LA CIUDAD Y LA MÚSICA (II)

Así valoran los promotores privados la inversión del Ayuntamiento en música en directo

25/08/2017 - 

VALÈNCIA. La relación del Ayuntamiento de València con la música es especial. Sobre todo porque es la disciplina artística a la que directa e indirectamente inyecta un mayor número de recursos. La revisión de esas cifras muestra, además, que el Palau de la Música es la joya de la corona. Tras la caída en barrena de los presupuestos de Cultura durante la etapa de la exconcejala Mayrén Beneyto (-86%), el auditorio base de la Orquesta de Valencia mantuvo sus mínimos hasta deformar su posición en el presupuesto cultural. Una posición difícil de corregir pese al incremento este año de presupuestos en la materia a través de las tres concejalías (+5%), pese a que desde el propio Palau siguen viendo sus números muy limitados.

El Palau consume casi el 50% de toda la inversión cultural de la ciudad de València que parte desde el Ayuntamiento. Sin embargo, la música en directo por lo que se refiere a la programación de conciertos independientes o de grandes nombres a nivel nacional e internacional tiene que ver con promotores privados. La mayor parte de sus actores están insertos en la Associació de Promotors Musicals de la Comunitat Valenciana (MusicaProCV). Entre ellos se encuentra el grueso de los riesgos que aproximan a ese tipo de artistas a las salas de la ciudad, pero también a sus conciertos de Fallas o de la Gran Fira de Juliol.

El Ayuntamiento invierte en la producción (escenario, equipamiento técnico, entorno...) y comunicación de esas citas, pero nunca en el caché de los artistas. No obstante, todos los promotores valencianos consultados por Valencia Plaza prefieren que así sea. Sus quejas o demandas de mejoras tienen relación con esa inversión en producción o con la ausencia de un recinto de conciertos de entre 2.500 y 6.000 personas (ni tan frío como el velódromo por su pista, ni tan inaccesible como la Fonteta de Sant Lluís por su ritmo deportivo). También por la accesibilidad que en el pasado se tuvo de la Plaza de Toros de la ciudad, en manos de la Diputación de Valencia y que antaño tenía precios especiales e incluso una serie de conciertos en los que no cobraba el alquiler con tal de poder atraer nombres importantes de la escena musical internacional.

Las voces del sector

"Nuestra situación actual se deriva de lo que hemos vivido durante los últimos años. Al Ayuntamiento no le ha interesado la música. O la cultura, podríamos decir. Y los representantes actuales heredan ese sistema", apunta Lorenzo Pérez (Mundosenti2). "Personalmente, me gusta el modelo de invertir en la producción y no en contratación directa. Cuando es el Ayuntamiento el que decide el cartel siempre hay suspicacias por parte de los ciudadanos: por qué este artista y no otro. Además, como ha sucedido con el caso de A Coruña, te das cuenta de lo de siempre: cuando contrata el Ayuntamiento, no se negocia el caché. Se infla. Se paga lo que se pida". 

Por ese motivo, Pérez, que también gestiona los conciertos de la concesión Veles e Vents, ve interesante la inversión en producción y comunicación. Vicente Mañó (Tratos) recuerda que "la gente debe tener claro que en la Feria de Julio el que se la está jugando es el promotor. Como en la Plaza de Toros, donde el alquiler más la instalación de la producción deja un margen mínimo a que haya interés por hacer conciertos. Los márgenes son muy complicados y las posibilidades muy altas de que salga mal". Lo que apunta Mañó evita que haya una gran competencia de operadores en la ciudad en la que casi todos ellos han encontrado su lugar: tanto físico como en el calendario. Por ejemplo, con el caso de Tranquilo Música que domina en gran medida los pocos conciertos internacionales que llegan a sala durante el otoño y el invierno.

A Mañó le gusta la "fórmula mixta, pero desde la producción. Por ejemplo, puede haber un espacio del año en el que la Plaza de Toros no cobre su canon. Sencillamente para que puedan venir según qué artistas o en meses en los que no hay conciertos. Antiguamente, en época de Lerma, se hacía. No siempre se pagaba el alquiler de la Plaza". Para el que es uno de los operadores más veteranos de España y que gestiona en València conciertos de David Bisbal a Alejandro Sanz "lo importante de eso es que se baja el riesgo del promotor y el ticket baja. Se hace más accesible la música, aunque por precio en València sigue siéndolo".

