en pleno corazón del botànic

Jaume Mora abre ‘Risitas’, el estudio-hogar de la risografía en València

13/01/2024 - 

VALÈNCIA. El mundo entero se podría pintar con los tres colores primarios: cian, magenta y amarillo, si se combinan bien con ellos se podría hacer el retrato entintado de una ciudad entera. Estos colores tienen que ser manejados por un maestro, alguien que sepa combinarlos para que todo quede en el tono perfecto. 

El diseñador e ilustrador valenciano Jaume Mora es uno de ellos y su trabajo también es de colores: trabaja la técnica de la risografía, una sistema de impresión sobre papel en el que varias tintas de colores pueden formar ilustraciones a través de varios procesos de entintado. Estos se trabajan en varias capas para crear una imagen irrepetible y el proceso es similar al de la serigrafía, salvo que nadie aplasta los colores sobre el papel sino que lo hace la propia máquina.

Mora acciona la acciona con el azul, el rosa, el amarillo, el rojo y el negro… y lo hace en casa. Estos colores conviven -dentro de unos enormes tubos- en su nuevo estudio: Risitas, el nuevo hogar de esta técnica ubicado en pleno corazón de València, junto al Botànic. Acorazados en enormes cajas de plástico los tubos de colores esperan ansiosos su turno dentro de una impresora de risografía de finales de los años 90, y esta se encarga de "hacer la magia".

De cara a principios de febrero las puertas de Risitas -las mismas del hogar de Mora- se abrirán al público. Lo harán para convertirse en un punto de referencia de la risografía en València y para educar sobre esta técnica, la gran desconocida del mundo de la impresión y cabalga entre la serigrafía y la litografía offset.

“Es similar a la serigrafía pero sin las pantallas ni alguien que ejerza una presión sobre ellas. La tinta funciona a través de rodillos que se encuentran dentro de un tambor, estos dan vueltas sobre el papel para transferir la imagen”, explica mientras observa la máquina que crea todo esto a la vez que “hace sus cosas y sus ruiditos”.

En este estudio-hogar cabe cualquier artista, diseñador o persona interesada que tenga un proyecto: desde láminas hasta fanzines pasando por todo tipo de creaciones en papel, casi sin límites. El reto está en que, además de producir, Mora está interesado en que Risitas sirva para instruir en el mundo de la risografía: “Busco que sea algo cercano y personal, abro las puertas de mi casa a quien quiera comprender cómo funciona y saber cómo se trabaja esto”, añade el ilustrador, quien lleva trasteando con la máquina casi un mes para poder ofrecer resultados y entintados perfectos. 

Con motivo de enseñar más sobre este universo ha elaborado una guía completa que explica desde el tipo de mancha que se genera hasta la selección de tipografías, pasando por el sangrado necesario para imprimir un proyecto y explicando como funcionan las paletas de color y sus combinaciones. Junto a esta guía Mora también tiene en mente organizar talleres abiertos para que cualquiera pueda ir a "jugar y experimentar" con las tintas y contemplar los procesos. 

La protagonista de Risitas es una máquina sonriente, herencia de su amigo Pablus. Este fue quien le enseñó "la magia de la riso" y quien le introdujo en el mundillo: “Subí una ilustración mía a Instagram y Pablus me dijo que era “carne de riso”, eso fue hace cuatro años y fue ahí cuando lo empecé a investigar”, comenta mientras señala la lámina, “era algo que me llamaba mucho la atención, conocía la técnica pero desconocía el cómo se hacía”, aclara. 

Pablus sacia esa curiosidad dándole a Mora el elemento clave para empezar: la máquina, con la que comienza a trabajar y aprender desde cero. Es tan única como sus dos dueños, junto a ella solo hay otras tres en València: una en el estudio Pe(r)ucho, otra en la Universitat Politécnica y una más en la Escuela de Diseño. "La máquina ya no se fabrica, es una especie de reliquia, de hecho el formato se exporta con cable desde un ordenador antiguo", añade el ilustrador. 

Tal y como lo explica Mora la riso se llama así por dos motivos: uno es que en japonés la palabra “riso” significa “ideal”; otra menos fantástica es que la propia máquina Risograph nace de una compañía japonesa con el mismo nombre: RISO Kagaku Corporation, dato que Mora añade en el dossier de impresión para educar a la vez que explica cómo quieren que le manden los archivos. En este explica también que la máquina se alimenta de “papel y rodillos”, que hacen girar el tambor que es el encargado de transferir la imagen al papel para generar un resultado único cada vez.

“La máquina tiene un rollo de papel de banano, en el interior un láser térmico perfora el papel y crea la plantilla sobre la que se trabaja”, explica mientras la acciona, “con esto sacamos una lámina de un color, que una vez entintada se puede volver a pasar para generar la imagen”, añade mientras abre demasiado pronto el tambor para seguir con la siguiente tanda, le pasa siempre porque "se emociona" y es bastante nervioso como para esperar a que acaben los procesos.

Fotos: MARGA FERRER

Mora mantiene la misma sonrisa que se dibuja en un vinilo sobre la máquina, reconoce que Risitas en un proyecto que le emociona sobremanera: "Todos me decían que Pablus me ha dejado un legado, yo lo que siento con este es que quiero estar a la altura de lo que he recibido y continuarlo. Quiero ofrecer este servicio a ilustradores, diseñadores y también para hacer fanzines”, explica mientras vislumbra la futura apertura del espacio. 

Para Mora parte de la magia de trabajar con esta máquina “que hace ruidos” es también saber reírse si alguna sale alguna lámina con un entintado del revés.... Risitas viene un poco de esa filosofía de no preocuparse, de hecho Mora va un paso más allá y se entinta este lema en la piel. El valenciano Gato Hansen dibuja sobre su pierna la frase: “¡Qué risa!”, que da vida y nombre al estudio. Bañado por la luz del sol este se entinta entre tonos de rojo, rosa, azul, amarillo y un negro que puede llegar a generar una mancha imperfecta. Esta no es una técnica exacta, ahí está parte de la gracia.