análisis

El ticket Ribó-Papi para Compromís en València gana enteros con las primarias en el aire

30/01/2022 - 

VALÈNCIA. El alcalde de València, Joan Ribó, no ha dejado claro todavía si quiere volver a serlo. En principio, dijo que ya estaba bien, que ocho años eran suficientes, que había que dejar paso a nuevos liderazgos en Compromís, la coalición electoral con la que consiguió la vara de mando en 2015. Pero superadas las elecciones de 2019, cambió el relato: ya no lo tenía tan claro, se lo tenía que pensar y tomar una decisión. Y anunció que haría pública esa decisión este año 2022.

Pero las aguas de Compromís no acostumbran a estar quietas, y menos en año preelectoral. Buena muestra de ello es que en la coalición valencianista que integran Més Compromís -el antiguo Bloc Nacionalista-, Iniciativa y VerdsEquo, ya habían empezado el año pasado a tantear planes alternativos a Ribó como cabeza de cartel al Ayuntamiento de València: el magistrado Joaquim Bosch rechazó el ofrecimiento, como publicó este diario.

En la coalición, sin embargo, siempre se ha dicho que la primera opción es Ribó, figura de consenso y espejo de equilibrio en una coalición líquida, de corrientes intrincadas e innumerables matices. Por eso, y por los buenos resultados que ha cosechado en las últimas citas electorales -en 2019 mejoró un concejal respecto a 2015 a costa de Podemos-, el entorno busca que el batlle preste su último servicio a la fuerza del guiño: presentarse para retener por segunda vez la Alcaldía de la capital.

Su negativa plantearía un impredecible resultado en las urnas, además de una previa carrera sucesoria donde no sólo nombres del grupo municipal estarían sobre la mesa, sino también mirlos blancos -independientes- o rostros conocidos a nivel autonómico o estatal. Un puzle de complicada resolución. De ahí que voces reputadas en la coalición vean probable que Ribó decida finalmente encabezar la candidatura por última vez, independientemente de su posible salida bien a mitad de mandato en un nuevo gobierno de izquierdas que lidera, bien tras los comicios si no consigue la vara de mando municipal.

Pero Compromís, además de resolver la encrucijada del alcaldable, también tendrá que decidir quiénes le seguirán en el ticket electoral. Un proceso clave en todos los partidos, pero especialmente animado en la UTE política, abanderada públicamente de la democracia interna y sometida asiduamente a las fuerzas de las corrientes internas. Además de los nombres ya consolidados en València ciudad -Pere Fuset o Isa Lozano en Més; Sergi Campillo o Luisa Notario en Iniciativa-, parece ganar enteros la concurrencia de otros rostros.

Es el caso de Papi Robles, una de las líderes de la coalición valencianista en el Cap i Casal. La murciana, arraigada en València, se ha hecho un hueco nada desdeñable a nivel autonómico tras ser nombrada síndica del grupo parlamentario en Les Corts Valencianes. Una plaza de cierta proyección pública pero también de liderazgo interno que se suma al considerable peso orgánico que Robles ejerce en la capital del Túria.

Además de ser próxima a la actual secretaria general de Més, Àgueda Micó, ostenta la secretaría comarcal de València de dicho partido, cuya agrupación controla sin demasiados problemas -se demostró en la elección de delegados para el último congreso del Bloc-, y donde actúa entre las bambalinas del grupo municipal y en la acción externa del partido. Todo ello con la inestimable sintonía del secretario del grupo en el Ayuntamiento, Amadeu Mezquida -también de Més-, gurú y estratega político de influencia notable entre las filas de la coalición.

No se puede pasar por alto tampoco la buena relación que, además, mantiene Robles con el primer edil. No hay más que ver cuál fue la reacción pública -interesante por innecesaria- de Ribó en apoyo a la propuesta de Robles como nueva portavoz parlamentaria para sustituir a Fran Ferri en detrimento de la idea de Aitana Más (Iniciativa): consideró "importante" que la persona sustituta estuviera "vinculada de alguna manera" a València ciudad, en clara referencia a ella.

Para encontrar otra muestra de ello no habría que remontarse muy lejos: a las semanas posteriores a las últimas elecciones municipales de 2019. Entonces, fue elegida una de los representantes de Compromís para negociar el acuerdo de gobierno con el PSPV que lidera Sandra Gómez. A lo que se suma que Robles es una de las figuras clave de la coalición valencianista en sus batallas ecologistas, como la del PAI de Benimaclet o contra la ampliación del Puerto de València -habitualmente en fricción con los socialistas-. Guerras políticas ambas que continúan abiertas y que marcarán la política local en los últimos estertores del mandato.

¿Unas primarias diferentes?

Con todo, el diseño de la lista electoral depende directamente de la fórmula que utilice la coalición valencianista para seleccionar a sus candidatos a regidor. Y es que en este período preelectoral no son pocos los que empiezan a plantear cambios en el sistema de democracia interna aplicada por Compromís en las últimas ocasiones.

En ese sentido, ya hay voces que auguran modificaciones en las primarias o incluso una reforma de calado al menos en València ciudad, como publicó Valencia Plaza. Lo hacen no con pocos motivos: a las ya conocidas disfunciones de este sistema de confección de equipos se suma, además, la posibilidad que ofrecería este cambio de timón de un mayor control sobre el ticket electoral final.

Así, en los mentideros de Compromís se reconoce que las primarias entendidas como hasta ahora, aunque son un efectivo instrumento de movilización y participación de la militancia como prólogo a la campaña y las elecciones, también dan lugar alimentan el individualismo y la competitividad y dificultan la creación de grupos cohesionados. Sin olvidar que la capacidad de amarrar los resultados finales para los aparatos de cada partido es mucho menor que en otro tipo de procesos.

Así pues, una fórmula posible sería la de las listas cerradas desbloqueadas -candidaturas prediseñadas entre las que han de elegir los militantes-, pero incluso se plantea suprimir las primarias conjuntas: que cada partido elija a sus representantes de manera independiente.

Se trata de cambios que por un lado impedirían la injerencia externa en los equilibrios de cada una de las fuerzas, tanto de otros partidos de la coalición como de personas ajenas a Compromís que buscaran desestabilizar las filas de la coalición. Pero además, solucionaría el estorbo que supondrían las primarias en el caso de que se quiera introducir un fichaje independiente en la candidatura electoral: someterlo a votación podría desincentivar la atracción de talento.

En cualquiera de los dos casos, sería mucho menos problemático dificultar el acceso a un puesto de salida en la lista a outsiders de cada una de las tres patas de Compromís: miembros con escasos apoyos entre la cúpula de sus respectivos partidos y que hasta ahora habían conseguido cierta presencia gracias a las primarias abiertas. Se podría obstaculizar, por ejemplo, la entrada de Enric Morera, alejado de la actual dirección de Més y que ya ha puesto sobre la mesa en alguna ocasión su intención de recalar en la lista municipal.

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