"El Consistorio tiene que reordenar su acción respecto a la cultura"

Mañó ha atraído en el pasado hasta València conciertos como los de Mecano o Joe Cocker, aunque la lista –como en el caso de Mundosenti2 en la Comunitat– sería infinita. Tanto Pérez como Mañó coinciden que en lo que se refiere a la inversión en comunicación y publicidad, "cualquier ayuda es buena". Para Rafa Jordán, socio de Pro21 Cultural, sí tiene sentido la acción de transparencia hecha por A Coruña: "si los procesos de transparencia informativa de los ayuntamientos comportan la publicación de las inversiones que realizan y de las cifras de aquello que contratan en ámbitos como los suministros, obras y servicios, ¿por qué no tendrían que revelar el gasto destinado a cultura?".

Jordán recuerda que ya se conoce a "los beneficiarios de las subvenciones concurrentes o discrecionales. Nosotros vemos más el debate en el modelo de contratación y en el volumen destinado a cultura, así encontramos insuficiente el presupuesto global que el Ayuntamiento le destina y en las artes escénicas y la música, entendemos que sufrimos una infrafinanciación por parte del gobierno central". El promotor de la empresa que también gestiona la actividad del Teatre Calderón de Alcoi, asegura que ese debate político "es capital, pero el consistorio tiene que reordenar su acción respecto a la cultura empezando para activar el prometido plan estratégico y dejar muy claras cuales son las competencias de cada área".

El socio de Pro21 ve "prioritaria" esa acción de Gobierno: "las potencialidades para el sector pasan para tener un estamento público eficaz". Iván Labarta, promotor y productor independiente, coincide en evitar el modelo de contratación directa por parte del Ayuntamiento: "a mí nunca me ha gustado el modelo de compra directa de artistas y producción de conciertos por parte de los Ayuntamientos; la Administración ha de poner los medios y facilidades para que las cosas sucedan, no ser promotores de conciertos Entre otras cosas porque acaban programando en función de los gustos del político de turno y pocas veces con criterios musicales de programador".

No obstante, Labarta señala otro de los motivos por los cuales la convivencia resulta más pacífica con el modelo actual: "si se programa con dinero público ha de hacerse para todos los gustos y perfiles y no debería discriminarse ningún estilo musical, cosa que tampoco suele suceder (la Gran Fira de Juliol es un ejemplo de diversidad, exigida por el Consistorio). Los conciertos promovidos por ayuntamientos pueden servir para dinamizar la música y contribuir a dar visibilidad a propuestas arriesgadas, pero son más las ocasiones en que se acaba en una oferta comercial y previsible, algo perverso". También desde la opinión personal, el promotor destaca que "en un concierto siempre debería cobrarse una entrada, aunque sea barata o incluso simbólica, o hasta destinada a causas sociales, pero lo que no vale no tiene valor.... y los conciertos gratuitos no crean públicos, ni audiencias ni contribuyen a dar valor a la música".

"si la música forma parte del modelo social y económico de una ciudad, invertir en este sector no nos parecerá desproporcionado sino justificado".

Sergi Almiñana (El Caimán Producciones) concluye que "los Ayuntamientos e instituciones públicas son una parte muy importante para el impulso del sector de la música en directo y en este sentido la inversión presupuestaria para su desarrollo es una buena estrategia y no nos parece para nada desproporcionada respecto a otros sectores productivos u otros tipo de eventos". Además, el también portavoz de MúsicaProCV destaca que los conciertos son "una actividad que encaja perfectamente y es clave en las estrategias de dinamización turística y economía a nivel local". 

Por ese motivo, como apuntan casi todos los promotores consultados, "el análisis pensamos que tiene que estar más focalizado en la manera llevar a cabo este tipo de inversiones y contrataciones que es la que puede  marcar la diferencia respecto un modelo mas competitivo y estructurado donde se tenga en cuenta a profesionales y empresas del sector y se interactúe con otros sectores vinculados a turismo y la hostelería". Ese es uno de los debates que lleva un tiempo sobre la mesa y sobre el que los promotores parecen tener una idea más clara que los propios artistas, a los que esa vinculación de sectores no siempre les encaja de la mejor manera.

Para Almiñana está claro que, en el caso del Ayuntamiento de València, "si la música  forma parte del modelo social y económico de una ciudad, invertir en este sector no nos parecerá desproporcionado sino justificado". No obstante, para el promotor "estamos en un momento en el que se tiene que avanzar en  la cooperación publico/privada, desarrollar un plan de acción mas allá de las  estrategias y motivar una mayor inversión pública en el sector de la música en directo, que en este momento aún está muy por debajo de lo adecuado para una ciudad que tiene todos los elementos para ser una referencia musical. La Administración puede ser parte activa de muchas maneras, apoyando proyectos clave, mejorando las infraestructuras que son en la ciudad insuficientes y en muchos casos muy costosas para las promotoras y sobre todo dinamizando proyectos que conecten al sector musical con otros sectores vinculados al ocio y al turismo".

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