GRUPO PLAZA

entrevista

Rossana Zaera: "Si una obra está llena de clichés también lo estará el artista, a menos que se elijan a propósito"

29/01/2020 - 

CASTELLÓ. ¿Cuánto tarda un artista en llamar "obra" a su obra? En el caso de Rossana Zaera todo empezó cuando por fin se sintió a gusto con las cosas que creaba. Es decir, cuando empezó a plantear sus creaciones desde su mundo interior. Como ella bien dice, "mi obra parte de lo autobiográfico, así lo decidí un día y fue cuando empecé a sentirme a gusto con lo que estaba haciendo". Zaraera es, posiblemente, una de las artistas más multidisciplinar que tenga la provincia. Aunque de pequeña quería ser médica, se licenció en filosofía y terminó siendo artística plástica. La escultura, la pintura, las instalaciones o la fotografía han marcado su trabajo, tanto como lo ha hecho el diseño gráfico. Desde que abriera su estudio en 1989 se ha encargado de diseñar -entre otros- la imagen del Consell Valencià de Cultura, de la Diputación Provincial, obra con la que ganó un premio Laus en el 92, o del Festival de Música Antigua y Barroca de Peñíscola, para el que ha diseñado su imagen corporativa durante 19 ediciones. Pero todo esto es solo una pequeña parte de lo que ha significado su obra. Una mirada que ha conseguido llevar hasta Toulouse -donde expondrá de nuevo en abril-, New Britain, Nápoles o el London Print Studio Gallery. Hablamos sobre arte, diseño o ciencia, con Rossana Zaera: 

-¿Derivaste al diseño por vocación o te arrastraron las circunstancias?
-Sin duda por vocación. Las circunstancias me arrastraban hacia otros derroteros. Podría haber sido profesora de filosofía, pero cuando terminé los estudios de diseño gráfico tuve muy claro a qué me iba a dedicar profesionalmente. Encontré en el diseño gráfico la clave y las herramientas necesarias para poner en práctica la imaginación creativa.

 -Tanto es así que el diseño ha acabado ocupando un espacio de peso en tu obra. Aunque dices dirigirte a él como si fueras una psicóloga que tiene que detectar la identidad, en este caso, de una marca y no de una persona. Entiendo que así es difícil sentir lo mismo que cuando haces puramente arte. ¿O, no?
-Arte y diseño han formado parte de mi vida con el mismo peso, pero por diferentes motivos. Hay una cita de Confucio con la que me siento muy identificada y que lo explica muy bien: “¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.” El diseño ha sido el arroz, la profesión que me ha permitido vivir; el arte ha sido el motor, las flores, el motivo por el que vivir. En el diseño alquilo mi creatividad, la pongo a disposición de mis clientes, sin olvidar nunca que no trabajo para mí sino para ellos. En el arte, por el contrario, trabajo exclusivamente para mi, ni me vendo ni me alquilo. Pero ambos tienen un denominador común: la honestidad.

- Y el contacto con el mundo de la ciencia, ¿cómo se produjo?
-Hice todo el bachiller de ciencias para entrar en Medicina y, aunque terminé matriculándome de Filosofía, la ciencia me ha seguido interesando. No entiendo por qué ha de haber fronteras entre el mundo de la ciencia y el del arte o las humanidades. Tener que decidirse por unas o por otras es una cuestión estéril. Creo en la transversalidad del conocimiento.

-De hecho, has afirmado en varias ocasiones que el artista y el científico comparten los mismos momentos de fracaso y de éxito en su camino. No es común escuchar hablar de ambos conceptos por igual. ¿Por qué cuesta comparar el arte con algo tan metódico? ¿Simplemente no interesa?
-El paradigma imperante de nuestra sociedad occidental sigue teniendo una concepción del mundo mecanicista, por tanto, seguimos abordando los problemas por separado. Hace un tiempo, mientras escuchaba una conferencia titulada 'La investigación en Física Teórica', no podía dejar de pensar en que si la conferencia se hubiese titulado 'La investigación en las Artes' se hubieran podido utilizar las mismas palabras cambiando únicamente el término de ‘físico teórico’ por el de ‘artista’. Qué pena que las disciplinas del conocimiento estén tan separadas, sean tan estancas. Así es imposible tener una visión global, completa, de las cosas. ¿Por qué no hacer una ensalada con todas ellas? Físicos, artistas, filósofos, matemáticos, biólogos, médicos, filólogos, etc., trabajando juntos. El arte, al igual que la ciencia, se basa en la investigación, la reflexión, y la experimentación para producir conocimiento. Por tanto, el taller del artista se parece mucho al laboratorio del científico. El proceso creativo es el mismo. La intuición que guía al artista es la misma que guía al científico.

