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2 y 3 de febrero

Ser escritor no es lo que te habían contado: el II Salón del Autor 360º explora la cara B del oficio

Foto: ESTRELLA JOVER
28/01/2019 - 

VALÈNCIA. En el imaginario colectivo, la figura del escritor aparece indefectiblemente asociada a un cliché de tintes tan bohemios como cursis: accesos de inspiración arrolladora, páginas en blanco completadas a base de entusiasmo, tazas de café aquí y allá, miradas bucólicas por la ventana, intensidad desbordante… Tras días y noches de trabajo frenético, el manuscrito es enviado a una editorial y se convierte en un éxito instantáneo. Ya está, abajo el telón. Pero como suele suceder en esta existencia que nos ha tocado habitar a trompicones, la realidad es bastante más compleja. Desarrollar malabarismos verbales sobre el papel es esencial, sí, pero también resulta necesario conocer los engranajes de la industria literaria, dominar las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual o saber moverse por los agridulces caminos de la promoción. Tareas prosaicas a la par que imprescindibles.

Precisamente esos otros mundos que engloba el oficio de escritor son los que centran el II Salón del Autor 360º, un encuentro profesional que se celebrará los días 2 y 3 de febrero en el Casino Cirsa. La culpa es de la Librería Pinazo, la Librería y Escuela de Escritura Biblio Café y la Editorial Sargantana (entidades fundadoras de la Asociación Cultural Fomento del Libro). Y todo ello, con un telón de fondo devastador: asistimos a un goteo incesante de librerías que bajan la persiana para siempre y según la Federación del Gremio de Editores (FGEE) casi el 33% de los españoles mayores de 14 años no lee nunca. Pero ahí siguen los narradores, empeñados en demostrar que las palabras pueden cambiarnos la vida.

La chispa de la inspiración es impredecible y no entiende de coordenadas ni manecillas del reloj. A Eva Aguilar, copropietaria de Pinazo y una de las organizadoras del encuentro, la idea de poner en marcha todo este sarao le surgió de madrugada a pie de playa: “Estaba en la Feria del Libro de Moncofa, que se celebra junto al mar durante el mes de agosto. Yo también soy escritora, había ido a muchos actos literarios y tenía ganas de montar uno en València”. Desde el minuto cero, la transversalidad fue la piedra angular de la cita. “Queríamos un evento muy diverso en el que cupieran todo tipo de profesiones relacionadas con el negocio editorial. En la ciudad no existía ningún cónclave así”, apunta. En ese sentido, aunque cualquier curioso es bienvenido, la iniciativa está enfocada a esos escritores que tratan de apechugar con una mochila cargada de interrogantes sobre su oficio.

Entre los asuntos que abordará la iniciativa se encuentra la relación entre los escritores y las redes sociales, la distribución de los libros o las cuestiones fiscales por las que deben preocuparse los autores. También se tratarán los pormenores de los contratos de edición, el papel que juega el asociacionismo o los trucos para dominar el ensayo, la novela rosa o el relato corto. Además, en esta segunda entrega, gana peso la poesía pues cuenta con un espacio de micro abierto y charlas específicas. También se estrenan las mesas redondas sobre escritura y edición en valenciano. Respecto a los ponentes, destacan Santiago Posteguillo y Sergio del Molino, ganadores respectivamente del Premio Planeta y el Premio Espasa de Ensayo en 2018.

La escritura constituye, casi por definición, una actividad solitaria: un humano y su texto se encuentran jornada tras jornada en la intimidad de las palabras compartidas. Iniciativas como el Salón del Autor 360º permiten traspasar ese aislamiento y buscar respuestas en clave colectiva a las dudas que pueda tener cada creador. Reunirse para poner en común aquello que les inquieta, les atormenta o les perturbaAl fin y al cabo, se trata de establecer vínculos para lograr que ese manuscrito abandonado en un cajón acabe inundado hogares ajenos. Mostrar el trabajo propio, pero también adentrarse en el de otros actores cuya intervención puede resultar trascendental a la hora de lograr el éxito. “Nos interesaba trasladar ese networking que se da en otros sectores al literario. Nos preguntábamos qué pasaría si juntábamos en un mismo espacio a narradores, ilustradores, editores, correctores…Que puedan conversar, intercambiar sus tarjetas y a ver qué surge”, explica Aguilar. “Además, ahora mucha gente opta por la autoedición y se meten en todo el asunto sin saber bien de qué va”, añade Helios Muñoz, otro de los responsables del encuentro.

