En la última edición del concurso internacional de queso de Lyon —uno de los certámenes más exigentes del mundo— un producto que nadie esperaba ha puesto a la provincia de Castelló bajo los focos de la crítica y la alta gastronomía: un queso azul de oveja. Su autor es la quesería Tot de Poble, ubicada en Les Coves de Vinromà, en la histórica La Plana de l’Arc. Hasta ahora, los quesos azules eran prácticamente desconocidos en la tradición quesera de la Comunitat Valenciana, o mejor dicho inexistentes, lo que convierte este reconocimiento en un hito para el sector lácteo local.
En Tot de Poble, recuerdan que “empezamos por obligación”: vendían leche y decidieron transformarla para dar viabilidad a su explotación. Su primer queso, El Miracle, con solo tres meses de curación, rinde homenaje a una historia local de aparición milagrosa —“el milagro fue que nos saliera bien el queso”, bromean—. Desde entonces, su catálogo ha crecido con piezas curadas que ya han cosechado medallas de oro en España, hasta llegar al audaz azul de oveja que ha traspasado fronteras.
Esta quesería es una de las muchas que representan el sector quesero en la provincia de Castellón, porque si retrocedemos en el tiempo y topografía, encontramos proyectos que han marcado el relato quesero castellonense desde distintos ángulos.

Los Corrales de Almedíjar en Sierra de Espadán (Almedíjar, Alto Palancia desde 1990)
Fundada a comienzos de los años noventa en el municipio de Almedíjar, en el corazón del Alto Palancia, esta quesería fue pionera en profesionalizar la transformación láctea dentro del parque natural de la Sierra de Espadán. Impulsada por una familia ganadera vinculada históricamente al pastoreo, elabora quesos a partir de leche cruda de cabra —principalmente— y oveja procedente de rebaños propios y de ganaderías cercanas. Su queso Espadán, de pasta prensada y maduración media, es su emblema: intenso, ligeramente vegetal, con notas que evocan monte bajo y resina. La firma ha obtenido reconocimientos en certámenes nacionales y ha consolidado presencia fuera de la Comunitat, situando el nombre de Espadán en tiendas especializadas como Formaje y el Bernabéu Market (en Madrid) y restauración gastronómica como ejemplo de queso de sierra con identidad marcada.

- - Los Corrales
Quesos de Catí en Maestrat (Catí, Alt Maestrat, desde 2004)
Constituida en 2004 como cooperativa en Catí, en la comarca del Alt Maestrat, Quesos de Catí agrupa a ganaderos locales que suministran leche de cabra y oveja procedente de ganaderos del entorno. Su modelo colectivo garantiza volumen y regularidad sin perder el anclaje territorial. Elaboran desde frescos y tiernos hasta curados y especialidades aromatizadas —como el cabra al romero— además del tradicional Tronchón de oveja. Acumulan más de medio centenar de premios nacionales e internacionales, con medallas en certámenes como los World Cheese Awards, consolidándose como una de las marcas más reconocidas del queso castellonense. Su mayor hito ha sido convertir una tradición histórica del Maestrat en industria moderna con proyección exportadora.

