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Cuando no había streaming

'Mujeres desesperadas', vecinas de armas tomar

Hay vecindarios que dan mucho de sí, como el de Wisteria Lane, en cuyas casitas habitan mujeres que no se dejan avasallar. Sororidad, rivalidad, maridos confusos ante tanto empoderamiento... Esto y mucho más ofrecía 'Mujeres desesperadas'

El guionista Marc Cherry estaba pasando un mal momento profesional. A pesar de haber formado parte de series tan exitosas como Las chicas de oro, tenía problemas para encontrar trabajo. Un día, viendo las noticias con su madre, escucharon una historia espeluznante: una mujer, presa de una profunda depresión, asesinó a sus cinco hijos. Entonces su madre comentó que debía de haberse sentido muy mal para hacer algo así. Y comenzó a contarle a su hijo historias de cuando ella también era una joven madre y ama de casa, explicándole sus problemas, sus frustraciones. Cherry tuvo una epifanía. Si su madre había pasado por algo así, eso significaba que había muchísimas otras mujeres en situaciones similares. Y se puso a escribir.

Los ejecutivos de la cadena ABC recibieron con elogios el proyecto de Cherry. Lo único que no les convencía era el título. Intentaron cambiarlo por Wisteria Lane, el nombre de la calle de aspecto perfecto, escenificación del gran sueño americano, en la que todas aquellas mujeres y sus familias habitaban. Otra opción fue The Secret Life Of Housewives. Al final se quedó el título original, tal vez porque no existía ninguna otra opción: Desperate Housewives —amas de casa desesperadas en español— era perfecto. Y también lo fue su adaptación al castellano: Mujeres desesperadas. El título se convirtió en una expresión que ayudó a visibilizar un sentimiento universal. La desesperación de las amas de casa de Wisteria Lane caló en las audiencias. Más de veintiún millones de espectadores siguieron el episodio piloto, emitido el 3 de octubre de 2004. Hasta Laura Bush, esposa del entonces presidente George Bush, llegó a decir en público que ella era un ama de casa desesperada.

La vida en una calle de postín

Las protagonistas eran un grupo de mujeres de lo más diversas. Susan Mayer (Teri Hatcher), ilustradora de cuentos infantiles, era ingenua y soñaba con encontrar a su príncipe azul. Lynette Scavo (Felicity Huffman) era una gran profesional que había dejado su trabajo para cuidar a sus cinco hijos. Como buena republicana, Bree Van de Kamp (Marcia Cross) estaba obsesionada con la perfección, formal y moral, rasgos que el personaje comparte con la madre de Cherry. La latina Gabrielle Solis (Eva Longoria) nació pobre y fue violada en su infancia, y ahora solamente quiere disfrutar del dinero y de su joven jardinero, con el que tiene una aventura a espaldas de su marido. Hay otras vecinas, como la pérfida Edie Britt Williams (Nicolette Sheridan) o Marie Alice Young (Brenda Strong), narradora de la serie y cuyo misterioso suicidio se convierte en uno de los hilos principales de la serie. Serie en la que murieron unos 52 personajes.

Luego estaban los maridos, los novios y los pretendientes. El señor Solis (Ricardo Antonio Chavira) no está dispuesto a dejarse engañar por Gabrielle. Rex Van de Kamp está hasta el gorro de la tiranía de su mujer y está a punto de divorciarse de ella, cosa que no llega a ocurrir, pero que casi le cuesta la vida, cuando un pretendiente de Bree intenta envenenarlo (lo que decíamos antes, esa tendencia al asesinato). Mike Delfino (James Denton), el vecino apuesto y soltero, que lo mismo te arregla un grifo que te monta un mueble de IKEA, se debate entre los intereses afectivos de Edie y Susan, que acabará siendo la señora Delfino. Edie por su parte acabará... muerta. Ocurre en la temporada cinco. Según Cherry, el personaje ya había dado de sí todo lo que podía dar. A Sheridan no le gustó nada aquella decisión y demandó a la productora por despido improcedente. La causa fue desestimada en los tribunales. Tom Scavo (Doug Savant) no lleva nada bien que, cuando su mujer decide volver a trabajar, acabe siendo su jefa. 

Para muchas de aquellas actrices, aquellos papeles significaron la cumbre de su carrera. Cross lo reconocía cuando declaró que durante los más de ocho años que duró Mujeres desesperadas se enamoró, se casó, fue madre, tuvo que cuidar de su marido y, paralelamente a eso, se hizo terriblemente popular. También fue el papel que lanzó a Eva Longoria. Dicen que cuando se presentó a la prueba  le preguntaron qué opinaba del resto de personajes. «No lo sé, solamente me he leído los diálogos del mío», contestó, dejando claro que ninguna otra podía ser Gaby Solis. Parece ser que sufrió de acoso laboral durante el rodaje y que Huffman se convirtió en su gran aliada. Huffman fue también quien luchó para que las cuatro protagonistas tuvieran el mismo sueldo.

La audiencia empezó a decaer a partir de la segunda temporada, los críticos decían que fue mejorando a medida que las tramas avanzaban, pero el público empezó a cansarse de tanta complicación. Llegó a costar trabajo distinguir qué pasaba exactamente con los personajes, igual que en Juego de tronos. El set de Wisteria Lane se quedó vacío en 2012. Pero gracias a aquellas amas de casa desesperadas, ABC había superado un bache de audiencia que podría haberla llevado a la ruina. 

Secuelas desesperadas

Marc Cherry ha dicho más de una vez que la historia de Mujeres desesperadas está finiquitada. Por eso, cuando se habla de un reboot —podría llamarse Wisteria Lane—, su nombre no aparece en el proyecto. Prefiere centrarse en una precuela que tendría lugar en los años sesenta. En la rumoreada secuela tampoco estaría involucrada ninguna de las actrices de la serie original.

La serie en datos 

Duración: Desde el 31 de octubre de 2004 al 13 de mayo de 2012 (ocho temporadas). En España se emitió en La 1 para pasar a La 2.

Premios: En 2005 ganó el Globo de Oro en la categoría de Mejor Serie. También se llevó dos Emmy.

La sintonía: El tema principal lo compuso Danny Elfman, autor de la sintonía de Los Simpson o de partituras cinematográficas emblemáticas como Batman o Eduardo Manostijeras.

¿Cómo verla?: En Disney+.

* Este artículo se publicó originalmente en el número 134 (marzo 2026) de la revista Plaza

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