LA CIUDAD Y SUS VICIOS

Truc: una banda callejera está agitando el subsuelo de Valencia

Microfenómeno charanga. La historia de una colla cargada de instrumentos intentando ganar una partida

30/01/2016 - 

VALENCIA. Truque, quatre val... El truc, amigos, es para Valencia lo que el cachopo para el asturiano común (tres de cada diez artículos publicados en Culturplaza llevan insertos la palabra 'cachopo'). El material con el que están hechos algunos sueños populares. Por eso es coherente que una banda cargada de instrumentos como si portara cachivaches, callejera hasta el tuétano, dominguera y mercader, eligiera llamarse Truc. En mayúsculas. Una marca registrada que suena a golpetazo sobre la mesa, hedonismo en la taula, savoir faire amb tramusos

En el transcurso de una cena se recordaba entre elogios el secreto del cocinero Miquel Ruiz y su baret. "Vio como en otras partes hacían modernidad a partir de alimentos muy propios y decidió apostar por lo mismo con los alimento de su entorno". La modernidad de lo popular. Instalados en esa fase, quizá iniciándola. Ojalá. Valores diferenciales que con total cotidianidad empiezan a inflar su empaque.

Truc, era Truc. Son una banda de música. Charanga, comparsa. Fenómeno subcutáneo. Animadores de la Valencia de mercado. Y están poniendo una nueva banda sonora, marcando un ritmo que suena a jolgorio. Con ellos sucede como con aquellos equipos revelación de la Copa, formados por tipos que juegan el partido tras pasarse el día en la fábrica, y luego dan la campanada. Los Truc, un poco juglares, casi casi músicos de Bremen en el caso de que los hermanos Grimm no hubiesen sido tan animalistas.
Una jornada de sábado en el Mercado de Rojas Clemente de Valencia. De repente irrumpen ellos. Hits del comercio de base de ahora y de siempre retumban en el Rojas, el lugar con las mejores torrijas del Este. Suena La masereta, canción de mercado. Niños, ancianos, revolotean seducidos por el golpe de guitarrón. Qué insólita formación. Quién demonios son estos, exclaman los curiosos. Son Truc, responden los fieles. Menudo happening. Deberían, en ello están, copar todos los mercados de la ciudad para que el despiporre venza por mucho. En Facebook, panel de control de rutinas, sus vídeos prenden furtivos

Han sistematizado su acción hasta convertirse en un clan rebelde. "Es inevitable sonreír cuando los ves aparecer", revela un anónimo. Unos gamberros, concluimos unánimes. Juguetones del Mediterráneo. Hicieron cautivos puertos urbanos: teatros y bodegas, bares y escoletas, festivales y fallas en un año. Con tanto acervo musical, a palazos, no se explica por qué charangas silvestres no conquistan las calles los días de asueto y sol.

"Es la primera entrevista que nos hacen", me señala uno de sus cabecillas, Joan F. Toledo, un bajista que a estas horas atiende recién llegado de la fábrica. Que no sea la última.

¿Qué es Truc?

“Truc es una incitación a la canción popular valenciana. Los instrumentos son los de la rondalla: guitarrones, guitarra, pandero, postisses, trombón y tuba”.

¿Y quiénes sois?

“Somos Vicent, el trombón, que tocó con Los Magnéticos; Joan, guitarrón y voz, toqué antes en el grupo de los noventa Las Máquinas; y Paco, flauta, que es de Sollana, a la orilla de la Albufera. El número de miembros va cambiando, desde tres hasta más de diez. Ballaorsperformers, músicos, cantantes… Somos un grupo abierto, popular, libertario, anticapitalista y valencianista”. Trombonazos con conciencia, já.

Nació, tan silvestre y atrevida, como algunas de las creaciones más magnas: en plena paella (reivindicativa). “Era finales de 2014 al solar de la Botxa”. Prorrumpió la música como lo que está a punto de germinar previo tallo.

Microfenómenos de aroma gatuno que alumbra una ciudad algo encendida. “No pretendemos la originalidad, no vamos de artistas, somos artesanos. No tocamos nunca amplificados ni a distinto nivel que el público. El transporte es en tren, en bici… No tenemos local de ensayo y huimos de gastos fijos”. Truc, truc. Quatre val.

La Masereta, El tio Pep, la Jota del riu-rau, La Murga del Precari, Les penes són, En casa del dimoni… y Matida, “una canción del repertorio popular australiano que Santi ha traducido al valenciano”. Las armas con las que incita esta colla como con rabo de diablo.

Camino de lo popular. Que siga la fiesta en Valencia. Ésta sí. Que no se acabe nunca.