en forma de girasol todo vestido de blanco y largas canas llamado Ferreira. Alguien dijo también que había un invitado muy parecido al Pequeño Nicolás, pero no me atreví a comprobarlo.

Las celebrities televisivas fueron el popular entrevistador del corazón con rastas, Torito, la presentadora Ares Teixidó, la concursante de Gran Hermano Aguasantas Vilches, la guapísima presentadora Elsa Anka, la modelo Mireia Canalda que presentó conmigo el programa de TVE1 Extra y que acaba de tener un hijo con  el exnadador Felipe López así como la presentadora siempre enamorada Maribel Sanz. Una delicia para los sentidos antifundamentalistas, perfecto fin de fiesta y broche de oro de la gala Telva.

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