VALÈNCIA. El Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV) atraviesa una etapa tras la salida de Carlos Mazón que, está por ver, si será de mera transición o de consolidación del actual orden establecido. El nuevo presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, fue designado en diciembre máximo responsable de la gestora promovida por Génova, en una decisión que transmitió cierto aura de interinidad a la cúpula escogida, pese a que a día de hoy el liderazgo del actual jefe del Consell no corra ningún peligro.
Precisamente una de las dificultades del proceso de relevo de Mazón radicaba en la designación de un secretario general (número dos) del partido, puesto que hasta ese momento ocupaba Pérez Llorca. El presidente de la Diputación de Valencia y líder provincial del PP, Vicente Mompó, puso toda la carne en el asador para tratar de que este cargo recayera en una persona de su confianza, después de que ninguna de sus propuestas terminara como conseller en el ejecutivo diseñado por el recién aterrizado presidente. Finalmente, el nombramiento del diputado nacional Carlos Gil, muy cercano a Mompó como secretario general del PPCV, satisfizo las expectativas del presidente provincial, si bien tuvo que ver cómo el exconseller Esteban González Pons, próximo la alcaldesa de València, María José Catalá, era situado al frente del comité electoral.
Una cuestión esta relevante, especialmente si se atiende al pulso soterrado -aunque a veces más público- que se mantiene desde tiempo atrás entre Catalá y Mompó. Ambos dirigentes nunca han mantenido una gran sintonía, pero en los últimos momentos de liderazgo de Mazón pudo apreciarse en mayor medida la distancia entre ellos.
De hecho, Pérez Llorca estuvo presente en la reunión celebrada en noviembre con los tres presidentes provinciales, en la que también participó Mazón, donde se abordó las posibilidades de un relevo del máximo responsable autonómico. La propuesta surgida de este encuentro fue la de proponer a Génova la opción de que Mompó fuera el nuevo líder del PPCV.
Un movimiento, en el que se no se contó con la alcaldesa de València, que molestó a la dirección nacional del partido. Es más, la preferencia personal de Alberto Núñez Feijóo para sustituir a Mazón era precisamente Catalá, por lo que la irrupción de Mompó como posibilidad fue observada como un intento de imposición por parte de la estructura autonómica que Génova no estaba dispuesta a permitir.
Finalmente, las reticencias de Catalá a dejar el Ayuntamiento de València y la propia problemática de buscar un relevo en el consistorio, allanaron el camino para que Pérez Llorca pudiera sustituir a Mazón. Tras todo esto, resultó llamativa la visita del ahora presidente a la institución liderada por la alcaldesa antes de registrar su candidatura en Les Corts: el aspirante a presidir la Generalitat pareció acudir al despacho de Catalá a recibir la bendición de la primera edil, en lo que pareció ser una paz acordada que ponía fin a la desconfianza existente entre el entorno de Mazón, al que pertenecía Llorca, y la alcaldesa de València.
Una paz que, poco después, encontró de inmediato una recompensa en los nombramientos del nuevo Consell, donde algunas de las designaciones, como la de la titular de Educación y Cultura, Carmen Martí, llevaban el sello de Catalá. Un lance en el que Mompó 'pescó' mucho menos que la alcaldesa, y de ahí su vehemencia para obtener un guiño claro en la reestructuración del PPCV posterior.
En este punto, transcurrido ya mes y medio desde la investidura de Pérez Llorca, se aprecia que Mompó y Catalá parecen exhibir sus talentos e influencia para ganar puntos en la carrera de afectos del nuevo presidente de la Generalitat, que además necesita aliados que le ayuden a apuntalarse en su puesto y le permitan obtener mayor estabilidad y visibilidad.
De nuevo Pérez Llorca pisaba el ayuntamiento este miércoles, en este caso, en una visita en la que Catalá supo deslizar la importancia de la alianza entre ambos mediante la simbología institucional."Tú ya sabes que València, como 'cap i casal', tiene un peso poblacional y una importancia emocional en la Comunitat Valenciana. Y a mí, como alcaldesa, me toca reivindicar ese peso y esa importancia de la ciudad. Tu y yo no necesitamos quedar formalmente para hablar de lo que necesita València pero creo que es interesante que de cara a la sociedad valenciana les expliquemos que seguimos colaborando y trabajando", comentó, tras agradecer con intensidad que Pérez Llorca hubiera elegido la ciudad de València y concretamente el Ayuntamiento para hacer "su primera visita institucional".

- Mompó y Pérez Llorca. -
- Foto: VP
De esta manera, volvía a ponerse de manifiesto la búsqueda de proximidad entre ambos dirigentes y el interés mutuo de formalizar su nueva cercanía. Para Pérez Llorca, resulta importante la alianza, una vez vista que la preferencia de Génova era Catalá y que la alcaldesa parece tener una ascendencia sólida en la direción nacional del PP. Por otro lado, para la alcaldesa también es importante que si el nuevo presidente de la Generalitat crece políticamente, sea bajo su influencia y no merced a su proximidad con Mompó.
Ahora bien, el presidente provincial del PP de Valencia también muestra sus talentos. Según fuentes populares, en el último año se han incrementado en 1.100 los afiliados en esta demarcación pese al complicado contexto posdana. Además, Mompó ha organizado para este viernes una cena en Alzira con una participación de 1.300 militantes, una cifra al alcance de pocos dirigentes políticos en la Comunitat. Una cita a la que acudirá el propio Pérez Llorca, quien a buen seguro disfrutará de un baño de multitudes gracias al presidente provincial, que precisamente ofrece un músculo orgánico y una capacidad de movilización que también le interesa, y mucho, al nuevo presidente de la Generalitat, que tiene ante sí el reto de mantener una relación fluida y equilibrada con los dos referentes políticos del PP en la provincia de Valencia.