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MEMORIAS DE ANTICUARIO

Valencia, ciudad 'pop'

23/10/2016 - 

VALENCIA

“El mundo es un espectáculo que se modifica a sí mismo, pero cuya modificación el artista no puede atribuirse. Con objetividad e ironía, el arte contempla sus revelaciones como un lenguaje. Le basta con buscar la perfección formal y aguzar el lenguaje visual” Robert Hughes

“Tenía un archivo perfectamente organizado. Agarraba una imagen y la coloreaba si hacía falta y si por casualidad necesitaba un hombre de pie, pues me cogía a mí de modelo tomaba una foto y le cambiaba la cabeza. La iconografía salía del archivo” Josep Renau

No creo que sea lo mismo arte Pop como movimiento surgido a mediados del siglo XX, que emplear el estilo Pop en una obra pictórica o escultórica. Es una cuestión más de fondo del asunto, que de carácter procesal, que diría un letrado. En el arte Pop, la forma ha sido una impronta tan potente que una vez ha pasado la época más auténtica y comprometida del movimiento, aquel armazón formal ha quedado como una especie de vestigio que envuelve como en papel celofán la obra de muchos artistas cuyas propuestas carece del mensaje primigenio que impulsó el movimiento Pop, pero que aprovechan esa atractiva forma de línea y color para abrirse un camino en la jungla indefinible del arte actual. Reconozcámoslo: es un estilo formalmente fresco y que funciona en los contextos arquitectónicos y decorativos de estas últimas décadas. 

En los últimos años podemos ver desde “artistas” que convierten una fotografía, que les entregas previamente, en un trasunto obra “rollo Warhol” a descarados calcos de viñetas de Lichtenstein, pasando por aplicaciones móvil-último grito- para convertir la instantánea familiar en un acrílico Pop con sólo apretar unos píxeles en forma de botón. Es ese lado amable de un movimiento que tuvo mucho más, pues frente al expresionismo abstracto, personal, introspectivo, el Pop se lanzó a la crítica de un modo de vida de una sociedad alienada por las marcas los nuevos iconos de la modernidad y por el consumismo capitalista y a la política inmersa en plena guerra fría o en el caso de España en los últimos estertores del franquismo o ya en las primeras tribulaciones de la Transición. Y es que, si la forma era potente, el mensaje lo era incluso más.

En la facultad estudiamos como un hecho incontrovertible que la primera obra de arte Pop fue Just what is make today´s home so different, so appealing? (¿qué es lo que hace que los hogares de hoy sean tan diferentes, tan llamativos?). Collage de Richard Hamilton de 1956 en el que aparecen numerosas referencias a la cultura de masas que se desarrolla tras la Segunda Guerra Mundial: una pin up, unculturista, también, cómo no, aparatos tecnológicos del momento como un televisor o un aspirador, logos de marcas, y un gran chupa-chups con la palabra Pop en su envoltorio.

Hasta ahí todo correcto, como en el arte hay que cuestionarse casi todo no puedo evitar referirme a una exposición llamada “Tristes armas” que se celebró en el IVAM durante la primera mitad de 2015 año con obra de José Renau junto a la de la artista norteamericana Martha Rosler.

Además de la obra en sí, sobradamente conocida por su modernidad asombrosa, la arrolladora fuerza en el mensaje antibelicista que encierra, y calidad en la ejecución, me llamó poderosamente la atención la fecha de sus primeros collages de su exilio en México en los que se cumplen los cánones propios de las obras Pop del momento: véase empleo de iconos, utilización sin rodeos de imágenes populares en oposición a creación de imágenes idealizadas separándolas de su contexto y aislándolas o combinándolas con otras, el uso de la ironía mediante el empleo de lo banal o lo abiertamente kitsch. No me cuadraba el dar por hecho que el Pop norteamericano era pionero a finales de la década de los 50, cuando estas series de Renau podían ser de hasta diez años anteriores. La confirmación de que no iba encaminado del todo se produjo cuando hace poco leí que en 1976, el artista valenciano fue uno de los tres representantes españoles vivos que participaron en la Bienal de Venecia de ese año. Buena culpa de ello la tuvo el crítico valenciano Tomás Llorens, que había descubierto los fotomontajes de Renau, concluyendo para su sorpresa de que se trataba sin lugar a duda de un artista pop anterior al “pionero” pop anglosajón. Ahí queda eso.

