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Bebidas muy #hygge para combatir el frío

El otoño a la taza sabe mejor

De colores, espumosas, especiadas  y sabrosas. Así son las bebidas vegetales que te harán amar el otoño, o que al menos lo harán más dulce. 

Por | 15/11/2019 | 5 min, 43 seg

Nunca fui de café ni de agosto. Del café no me conquistaron ni su sabor ni su olor, y siguen sin conquistarme, y en agosto siempre huí hacia el norte, a sentir el fresco del monte. Pero sí soy de otoño, de hojas secas bajo las ruedas de la bici, de atardecer con una manta, de ver llover, y por supuesto, de bebidas calientes y espumosas. El otoño huele a canela, a cacao y a vainilla, sino no es otoño.

Me recrearía eternamente en uno de esos momentos #hygge que han inventado los daneses y que tanto bien han traído a mi vida. Sentada en la ventana de una cafetería, música relajante, con mi latte caliente entre las manos y viendo a la gente pasar. Que se pare el tiempo por favor. 

Pues aunque el rollito hygge sea muy nórdico, no te hace falta ir hasta allí para disfrutar. A ti, que lo amas tanto como yo, y a ti, que odias el frío pero necesitas saber cómo sobrevivir a él, os digo que en Valencia lo tenéis todo todito para ponerles un poco de color a estos meses. Solo te hace falta saber dónde tomarte un buen latte caliente, la bebida vegetal de moda preparada con tés, especias, verduras y superalimentos, que no hace falta endulzar, llenos de antioxidantes y libres de cafeína.

Ahí van mis sitios top para quitarme el reloj y dejar que pasen las horas.

Empiezo por Federal Café, porque es mi clásico de capricho. Si quiero un homenaje, allá que voy. Porque allí dentro parece que no pase el tiempo de lo acogedor que es el local, se respira tranquilidad, calma. Aviso, si vas con prisa no te dejes caer por allí, llegarás tarde a donde quiera que te esperen después. ¿Qué pedirse? Un Chai latte. Si no lo conoces, te cuento. Es una bebida típica del sur de la India que consiste en mezclar un té básico, como el negro, con hinojo dulce, canela, clavo, jengibre, semillas de cardamomo y pimienta. Un montón de especias que saben a gloria igual que su espuma. Siempre con bebida de avena, perfecta para que se aprecien todos los sabores del té, y bien cargadito de canela. Eso sí, si eres un amante del Chai latte auténtico, el que pica (sí, el original pica), el de Bluebell Café es el tuyo. 

En pleno barrio de Ruzafa se encuentra esta cafetería, que aunque es de café de especialidad, también hacen muy bien todo lo demás. Tienen un gusto enorme por el detalle, por el placer del paladar y el local es lo justo lo que necesitas para una tarde de lluvia.


Si el otoño te abofetea en la cara, amaneces raro y quieres cambiarle la paleta de colores,  nos vamos a Cake Project. Allí pasarás de ver la vida en color marrón al arcoiris en un abrir y cerrar de ojos. Una pastelería que te devolverá la vida con sus “Rainbow lattes”. Empezamos por el remolacha latte, o también conocido como pink latte, que ahora se ve mucho entre instagramers y es que no es para menos, porque mola mucho beber de color rosa. La vida parece que se ve más bonita. ¿Y qué lleva? Leche vegetal y remolacha, nada más. Le puedes poner canela, si no puedes vivir sin ella como yo, y siropes si te gusta más dulce, aunque no lo necesita porque gracias a la remolacha tiene un dulzor natural. Una bebida sana, rica y muy divertida.

Otro sitio muy top para tomarse un buen pink latte es El Observatorio, lo hacen brutal. ¿Irse hasta Patraix para tomarse una bebida? Sí, sin duda. Es más, vete a almorzar y hazte el brunch entero para explotar de gusto.


Seguimos en Cake Project con el Blue latte. Sí señor, la vida entre unicornios aquí es posible. Una bebida caliente, vegetal y de color azul. Siempre me pregunté si había algún alimento azul que estuviese bueno, y la respuesta es totalmente afirmativa. Dar sorbos de color azul es guay, fuera de lo normal, y si está bueno más que mejor. Se prepara con espirulina, un alga considerada un superalimento que cuenta con hasta 67 vitaminas en su composición. Pídelo con leche de coco y disfruta de un viaje hacia Avatar. 

En cuarto lugar la bebida dorada, el Golden Latte. A ella la quieres si te encuentras mal, si estás bajo de defensas, si tu estómago necesita una tregua o simplemente si te flipa la cúrcuma como a mi. Se trata de una bebida hecha a base de leche vegetal y cúrcuma, lo que le da su color dorado, de ahí su nombre. Además se le añade canela, sirope (si quieres), una pizca de pimienta negra y jengibre. Es una de las bebidas con más adeptos, ahí ahí peleando con el chai latte por el primer lugar, ya que además de estar buenísima, tiene multitud de propiedades. Porque la cúrcuma, señores, es la mejor especia del planeta (después de la canela). Tiene propiedades antiinflamatorias y es buenísima para el aparato digestivo. Este en Federal Café también lo preparan de 10.


Por último, aunque no soy muy fan, no puede faltar el Matcha Latte. El té de color verde que tiene tanto amantes como detractores, ya que el té matcha tiene un sabor muy intenso y no todos congeniamos bien con él. Si te va lo amargo, no lo descartes, conozco a verdaderos enganchados a este té que no imaginan la vida sin él. Además, su preparación tiene mucha historia, y es que se considera un tipo de meditación a la que hay que prestar tiempo y mucha atención. Es toda una ceremonia japonesa en la que se coloca el té matcha en un bowl llamado chawan, se le va añadiendo el agua caliente y se mezcla con un batidor especial llamado chasen que hace que se mezcle bien y salga sin grumos. Solo por lo relajante que debe ser prepararlo, merece la pena. Además los japoneses saben lo que se hacen, y si dicen que relaja, amén. Pero si no quieres vivir la experiencia íntegra, puedes probarlo en Café Madrigal, se sirve en vaso grande (para los que aprecian la generosidad) y dicen los expertos que está bien bueno.

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