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'EL CABECICUBO'

Dentera y aburrimiento en la Santa Teresa "emprendedora y feminista" de TVE

La biografía de Santa Teresa en TVE deja un enfoque poco atrevido e interesante de la monja, aunque el proyecto se haya intentado colar como una adaptación a los términos modernos del personaje histórico

18/11/2015 - 

MADRID. España es la nación más antigua de la galaxia y su Imperio fue un remanso de paz y gloria bendita. Eso lo sabemos todos. Sin embargo, eso no quita que en la sociedad española del siglo XVI hubiera importantes divisiones sociales. Una de ellas estaba causada por la conversión de los judíos. Sus descendientes eran objeto de discriminaciones perfectamente avaladas por la ley del momento a manos de los cristianos viejos. Mucho se puede discutir sobre esta temprana división entre españoles de verdad de la buena y "los otros", si nuestro nacionalismo, y el de algunos vecinos, hunde aquí sus raíces. Pero no es el caso en la versión de la vida de Santa Teresa que Televisión Española ha emitido esta semana en otro producto en su línea de recrear episodios de nuestra Historia con altas dosis de más de lo mismo.

No obstante, este pequeño detalle histórico sirve para señalar que Santa Teresa era una de esas descendientes de judíos. Lo era su abuelo y su familia tuvo que huir de Toledo para empezar de cero. En este contexto sitúan algunos historiadores las motivaciones reivindicativas del personaje histórico. En una aristocracia que se imponía injustamente sobre parte de la población. Casualmente la que había sido más activa e intelectual. No sé si les suena esto de algo.

Pero en la película de Jorge Dorado todo esto se menciona muy de pasada y ciertamente vacío de contenido. Libre es cada uno de aportar la visión que crea conveniente de un capítulo de la Historia, pero dado que siempre hemos oscilado a la hora de retratar a Santa Teresa entre pintarla como eso, una Santa, y además "de la Raza" para las cavernas de la patria, o en el caso contrario, como una monja con arrebatos sexuales en sus éxtasis, pasando por los 90, cuando se desató cierta polémica por el estudio de un neurólogo que decía que en realidad era epiléptica, pues no habría estado de más apostar por una visión un pelín más audaz y novedosa.

En RTVE nuestra monja está molesta porque en el convento el tiempo se va en cotilleos y vida frívola, lo que le impide encerrarse en sí misma. También se verá perseguida por el hecho de escribir y ser mujer, por lo que tendrá que fingir faltas de ortografía para escapar a las iras del Santo Oficio, que no permitiría que una mujer fuese culta y brillante. Incluso algo peor, que gobierne sobre los hombres. Todo esto sí que coincide con el perfil del personaje, sí fue una feminista de su tiempo, aunque un tanto misógina como también se ha escrito dicho sea de paso. Pero para plasmarlo en el telefilm se han forzado los hechos considerablemente.

Mientras se emitía 'Teresa' un tuitero enumeró la retahíla de inexactitudes de esta versión. Su cuenta, @Jose_de_leon, se quejaba de la acotación en un mismo instante de sucesos entre los que transcurrieron 20 años, de la invención de que la juzgó el Santo Oficio -solo la molestó, explica; en realidad el proceso que le abrieron fue incoado- o que su frase "sabed que entre los pucheros también anda el Señor" no se refería a "qué buena está la sopa", cita amargamente, sino a que "obrando también se servía al señor", me dice. Hace años el historiador Federico Sopeña dio esta interpretación en El País: "Esta expresión, que es magnífica, lo que expresa es que en las cosas más humildes caben los pensamientos eternos y los propósitos imperecederos e inmortales. Esto es lo que quiere decir Santa Teresa y este es el espíritu con el que se sirve al Estado". Una de las críticas más contundentes de la monja a la sociedad de su tiempo era que se servía a la hacienda, no a la honra.

Peor todavía es la promoción que se hizo de 'Teresa' en TVE. En la nota de prensa se mencionaba que era una "emprendedora". Este palabro repugnante con el que Felipe González evitaba decir "empresarios" para acariciarles el lomo con un apelativo de connotaciones más positivas en los tiempos remotos en los que existía la lucha de clases, ha terminado sirviendo para veladamente tachar de vagos a los trabajadores que están en paro. Hoy día no faltan ferias, simposios, proyectos y engañabobos de todo tipo para lograr que algunos parados renieguen de su situación y gasten su tiempo y energía en creer que están emprendiendo algo mientras su familia se pule los ahorros en el lance.

Ahora desde TVE nos llaman "emprendedora" a Santa Teresa y nos la presentan en un film como luchadora que consigue abrir su propio convento. Si cree que estos detalles no están llenos de veneno, mire cuál fue anoche la frase más repetida en Twitter extraída de la película: "Si deseas algo y no existe, créalo".

Por otro lado, a la hora de dejarse de zarandajas históricas y políticas y pasárselo bien con cualquier cosa que te echen por televisión aunque no compartas el fondo, la forma tampoco resultó muy convincente. Jorge Dorado venía de que Jordi Costa dijese en El País de su película Mindscape que adolecía una "descorazonadora impersonalidad estilística". Para 'Teresa' la mejor idea que tuvo fue tomar prestada la estructura de la Historia interminable.

Hombre, si hubiese salido Santa Teresa durante un éxtasis subida en Fuyu (la gente con estudios de la wikipedia lo llama Fújur o Falcor, según se refiera al libro o la película) y el homenaje hubiera sido completo habría tenido su aquel. Hasta se podría haber tomado esa idea de "la nada" avanzando, con los descendientes de judíos como Santa Teresa yéndose a los toros y españolizándose por completo mientras ella trata de salvar a los últimos, que se le escapan como arena entre los dedos ante la mirada vitriólica de Atreyu.

Pero no. Era solo para penetrar en la biografía de la monja a través de una chica rebelde de hoy que sufre bullying en un colegio de Ávila. Ahí sí que tenemos algo de realismo soviético. Como cuando la película incita a la muerte prematura o la tetraplejia a todos los jóvenes que la vieran y hagan como la protagonista de la parte del siglo XXI: montar en bicicleta sin casco con los auriculares puestos con la música a tope. Igual en el momento en que se te lleva un coche por delante alcanzas el éxtasis y lo ves todo a cámara lenta y tal.

También llama la atención que los chicos del instituto abulense se ceben con una alumna musulmana y a su hijab lo llamen "turbante" con la coletilla "mora de mierda". Ahí, al principio, sí que parecía que nos encontrábamos ante algo realmente novedoso, pero al final los buenos propósitos acabaron en dentera y la visión de Santa Teresa para no ofender a nadie en algo aburrido. El discurso feminista que articula toda la obra no es ni mucho menos negativo, pero es insuficiente a tenor de la Historia. Cuando en la televisión pública haya lugar para la autocrítica sobre quiénes somos y de dónde venimos, pues que se plantee otro biopic como este. El personaje desde luego lo merece. Y no solo es de interés para católicos.

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