CULTURA

Isaki Lacuesta: "Romper formatos y géneros es placentero porque genera una energía especial que se transmite al espectador"

El premiado cienasta estará este sábado en el Paranimf con su banda Fantasma Sur

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CASTELLÓ. Isaki Lacuesta es uno de los cineastas de moda en nuestro país. Sus proyectos están acompañados de una larga enumeración de premios, entre los que se encuentran un par de Goya o varias Conchas de Oro por películas como Segundo premio, Un año, una noche, Flores para Antonio, Entre dos aguas o Los pasos dobles. De nombre Iñaki, se hace llamar Isaki para dar visibilidad a Isa Campo, su guionista habitual y mano derecha, además de su pareja. Este sábado visita en el Paranimf de la Universitat Jaume I para participar en el ciclo Cinemascore con Fantasma Sur, un proyecto musical nacido del cruce de caminos, la curiosidad y el deseo de hacer algo distinto. Lejos de tratarse de "la banda de Lacuesta", Fantasma Sur funciona como una cooperativa creativa en la que el cineasta comparte plano con Alondra Bentley, Ylia y Albert Coma, explorando un territorio común donde la música, la imagen y el directo dialogan de igual a igual.

La cita de Castellón será, además, única. Por primera vez Fantasma Sur ha concebido su actuación específicamente para acompañar una película. 'Un año, una noche', el film de Lacuesta sobre las consecuencias íntimas del atentado del Bataclan, se proyectará sin banda sonora original para ser reinterpretada en directo por el grupo, respetando silencios, diálogos y ritmos, pero añadiendo una nueva capa de energía y proximidad con el público.

En esta conversación con Castellón Plaza, Lacuesta reflexiona sobre el placer de trabajar a varias manos, el gusto por "bajar al barro" y la importancia de seguir explorando territorios desconocidos incluso desde el éxito. Una propuesta que, más que romper fronteras entre disciplinas, invita al espectador a repensar su forma de mirar y vivir desde la experiencia compartida del cine y la música.

-Este ciclo de cine y música en directo en la Universidad del que vais a participar el sábado tiene una larga tradición en Castellón. Llegas con Fantasma Sur, ¿es la banda de Isaki Lacuesta o hay una manera mejor de definiros? 

-Lo de banda sí que nos define, pero lo de que sea mía, no. Estamos los cuatro al mismo nivel. La idea de Fantasma Sur nace a raíz del estreno de Segundo premio. En esa película, Ylia había hecho una versión original, una banda sonora muy electrónica, y Alondra Bentley había compuesto una canción. Cuando se conocieron las dos en el estreno, Alondra le dijo a Ylia que tenía ganas de hacer música electrónica y ella le respondió que lo que le sucedía era que tenía ganas de hacer canciones. De ahí nació Fantasma Sur, del deseo de querer iniciar una historia que no es nada de lo que habitualmente tenemos cada uno de nosotros entre manos. 

-Al proyecto se sumó luego Albert Coma...

-Sí. Primero nos juntamos ellas y yo, y después se incorporó Albert Coma, con quien suelo trabajar en instalaciones y exposiciones. Él lanza imágenes en directo que interaccionan con la música, algo que en la actuación de Castellón no sucederá porque ya tenemos imágenes.

-Cuando surge la idea de Fantasma Sur, ¿ya se hace con la idea de tocar mientras se visiona una película?

-No. Normalmente hacemos conciertos y proyectamos imágenes interactivas. La de Castellón será la primera vez que hacemos algo pensado específicamente para una película.

 

-Isaki, con toda la carga de trabajo que acumulas, ¿de dónde sale la energía para embarcarte en una propuesta como esta?

-Todo lo nuevo es muy ilusionante. Siempre había trabajado mucho con la música, pero sin poder tocar en público. Juntarme con Alondra e Ylia me ha abierto esta puerta, que me resulta muy ilusionante. Además, los ritmos de la música y los del cine son muy compatibles. En el cine todo es lento y cuesta mucho sacar adelante un proyecto, mientras que la música, desde la composición a la grabación pasando por los conciertos, es mucho más inmediata. Se complementan muy bien y es muy satisfactorio.

-¿Y cuál es tu papel dentro de la banda? ¿Cómo es el proceso creativo en grupo?