Cerebro de orquídea negra. Resiliencias: R.Zaera 2010

-En tu caso, has aprovechado el arte para poner de manifiesto las sombras del ser humano: el sufrimiento, la enfermedad, la soledad, la muerte. No debe haber sido fácil ponerse en este lado más crudo de la creación. 
-Mis primeras series y esculturas versaban sobre las sombras como bien dices. Pero no hay que olvidar la esperanza, el amor, la memoria, la belleza… La sombra y la luz siempre van de la mano, se complementan. Es la sombra la que da relieve al dibujo, la que lo realza, la que lo ilumina, y no al revés. La sombra y la luz son dos caras de la misma moneda.

-También formas parte de ese grupo de artistas que no temen a colmar sus obras de sus propias vivencias y sentimientos. Pero, ¿cuánto tiene lo que haces de Rossana Zaera?
-Absolutamente todo.

-¿Crees que pecan, por lo general, los artistas que hablan de situaciones más externas, de llenar sus trabajos de clichés o adornos por no conocer de primera mano la información que cuentan? 
-Creo que toda obra, hable de lo que hable, es autobiográfica. Cada pincelada, cada gota de tinta, no sale de la nada, no nace de repente, sino que es fruto de toda la experiencia y vivencia acumulada. Las obras también hablan de los artistas, si estas están llenas de adornos y clichés seguramente también lo esté el artista. A menos que esos adornos y clichés se hayan elegido libremente como materia de investigación.

-¿En qué momento decides romper tú con este posicionamiento? ¿Qué te hizo apostar de lleno por explicar el mundo desde tu propia historia? 
-Mi historia, mis experiencias, mi memoria, son información de primera mano. A través de ellas construyo el mundo y me construyo a mi misma. La realidad queda transformada en sus representaciones artísticas. El laberinto interior es la incertidumbre, lo desconocido. No hay certezas de lo que vamos a encontrar. Es a partir de la experimentación, y de la búsqueda, donde encontramos el camino y el conocimiento. Cada uno tiene que encontrar el suyo propio. Cada día, en lo más cotidiano, encuentro la experiencia artística.

Carrito. Memorias minúsculas: R.Zaera 2013

- A mí personalmente me impresiona tu currículum y como has vivido tantas cosas en tantos años. Puede parecer una obviedad pero en los tiempos que corren es de admirar el cómo ha perdurado tu trabajo. ¿Te has dejado algo por el camino?
-¡Tantas cosas! Me hubiera gustado estudiar física cuántica, música, hablar muchos idiomas para poder comunicarme con todas las personas desde un confín al otro, entender el lenguaje de las plantas… Hay tantas cosas maravillosas.

-Porque entre tu estudio de diseño, los talleres que también realizas, y tu relación multidisciplinar con el arte, da la sensación de que hacer todo eso y además… vivir, parece complicado.
-Vivir es lo único que hago cada día. La propia vida me recuerda a cada instante que estoy viva.

-¿En qué trabajos te encuentras ahora mismo?
-Estoy preparando una exposición para este próximo abril, en la galería Le confort des etrànges de Toulouse. Presento la serie titulada Varikino. La mirada de Pasternak. En ella me imaginé mirando a través de los ojos de Zhivago: Yuri escribe en la noche de invierno en su escritorio frente a la ventana. Arde una vela. El poeta escucha la tormenta, el bosque estremecido; observa la lluvia que golpea los cristales, los copos de nieve blanca, el frio hielo depositado en el marco de la ventana... En esta serie hago un viaje hasta mi adolescencia donde descubrí la película de David Lean Doctor Zhivago, basada en la novela de Boris Pasternak.

El libro que estoy terminando ahora también trata sobre esa mirada. Un viaje que comienza en lo imaginario (Varikino) y termina en lo real (Peredelkino, Moscú).

El nudo y la carverna. Serie Resiliencias: R.Zaera 2009 

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email