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testimonios audiovisuales

Rec a Manta salva del olvido la memoria de la huerta valenciana a través de archivos domésticos

21/07/2018 - 

VALÈNCIA. El truco definitivo para que una tomatera crezca sana, las rutinas del trabajo en los arrozales, los retos que presenta la cosecha del algodón…La huerta constituye una pieza fundamental para comprender el devenir de la sociedad valenciana actual, sin embargo, el implacable paso del tiempo está provocando que los saberes allí acumulados durante siglos vayan cayendo poco a poco en el olvido. Luchar contra esa desmemoria es el objetivo de Rec a Manta, un proyecto audiovisual y colaborativo que busca recopilar y preservar las intrahistorias de l’Horta de València a través de archivos domésticos. Contar el mundo para mantenerlo vivo, para salvarlo del silencio y la amnesia. 

La iniciativa está organizada por la plataforma Artxiviu y celebra este año su tercera edición. Los materiales enviados para participar en Rec a Manta pueden ser grabados con cualquier tipo de dispositivo, pero no deben superar los cinco minutos de duración. En cuanto a las temáticas recogidas, los vídeos han de abordar las particularidades de un momento histórico, narrar una anécdota de la vida en l’Horta o describir algún objeto vinculado a la relación del entrevistado con el espacio agrícola. La actual convocatoria estará abierta hasta el próximo 15 de septiembre, fecha final para enviar propuestas. Así, antes de que acabe 2018, los vídeos seleccionados serán presentados en una muestra abierta al público. 

No se busca aquí el prisma teórico del especialista, el análisis académico y ponderado, sino una visión interna y propia de los habitantes del lugar. “Queremos quitarle el peso al experto, demostrar que cualquiera puede crear material valioso y construir memoria y relato, incluso con un teléfono móvil. Por eso apostamos por un proceso colaborativo, horizontal, en el que todo el mundo tiene voz y puede participar”, explica Guillermo Palau miembro de Artxiviu e impulsor de la iniciativa. “El resultado es un material muy puro, abierto y espontáneo, en el que no cabe ningún guión. Al tratarse de testimonios tan personales, cierta nostalgia es inevitable, pero no buscamos una mirada idealizada del pasado. De hecho, en los vídeos también se habla del hambre y de los problemas económicos que vivían las familias de la zona”, resalta. 

 

Desde un punto de vista demográfico, conservar la memoria oral se impone como una necesidad apremiante, pues, según indica Palau, la huerta mantiene “una población muy envejecida. Toda esa sabiduría que alberga se está perdiendo ya que sus habitantes van falleciendo. Por ello creemos que salvaguardar esos testimonios es una tarea urgente”. “Ha habido un salto generacional en el que no se ha producido transferencia de conocimientos. Si te paseas por la huerta compruebas que mucha de la gente que sigue trabajando en ella tiene alrededor de 70 años”, añade el profesor de la Universitat Politècnica de València sobre este paraje, uno de los pocos enclaves agrícolas periurbanos que todavía sobreviven en Europa.

Y es que, el último siglo supuso una absoluta revolución en el entorno urbano valenciano, un espacio que hasta, como quien dice, anteayer, había estado dominado por las lechugas, los calabacines y las cebollas. Pero las verduras se convirtieron rápidamente en hormigón, como bien evidencian las cápsulas fílmicas de Rec a Manta. “La ciudad, las infraestructuras, los modelos agroalimentarios…En unas pocas décadas ha habido muchos cambios y eso se percibe en la historias que recibimos. Se nota mucho la expansión urbanística vivida, las dificultades para obtener rentabilidad de la huerta…”, apunta. 

 

De hecho, basta con echar un vistazo a dos de los vídeos recopilados en las pasadas ediciones para tomar conciencia de la transformación. En uno, el entrevistado habla de la alquería que tenía su familia cuando él era pequeño en lo que ahora es el barrio de Algirós. “La pieza está grabada en un banco de la calle situado justo donde estaba la propiedad. Actualmente esa zona forma parte de la ciudad, hay edificios, calles asfaltadas…”, explica. En el otro, un nieto, ingeniero agrónomo, charla sobre agricultura con su abuelo, quien en su época fue pionero de los métodos de innovación tecnológica en la huerta. Dos universos quedan así fusionados en "una conversación muy tierna".

Una vez seleccionados, estos testimonios de la intrahistoria local pasarán a formar parte de fondo documental de Artxiviu, plataforma nacida en 2014 que pretende fomentar la elaboración y difusión de contenidos culturales relacionados con el territorio valenciano. Entre los trabajos elaborados por Artixiviu destacan las piezas audiovisuales Esperant l’aigua (2012) y Aigua nova (2015), que indagan sobre la relación entre el ser humano y el líquido elemento. 

Sin embargo, Rec a Manta se plantea desde una perspectiva muy distinta a otros trabajos anteriores de esta plataforma. “Ya habíamos puesto en marcha varios documentales, pero siempre éramos nosotros quienes decidíamos los temas. En este caso, nos apetecía que fueran los propios participantes los que decidieran qué se grababa. Pensamos que era la mejor forma de construir una memoria colectiva que surja del propio territorio sin que nosotros guiáramos el discurso”, explica. 

En busca del diálogo intergeneracional 

Además de constituir un archivo del pasado más inmediato -de ese pasado que para algunas personas todavía sigue siendo presente- el proyecto también pretende fomentar el diálogo intergeneracional, animando a los más jóvenes a acercarse a sus familiares, vecinos y conocidos de mayor edad para descubrir sus anhelos, saberes y aventuras. En ese sentido, los responsables de la iniciativa promueven que entrevistado y entrevistador tengan “una vinculación familiar o emocional” que les permita establecer ante la cámara una interacción más íntima. “Queremos animar a los vecinos, sobre todo a los jóvenes, a usar el medio audiovisual para registrar la memoria y la realidad de sus mayores”, explican los responsables de Artxiviu. 

“Nos gusta que las familias se involucren en el proceso, que surja un diálogo y se escuchen de otra manera”, subraya Palau. Al fin y al cabo, se trata de elevar las anécdotas cotidianas a la categoría de lo extraordinario. “Muchas de las personas grabadas le quitan importancia a su testimonio, no entienden que se quiera preservar esas historias, pero son vivencias necesarias para construir el relato colectivo”, indica el docente. ¿Es Rec a Manta una iniciativa exportable a otros territorios? “Nosotros trabajamos con l’Horta porque es el contexto que tenemos más cercano, pero nos encantaría que esta experiencia se repitiera en muchos sitios”, recalca Palau. Sea como sea, el tiempo (siempre el tiempo) apremia, pues los recuerdos no son, de momento, capaces de salvarse a sí mismos.


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