Por otro lado, pienso que no es casual que Valencia haya desarrollado un imaginario Pop tan potente durante estas décadas, si tenemos en cuenta que, a su vez, fuera referente en España del cómic y del tebeo entre los años 40 y 80. Nos queda el importante legado de dibujantes que trabajaron para Editorial Valenciana y Maga, sellos que convirtieron la ciudad en referente de los tebeos de aventuras sobradamente conocidos y que han aparecido citados incluso en numerosa obra pictórica posterior, por ejemplo del Equipo Crónica.

Llegados a este punto crucial que es Equipo Crónica hay que volver a recomendar la exposición antológica que se lleva a cabo en el Centro Cultural Bancaja. Para empezar, porque no creo que se vuelva a reunir tal cantidad de obra y de esa calidad en una muestra pues su corpus artístico no es tan extenso como se podría pensar. La labor Equipo Crónica se inicia en pleno franquismo, concretamente en 1964. Originariamente lo forman Juan Antonio Toledo, Manuel Valdés y Rafael Solbes, pero el primero no durará demasiado en el grupo. La obra de EC es un “editorial” detrás de otro pero costaría determinar qué predomina: el fondo o la forma, logrando una unidad en la que uno y otra se ponen al servicio para concebir un logro irrepetible en por encima de la obra en sí aquí forma y fondo forman un todo irrepetible en la historia el arte Pop español.

La cotización y reconocimiento de Equipo Realidad no es la misma aunque el origen de ambos grupos es común: Estampa popular de Valencia y el grupo Crónica de la realidad. En este caso es un arte menos amable y más oscuro y crítico con la realidad social, política, económica y cultural de la España pre democrática. Digamos que es un arte con menos concesiones a lo comercial que Equipo Crónica, pero en ocasiones dotado de una mayor fuerza expresiva. Un puñetazo detrás de otro. Equipo realidad, formado inicialmente por Jorge Ballester (recientemente fallecido) y Joan Cardells, tratan con manifiesto sarcasmo y la sátira, temas como consumismo, la opresión política, o los medios de comunicación desde una perspectiva abiertamente marxista. La estética iconoclasta y pop es evidente con unos colores vibrantes unas líneas marcadas para profundizar en el mensaje.

Conforme nos adentramos en la democracia es obvio que el mensaje político pierde la fuerza de un primer momento y el Pop como estilo pictórico cobra mayor importancia respecto al mensaje. Ya en los noventa es necesario no olvidad al autodenominado Equipo Límite fue un proyecto de dos artistas valencianas: Esperanza Casa Guillén y Carmen Roig Castillo. Al instante percibimos una fijación por los “eslóganes” publicitarios, la imagen del cómic, la cultura visual del momento. Estoy de acuerdo cuando se dice que el de Equipo Límite es un arte plagado de fantasías ácidas empleando para ello el humor y el kitsch.

También hay un cierto apropiacionismo sano en la pintura de Ximo Amigó (1965) pero cada vez menos evidente y más sugerido. El Pop de Amigó es referencial, evocador y menos un calco de lo preexistente. Está pasado por el tamiz de su particular estilo. Como no podría ser de otro modo hay un uso de la publicidad, pudiéndose apreciar en sus óleos fragmentos inmediatamente reconocibles de tópicos consumistas: coches, la mujer como objeto erótico o calzado. Todo ello envuelto en tonos cromáticos ligeros y líneas ondulantes con más clase que mordacidad y acidez.

La ligereza del mensaje encerrado en la obra de Antonio de Felipe se pierde en una más que correcta ejecución. El juego de palabras con las marcas y la relación con la publicidad y los iconos de las últimas décadas son el hilo argumental de su pintura. Su arte despierta odios y pasiones por partes iguales, pero no podemos negar que se trata de un protagonista de esta historia. Quizás en los últimos años el mensaje ha ganado en compejidad y ácido, lo cual se agradece, para equilibrar el quizás excesivo decorativismo de una obra que había caído en cierta planitud en sus intenciones.

Valencia es una ciudad Pop ¿alguien lo niega?. El asunto del pop en el ámbito valenciano está lleno de vericuetos y excede con mucho el espacio de un artículo ya que son numerosas las ocasiones en que artistas importantes se acercan a este mundo de contornos muy difusos. Puede apreciarse en influjo pop en la obra de Andrés Cillero sin duda, en la de Anzo pero esto nos llevaría a mundos para los que ahora no hemos sido llamados. Será en otra ocasión.

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