-Hacemos todos de todo en realidad. De verdad. Creo que hemos probado todas las variaciones y combinaciones posibles de composición: bases que escribe Ylia con letras de Alondra y mías, o melodías que preparan unos y ultiman otros. Cualquier combinatoria que te imagines la hemos probado.

-Tú trabajas mucho en equipo, ¿te sientes más cómodo así que haciéndolo de manera individual? 

-Sí. De hecho siempre digo que desde el cine se mira con envidia a los músicos porque tienden siempre a juntarse, tocar y cantar juntos con toda la facilidad del mundo. No suele ser tan fácil cuando se trata de hacer películas. Yo intento llevar esa lógica al cine a mi manera y ahora Fantasma Sur es justamente eso, una cooperativa, una banda.

-Os define bastante bien lo que comentas de ser como una cooperativa...

-Así es. Al final somos gente que venimos de lugares distintos y de hacer cosas diferentes, y al juntarnos llegamos a un punto al que nunca habríamos llegado por separado.

-¿Cómo se transformará la película Un año, una noche respecto a una proyección convencional cuando el sábado esté acompañada de música en directo?

-Lo que estamos haciendo previamente es una copia de la película a la que le hemos eliminado la banda sonora. Ten en cuenta que en esta cinta la música es muy importante porque cuenta el atentado de la sala Bataclan, en París. En la película original hay dos tipos de música. Por un lado, la música diegética de los conciertos que tienen lugar en el Bataclan, y por otro, toda la música incidental. Y justamente, en Castellón vamos a tocar en directo las dos músicas de las que te hablo.

-¿Habrá espacio para la improvisación o todo lo que sonará estará pautado?

-Está bastante pautado desde el montaje. Teníamos que decidir muy bien dónde íbamos a intervenir, porque es una película en la que los diálogos y los silencios son muy importantes. Respetamos mucho las partes donde no hay música. Durante los ensayos y durante el tiempo de trabajo con la película me di cuenta de que era necesario respetar las decisiones que tomamos al rodarla y editarla. Tengo entendido que en otros conciertos igual incorporan más música en lugares en los que no había originalmente. En nuestro caso, al ser yo mismo el director, quizá tengo demasiado respeto por lo original. Así que intervenimos en los mismos puntos. Todo está bastante cuidado, aunque siempre hay un pequeño margen de descubrimiento en directo. Pero, en cualquier caso, si se da será dentro de unos espacios muy marcados.

-Este ciclo tiene la universidad como escenario. Aunque habrá gente de todo tipo en las butacas, sí que es cierto que parte del público son chavales universitarios. ¿Qué te interesa provocar en este tipo de espectadores?

-Por un lado, se mantiene lo que ya plantea la propia película, pero además queremos añadir una capa de energía y de proximidad con el público. Van a ver la proyección de una cinta en la que la cuarta pared ha saltado por los aires. Nos van a estar viendo hacer la música en directo todo el tiempo. La idea de Un año, una noche es que el espectador pueda sentirse identificado y plantearse, sobre todo, de qué modo le gustaría vivir. Esa es la gran cuestión de la película. Está basada en una historia real, la de una pareja que sufrió un atentado, y cuenta cómo esa experiencia les lleva a preguntarse si deben cambiar su forma de vida o no. Muchas veces parece que necesitamos una pandemia, un atentado o una tragedia muy dura para plantearnos cómo queremos vivir. Y, en el fondo, la película intenta que nos lo planteemos sin que tenga que haber una tragedia de por medio.

--Tus películas se mueven entre la ficción y el documental ¿No tienes algo de miedo por romper esas fronteras entre formatos y géneros como harás de nuevo en Castellón?

-Yo lo veo como la parte más placentera. Cuando hago cosas que no sé muy bien cómo se hacen es cuando más disfruto, y creo que eso genera una energía especial en las piezas que se transmite al espectador. Miedo no hay, en parte me dedico a lo que me dedico porque las consecuencias son bastante inocuas. No es como si fuera cirujano o profesor de escuela. La gente que hace cosas realmente importantes sí tiene que pensar mucho en las consecuencias. En nuestro caso, lo peor que puede pasar es que salga mal una película o un concierto, y no pasa nada.

-Pero aún así, ¿no te importa bajar al barro en lugar de acomodarte un poco a ese éxito que hace años que ya disfrutas?

-Es que es bonito bajar al barro. Me gusta mucho esa imagen que apuntas. Definitivamente, en el barro se está mejor. 

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