españa, fuera de juego

Rusia ganará Eurovisión si no lo impiden estos siete países

La 61 edición queda marcada por la internacionalización del formato, que se emitirá en Estados Unidos y prepara su versión asiática, y la primera expulsión disciplinaria de su historia

14/05/2016 - 

VALENCIA. Good evening Europe. El festival de Eurovisión llega esta noche a su clímax con la gran final de una de sus ediciones más polémicas. La número 61 ha tenido de todo: la primera expulsión disciplinaria, el salto a América y un hombre desnudo bailando con lobos. El año de los cambios se presenta, además, con una modificación sustancial del formato en el proceso de votaciones, pues se dará el grueso de puntos derivados del televoto sin llamar a cada país –proceso que se mantiene en el caso del jurado-. Así, podremos ver como un país se lleva 300 puntos de golpe y porrazo, manteniendo el misterio sobre la identidad del ganador hasta el final. También será la primera vez que el festival se emita en Estados Unidos, a través del canal de televisión LGTBI Logo, un intercambio cultural que traerá al cantante a tiempo parcial Justin Timberlake al escenario de Eurovisión.

Por segundo año consecutivo, además, Australia cuenta con una plaza en el concurso aunque, ojo, podría ser la segunda y última porque la Unión Europea de Radiodifusión (UER) ya ha anunciado su intención de apoyar a la cadena SBS, que emite el festival ‘allí abajo’ desde hace 30 años, para desarrollar el formato en Asia y Oceanía. Buenas noticias para el sur, malas para el este. Rumanía ha sido la gran perdedora incluso antes de dar comienzo el festival. El país quedó descalificado debido al impago de una deuda de más de 14,5 millones de euros de la televisión pública Televiziunea Româna (TVR) con el ente europeo. La noticia, por si fuera poco, les llegó con las maletas hechas, apenas dos semanas antes de que se iniciarán los ensayos en el Globen Arena de Estocolmo. Ovidiu Anton y su Moment of Silence se tuvo que conformar con este homenaje (?) liderado por la representante de Moldavia, Lidia Isaac, y un grupo de eurofans


Entre tanta novedad, musicalmente la de 2016 es una edición continuista aunque con más calidad que la celebrada en Austria. La suerte parece estar echada y será una actuación típicamente eurovisiva la que se haga con el triunfo. Rusia parte como gran favorita con una performace que, como pasara con el Heroes de Mans Zelmerlow, se apoya del mapping durante los tres minutos. Sergey Lazarev resuelve con tecnología la mediocre You are the only one, que desde que fue presentada en directo se alzó como favorita en las casas de apuestas. Según estas, el impacto visual volverá a triunfar, un show estudiado al milímetro que ha causado filias y fobias por la frialdad que despierta frente a la excelente ejecución.

El ruso Sergey se disputaba el triunfo hasta hace poco con una Suecia que, aunque prometía el doblete, ha acabado desinflándose con la aburrida puesta en escena de Frans, que presenta If I were sorry. Aunque los sondeos la colocan en el top 5 puede dar la campaná y acabar siendo superada por el resto de sus competidores. Esto pone en relieve la importancia de un directo que puede catapultar o enterrar propuestas. La de Frans, precisamente, sería la clara favorita según el ránking de Spotify, pues su single suma ya 30 millones de reproducciones. Por cierto, seguida de Francia, Rusia y España.

Australia, el rival a batir

En el mismo lote que el sueco se encuentra el representante de Francia. Favorita para muchos, la actuación en directo del cantante Amir en la primera semifinal lo sacó del podio a pesar de contar con una de las canciones pop más resultonas de la edición, la bilingüe J'ai cherché. Solo en el escenario y con el único apoyo de unos fondos azules que poco aportan a la puesta, tendrá que luchar para escalar puesto a puesto. 