Foto: ESTRELLA JOVER

Los libros no se venden solos

De tus manos ha surgido una obra maestra, ¡chúpate esa Dostoyevski! Vale, ¿y ahora qué? “Algunos autores creen que basta con mandar el texto a una editorial o autopublicarse y ya está, la obra se comercializa sola. Y no es así. El libro tiene detrás un trabajazo enorme – señala Aguilar. Por eso, el evento tiene un claro carácter formativo que abarca todas las etapas de la escritura. Por ejemplo, explicamos que no hay que quedarse sentado sino ir a ferias y eventos, ser activo en redes sociales… Hay un amplio abanico de posibilidades para que tu trabajo llegue a más gente”. “Deben aprender a vender su libro”, añade Muñoz. Y es que, por muy sagrada que parezca la literatura a ojos del bibliófilo idealista, las cuestiones comerciales juegan un papel preponderante en este ámbito. El parné, siempre el maldito parné. “Muchas veces, los encuentros literarios consisten en creadores que se juntan entre ellos para hablar de su propia obra. Esa no es nuestra intención, queremos que dialoguen sobre la experiencia de ser escritor y compartan conocimientos”, añade el librero y editor.

Para muchos, el simple hecho de que su manuscrito acabe siendo publicado parece ya una quimera. Cuando de volúmenes encuadernados se trata, el tablero de juego sigue una norma sencilla y desoladora a partes iguales: la mayoría de grandes editoriales prefieren recurrir a nombres consagrados antes que jugarse los cuartos con recién llegados. Así que, si eres novato en estos lares y no tienes padrino, el panorama puede adoptar un tono azul oscuro casi negro. “Es muy difícil cambiar esa dinámica, son empresas: si deben elegir entre un escritor desconocido que no saben cómo va a funcionar y otro que viene con un bagaje detrás, en cierta forma es normal que se decanten por el segundo. Pero hay que dar oportunidades a las voces nuevas, a veces las editoriales se cierran en banda y no hay manera ni de que se lean un manuscrito. Muchas lo primero que piden es que les mandes un currículo en el que consten no solo tus publicaciones anteriores, sino también cuántos seguidores tienes en Internet, cuántos libros crees que vas a poder vender entre tus contactos… Por desgracia es así. Hay escritores muy buenos que no triunfan porque no llegan en el momento adecuado, no son cool o nadie confía en ellos”, indica Aguilar.

Para revertir esta deriva, el Salón del Autor ofrece el Speed dating, reuniones de unos pocos minutos entre editoriales y autores, “es una manera de que el escritor tenga su momento, luego ya la editorial valorará si le publica o no, pero al menos le llegará el texto, podrá presentarse”, recalca Aguilar. En la misma línea, el evento también acoge una charla con agentes literarios “que suelen ser muy inaccesibles porque están cargadísimos de trabajo. Aquí los autores pueden averiguar más sobre su labor”.

Foto: ESTRELLA JOVER
Foto: ESTRELLA JOVER

Literatura y redes sociales: un romance 2.0

Aunque se confiesan defensores acérrimos del papel, tanto Muñoz como Aguilar destacan la importancia del universo 2.0 en el oficio de los narradores. “Estamos a un clic de todo, la esfera digital avanza en el tema literario igual que lo hace en otros campos. Hay escritores que gracias a mostrar su trabajo en Internet han logrado atraer a los lectores. Consideramos las nuevas tecnologías una herramienta fundamental: hoy vende más alguien que es bueno en redes sociales que quien ocupa los escaparates de las librerías. El libro digital está ahí, Internet está en auge… No podemos negar la realidad, sino intentar aprovechar al máximo las oportunidades que nos brinda ese mundo”, señala la librera. Así, entre las actividades que incluye el Salón, se encuentra una charla sobre Escrivener, un software que ayuda a organizar textos, apuntar notas y poder encontrarlas de formas sencilla, reordenar capítulos etc.