- - Quesos de Catí
Formatgeria Artesana La Planeta en Baix Maestrat (Mas La Creu, entre Catí y Xert, desde 2013)
En 2013, el pastor y quesero Jordi Benages Roig puso en marcha este proyecto en Mas La Creu, enclave rural entre Catí y Xert, ya en la comarca del Baix Maestrat. La Planeta trabaja exclusivamente con leche cruda de oveja procedente de su propio rebaño en pastoreo, lo que le ha valido el sello “Queso de Pastor”. La trazabilidad es total: del manejo del ganado a la afinación final. Su catálogo incluye fresco, semicurado y curado, además de piezas experimentales aromatizadas con romero del entorno. Más que buscar uniformidad, Jordi defiende la estacionalidad y las variaciones del pasto como parte del carácter del queso. Presente en mercados locales y grupos de consumo, su mayor reconocimiento es haberse convertido en referencia del pastoreo real en Castellón.
Quesos El Poble Benassal en Alto Maestrazgo (Benassal, origen en los años 30 y marca actual desde 2014)
La tradición quesera de Benassal se remonta a los años treinta, cuando varias masías elaboraban queso con la leche recogida en el término. La marca actual, estructurada empresarialmente en la década de 2010, recoge ese legado y lo actualiza con instalaciones modernas sin renunciar al sello artesanal. Trabajan con leche de oveja y cabra de ganaderías del Alto Maestrazgo, elaborando frescos, semicurados y curados de perfil limpio y equilibrado. Uno de sus quesos más singulares y alabados es el curado de cabra con jamón. Han sido reconocidos en concursos autonómicos y nacionales, reforzando la imagen de Benassal como enclave histórico del queso castellonense. Gracias a su actividad han profesionalizado una tradición doméstica manteniendo el arraigo a las masías que le dieron origen.
La Caseta d’Espadà en Sierra de Espadán (Eslida, Plana Baixa, desde 2016)
En Eslida, vertiente sur de la Sierra de Espadán y ya en la comarca de Plana Baixa, nace en 2016 esta quesería familiar impulsada por emprendedores locales vinculados a la ganadería caprina. Decidieron elaboran principalmente con leche de las cabras que ya pastoreaban, aunque incorporan también oveja en algunas piezas. Su gama abarca frescos, semicurados y curados. Este proyecto, que nace con la vocación de dar un paso más al oficio del pastoreo, dejó de vender leche con la segunda generación para evolucionar hacia la marca que conocemos actualmente.
Quesería Serbogal en Alto Palancia (Sot de Ferrer, desde 2021)
Una de las más reciente del recorrido es Serbol, creada en 2021 en Sot de Ferrer, también en el Alto Palancia. Impulsada por una familia ganadera que decidió transformar su propia producción, trabaja con leche de cabra de su rebaño, apostando por circuitos cortos de comercialización. Elaboran quesos frescos, semicurados y curados de perfil suave, pensados tanto para mercado local como para restauración de proximidad. Aunque aún joven, ha logrado consolidarse en ferias comarcales y puntos de venta especializados del sur de la provincia. Su principal hito es representar el relevo generacional del sector quesero castellonense, demostrando que el oficio sigue encontrando nuevas manos.
Sabores del Llosar en Els Ports (Vilafranca, desde 2022)
Fundada en en Vilafranca del Cid, entre la comarca de Els Ports y el Maestrat, Sabores del Llosar nace como proyecto familiar vinculado a la tradición ganadera de montaña. Impulsada por productores locales que decidieron transformar la leche del entorno para generar valor añadido en origen, la quesería trabaja principalmente con leche de oveja y cabra en una altitud de más de 1.100 metros donde el clima frío condiciona tanto la alimentación del ganado como los tiempos de maduración.
Son especialistas en quesos frescos, cuajadas y queso de untar. Aunque actualmente venden bajo demanda, también ofrecen experiencias de agroturismo en el Mas de la Marina rodeados de los animales.
Del norte serrano al interior del Maestrazgo, de la Plana al Baix Maestrat, los quesos de Castelló son hoy un relato en construcción que dialoga con el paisaje, con la botánica de sus pastos, con historias familiares y con la propia cultura alimentaria mediterránea. Más allá de premios —aunque estos sirven de termómetro de excelencia— lo relevante es cómo cada proyecto articula sentido de lugar y técnica, transformando la leche en productos que trascienden la mesa local para hablar en escenarios nacionales e internacionales. Castelló, hasta hace poco ignorado en los mapas queseros, presenta hoy un discurso sólido: quesos que cuentan de dónde vienen y, sobre todo, hacia dónde pueden —y deben— mirar.