Ha tenido que llegar un país de fuera de Europa para plantar cara a la favorita Rusia. La cantante de origen surcoreano Dami Im parece dispuesta a alcanzar el triunfo con la balada Sound of silence, apuesta de Australia para la final. Su actuación en la segunda semifinal la encumbró en las casas de apuestas, pisando los talones a Rusia. Con una canción que recuerda a la Sia de ritmos lentos, cuando huye de las garras de David Guetta, ha sabido resolver la puesta en escena como no lo ha hecho Francia y Suecia. Subida a una peana e interactuando con diferentes proyecciones, refleja la soledad en el mundo de las redes sociales.  

Francesca Michielin, representante de Italia con Nessun Grado di Separazione, y Jamala, representante de Ucrania con 1944, también danzan en la parte alta de la tabla, con dos propuestas que mezclan su propio idioma e inglés. La primera, segunda clasificada en el festival de San Remo, presenta una canción ligera, típicamente italiana, que podría alcanzar fácilmente los primeros puestos. La segunda, con una dura balada con tintes políticos -aunque ella lo haya desmentido-, sorprendió con un potente directo en la segunda semifinal con el que puede repetir el efecto de Albania en 2012, que alcanzo el quinto puesto con la enigmática Suus. El duo de divas de Malta, con Ira Losco y Walk on Water , y Armenia, representada por Iveta Mukuchyan y la canción LoveWave, son las otras dos propuestas que pueden ponérselo difícil a una Rusia que pisará con tranquilidad el escenario. 

España, sin posibilidades

España no ganará. La intensa promoción de la cantante Barei por Europa la acercó a un idílico Top 10 en el que en los últimos años sólo han entrado -y por los pelos- Ruth Lorenzo con Dancing in the rain y Pastora Soler con Quédate conmigo. Con los primeros ensayos la euforia comenzó a desaparecer entre los seguidores del festival y en las casas de apuestas, que han castigado la pobre puesta en escena con un bajón que la sitúa a pocas horas de la gran final en el puesto 17. El primer contacto con el escenario del Globen Arena dejó patente que algo no funcionaba. Las cuatro coristas que acompañan a la madrileña, las cantantes Brequette, Rebeca Rods, Awinnie MyBaby, Milena Brody y Alana Sinkëy, pasaron de estar al frente y bailando al oscuro fondo y con píe de micro. 

La iluminación y realización no ayuda a la primera candidatura española que se presenta íntegramente en inglés, que se hizo con el apoyo del público por encima del favorito Xuso Jones y la diva andaluza y ganadora de Eurovisión Junior María Isabel. Aunque la delegación española anunció numerosos cambios después de las críticas vertidas tras su primer contacto con el estadio, su actuación en la primera semifinal no varió especialmente con respecto a la primera versión. Habrá que ver si esta noche se opera el milagro. Por lo pronto puede presumir de que la revista estadounidense Billboard ha 'promocionado' su candidatura con un artículo en su página web.

Más Eurodrama: las dos injusticias de 2016

Islandia y Polonia han sido dos de las grandes injusticias cometidas en la presente edición. Greta Salomé representa(ba) a la isla con una de las propuestas más interesantes desde el punto de vista visual, con un juego de sombras que desde que fue desvelado en la selección nacional cautivó a los seguidores del festival. Con pocos cambios con respecto a esta primera actuación, la cantante y su Hear them calling fueron eliminados en la segunda semifinal, un resultado duramente criticado que ha sido recogido por medios de comunicación internacionales, obligando a la propia Greta Salomé a emitir un comunicado al respecto.


El segundo eurodrama del año tuvo lugar en la selección nacional de Polonia. La gran favorita para llevarse el billete a Estocolmo, Margaret con la canción Cool me down, canción heredera de Rihanna y Zara Larsson, se quedó compuesta y en Polonia, a pesar de que las casas de apuestas la colocaban como ganadora del festival, antes incluso de ser elegida. En su lugar, el público optó sorprendentemente por Michal Szpak y la anticuada Color of your life. Meses después, el lyric video del single de Margaret acumula casi 15 millones de visitas y su canción fue lanzada hace unas semanas mundialmente a través del sello Warner. 

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