En esta apuesta por la red como prescriptora de tendencias, el Salón encuentra hueco para booktubers (usuarios de Youtube que reseñan y recomiendan libros en su canal) y blogueros con miles y miles de seguidores. Mientras los críticos literarios más solemnes copan periódicos y suplementos culturales, estos prescriptores online ayudan a parte del público a seleccionar sus próximas lecturas de una forma cercana e informal. “Mueven a muchísima gente. El fenómeno evoluciona y ha llegado a Instagram donde suben imágenes de las obras y pequeños textos sobre ellas. Son más accesibles que los críticos tradicionales. A veces cuesta que un medio publique una reseña de un libro salvo que sea de alguien muy famoso”, expone Aguilar, quien es consciente de las reticencias que despiertan estas figuras en el panorama editorial más tradicional, “muchos no tienen una formación específica, pero son grandes lectores, han desarrollado un criterio propio y su opinión cuenta. Tienen una voz digna y necesaria para autores desconocidos”.

Frente a la concepción del genio innato que domina la palabra casi desde que agarra su primer lápiz, en el Salón del Autor defienden la escritura como un proceso que aúna talento y aprendizaje: “es cierto que puede haber grandes creadores que no han necesitado ayuda, pero son excepciones. Siempre está bien tener la opinión de profesionales con los que debatir”, apunta Muñoz. Eso sí, nada de dejarse arrastrar por la euforia del encuentro colectivo: a no ser que seas una de las poquísimas vacas sagradas de la literatura patria, en estas latitudes resulta imposible subsistir dedicándose únicamente a la escritura: “no se vive de esto y los cuatro que lo consiguen muchas veces también hacen colaboraciones con radios o periódicos. En España no es posible, en otros sitios como Estados Unidos, sí, pero aquí todo el mundo lo compagina con otras profesiones”, apunta Aguilar.

Pocos lectores, muchos libros

En cuanto a los bajísimos índices de lectura que registra nuestro país, Aguilar apunta a la necesidad de un “cambio educacional. Si con 12 años les obligas a leer El Quijote, les creas una animadversión hacia la literatura. Del mismo modo, si sus padres no leen, es muy difícil que un niño adquiera ese hábito. Nosotros proponemos ir a cuentacuentos, ferias o librerías y que sea el menor el que elija el libro. Vemos a chavales que quieren comprar un volumen y sus padres no les dejan, se empeñan en que compren el que ellos quieren. En ese caso, perciben la lectura como una imposición y de adultos no le dan una oportunidad”. Hay pocos lectores, pero la producción editorial no mengua. Cada año, los catálogos de novedades se ven inundados de títulos recién salidos de imprenta esperando unas manos que se apoderen de ellos. Entre tanta profusión de párrafos impresos, se complica la tarea de seleccionar aquellas obras que van a retorcernos las entrañas y cortarnos la respiración. “Hay mucha oferta, lo que hace que sea más complicado distinguir qué es bueno. De todas formas, lo importante es leer. Cuando alguien le coge el gustillo a la lectura, aunque empiece con obras de poca calidad, al final llega a piezas no necesariamente más profundas, pero sí de un nivel superior”, apunta Muñoz.

Si en tus propósitos de 2019 se encuentra convertirte en el nuevo Paul Auster o la próxima Amélie Nothomb, ya sabes: terminar esa novela está genial, pero también podría ser interesante descubrir qué porcentaje debes llevarte de cada libro vendido o cómo alcanzar a lectores que no sean familiares tuyos, amigos del instituto ni compañeros de pilates de tu santa madre.

Foto: ESTRELLA JOVER
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